11 de octubre: último día de libertad de los Pueblos Originarios de América

Por Rosalía Elina Quipildor*

Pasaron 531 años del último día de libertad de los Pueblos Originarios. Conmemoramos este 11 de octubre, último día donde nuestros ancestros fueron libres. A partir de aquel 12 de octubre de 1942, nuestra América fue sometida a un brutal y sangriento proceso de conquista por la llegada del colonialismo europeo, autor intelectual y material del mayor genocidio en la humanidad en el que murieron más de 80 millones de hermanos originarios.

Así, en nuestra América, se puso en marcha un proceso de independencia que ha sabido mantenerse en la historia durante siglos. Tupac Amaru, Micaela Bastidas, Bartolina Sisa, Tupac Katari, Caupolicán entre otros hermanos originarios, se resistieron al sistema impuesto de muerte y explotación.

Nosotros no festejamos el día de la raza, ni se celebra el saqueo, la muerte y la dominación que supuso la llegada de los imperialistas a tierras americanas.

Cada 11 de octubre es una fecha para reivindicar a quienes nos antecedieron, volviendo nuestra mirada a nuestros pueblos originarios para entender los vínculos entre culturas diferentes y sostener nuestra lucha ante el opresor que busca reinstalarse, como un método de resistencia ante el mismo colonialismo que supo someter a nuestra tierra y busca destruir nuestra historia y nuestras costumbres.

Hubo un tiempo donde las poblaciones que habitan el territorio que conocemos cómo América, gozaban de libertad. Una libertad plena que jamás volvió, pero que buscan recordar en sus herencias ancestrales poniéndolas en práctica y continuando así la línea y el vínculo con el pasado para contemplar un futuro donde puedan sentirse libres.

Por eso es muy importante mantener una postura reflexiva y de resignificación sobre el 12 de octubre y dar a conocer el significado que el día de hoy tiene para nuestros pueblos originarios. Desde la conquista a la fecha poco y nada ha cambiado para los pueblos originarios, seguimos desplazados como extraños en nuestra tierra.

América, la Pachamama florece fortaleciendo nuestras raíces. Muchos años y una deuda pendiente nos golpea de verdad y nuestros pueblos no olvidan porque jamás vivieron la independencia soñada.

Pasaron 531años y todavía seguimos de pie y en alerta hasta hoy.

“El àrbol originario fue cortado de distintas maneras y en distintos momentos, pero sus raíces no se perdieron. Donde quedan raíces hay esperanza de vida”.

*Presidenta de la Comunidad Coya ´Madre Tierra´.

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