Alertan por síntomas de intoxicación con monóxido de carbono

Con la llegada del frío y el mayor uso de estufas, calefactores y braseros, especialistas volvieron a advertir sobre el riesgo de la intoxicación por monóxido de carbono, un gas altamente peligroso que no tiene olor, color ni sabor y que puede acumularse en ambientes cerrados sin ser detectado.
Según un informe al que accedió Noticias Argentinas, los primeros síntomas suelen confundirse con cuadros leves de cansancio, estrés o una intoxicación alimentaria. Sin embargo, la aparición de dolor de cabeza persistente, mareos, náuseas, somnolencia o debilidad general dentro de una vivienda calefaccionada puede ser una señal de alarma que no debe pasarse por alto.
La médica clínica Lorena Alanis, de la empresa de salud prepaga Boreal Salud (M.P. 8.246), explicó que un dato clave es observar si varias personas del hogar comienzan a sentirse mal al mismo tiempo o si los síntomas se presentan principalmente dentro de determinados ambientes y mejoran al salir al aire libre.
Cuándo sospechar de una intoxicación
Entre los signos más frecuentes vinculados al monóxido de carbono se encuentran:
- Dolor de cabeza opresivo y sostenido.
- Mareos o inestabilidad al ponerse de pie.
- Cansancio extremo y necesidad de dormir más de lo habitual.
- Náuseas, malestar estomacal o vómitos sin causa clara.
- Sensación de debilidad general o desmayo inminente.
En casos más severos pueden aparecer dificultad para respirar, visión borrosa, dolor en el pecho, desorientación e incluso pérdida de conocimiento. Niños, personas mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares son especialmente vulnerables y pueden agravarse en poco tiempo.
“En la mayoría de los casos, la prevención hace la diferencia. Revisar las instalaciones, no bloquear las ventilaciones y prestar atención a síntomas que aparecen de forma repentina son medidas simples que ayudan a evitar situaciones graves”, remarcaron los especialistas.
Prevención y recomendaciones para el invierno
Los expertos señalan que muchas intoxicaciones ocurren durante la noche o la madrugada, cuando las personas duermen con estufas sin salida al exterior o braseros encendidos en ambientes poco ventilados. Ante cualquier sospecha, recomiendan ventilar de inmediato el lugar, apagar los artefactos a combustión y acudir a una guardia médica.
También se aconseja realizar controles periódicos de estufas, calefactores y calefones con gasistas matriculados, verificar que las salidas al exterior no estén obstruidas y mantener siempre una mínima ventilación en la vivienda, incluso en días muy fríos. La información, la prevención y los controles técnicos siguen siendo las principales herramientas para atravesar el invierno de manera segura.

