Una esperanza inédita para uno de los cánceres más letales

El cáncer de páncreas es considerado desde hace décadas uno de los tumores más agresivos y difíciles de tratar. La mayoría de los casos se diagnostican en etapas avanzadas, cuando la enfermedad ya se diseminó a otros órganos y las posibilidades de cura son muy bajas. La tasa de supervivencia a cinco años se mantiene por debajo del 10%, lo que lo ubica entre los cánceres con peor pronóstico.
En este contexto, un nuevo tratamiento dirigido mostró resultados inéditos en pacientes con cáncer de páncreas metastásico. Se trata de un fármaco oral llamado daraxonrasib, que en un ensayo clínico de fase III logró duplicar la mediana de supervivencia global frente a la quimioterapia convencional: 13 meses contra 6 meses. Los datos se presentaron en la sesión plenaria del congreso de la Sociedad Estadounidense de Oncología Médica (ASCO), realizado en Chicago.
El avance fue destacado en un informe al que accedió Noticias Argentinas y que detalla que este medicamento actúa sobre el gen KRAS, una de las mutaciones más frecuentes y agresivas en cáncer de páncreas y otros tumores sólidos. Atacar este blanco molecular era, hasta ahora, uno de los grandes desafíos de la oncología moderna.
Cómo funciona el daraxonrasib y por qué genera expectativas
El daraxonrasib es un inhibidor panRAS, es decir, está diseñado para bloquear la actividad de distintas formas alteradas del gen RAS, entre ellas KRAS. Se administra por vía oral, una vez al día, y funciona como una especie de “pegamento molecular”: se fija a un bolsillo de la proteína mutada y a otra molécula de la célula, formando una abrazadera que inmoviliza al gen alterado e impide que siga enviando señales de crecimiento tumoral.
De este modo, la droga interfiere en una vía clave para la proliferación descontrolada de las células cancerígenas. Hasta hace poco, los tumores impulsados por RAS eran considerados prácticamente intratables con terapias dirigidas, por lo que los resultados presentados en ASCO marcan un cambio de escenario que los especialistas describen como un posible “punto de inflexión”.
El estudio clínico y los resultados en pacientes
El ensayo de fase III comparó el daraxonrasib contra la quimioterapia de segunda línea en 500 pacientes con cáncer de páncreas metastásico. Todos ya habían recibido un primer esquema de quimioterapia sin éxito. Los participantes se dividieron en dos grupos: uno recibió el nuevo fármaco oral y el otro continuó con tratamiento quimioterápico estándar.
En el grupo tratado con daraxonrasib, la mediana de supervivencia global llegó a los 13 meses, frente a los 6 meses observados en quienes continuaron con quimioterapia convencional. Además de extender la vida, los especialistas destacan que el perfil de administración oral puede mejorar la calidad de vida de los pacientes, al reducir la necesidad de internaciones y sesiones intravenosas.
“Durante años hemos logrado avances graduales en el tratamiento del cáncer de páncreas. Ahora, por primera vez, hemos demostrado que la inhibición dirigida de RAS mediante un inhibidor oral está cambiando el panorama de esta terrible enfermedad”, señaló el doctor Zev Wainberg, profesor de medicina e investigador del Centro Oncológico Integral Jonsson de UCLA Health, a través de un comunicado difundido por la institución.
“Ver esta magnitud de beneficio en un ensayo aleatorizado de fase III es muy alentador para todos los pacientes con cáncer de páncreas avanzado y representa un cambio de paradigma para una enfermedad mortal”, agregó Wainberg.
Prudencia de los expertos y próximos pasos
Si bien los resultados fueron recibidos como una buena noticia por la comunidad médica, los especialistas insisten en que no se trata aún de una terapia curativa. La oncóloga Berta Laquente, del Instituto Catalán de Oncología (ICO), subrayó que hay que mantener la cautela y continuar evaluando la eficacia y la seguridad del fármaco a largo plazo.
“Llevábamos muchos años sin avances tan potencialmente disruptivos y la magnitud del beneficio de este fármaco es poco habitual, pero no podemos hablar de curación. Lo que sí hace esta investigación es marcar el inicio de una nueva etapa de terapias dirigidas en cáncer de páncreas”, sostuvo la especialista.
El siguiente desafío será ampliar los estudios, definir qué subgrupos de pacientes se benefician más, evaluar combinaciones con otras terapias y determinar el acceso real a este tipo de tratamientos, tanto en sistemas de salud públicos como privados. Para países como la Argentina, donde el cáncer de páncreas también representa una causa relevante de mortalidad oncológica, la llegada eventual de medicamentos como el daraxonrasib abre un horizonte de nuevas opciones, aunque la equidad en el acceso seguirá siendo un punto clave del debate sanitario.

