Yo conozco ese lugar donde todos se la creen

En “Cien años de soledad” García Márquez cuenta la historia de Macondo, un pueblo condenado al olvido, donde su historia y sus nombres se borraron para siempre de la memoria. Argentina tiene fiebre de Macondo, los grandes escándalos que hacen tambalear los cimientos de la nación, como las famosas listas de vacunados VIP, desaparecen a la semana por otras noticias y como en una relación toxica, un clavo saca al otro.

Germán Rodríguez
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Y vino nomás el primer encuentro en vivo del Concejo deliberante, basta de dormirse por zoom, llegaba la ansiada apertura de sesiones con el intendente dando un discurso, todo en medio del escándalo del año, con San Nicolás de epicentro por Ginés, Lisandro, las vacunas, la lista que haría explotar las bases de la ciudad, pedidos de registros en el hospital y la escuela, fiscalía interviniendo, corridas, amenazas, acusaciones y el escarnio público de nombres que aparecen y desparecen, vacunados sin ser personal de salud y otros falseando el registro, todos condonados por la amistad del poder. Un terremoto que pegó en la república y especialmente en nuestra ciudad.
Pero en el Concejo Deliberante parece que nada de eso paso. Como anticipándose a los juegos de memoria perdida de la que hacemos gala, el tema se mencionó como a la pasada. Hubo por supuesto las chicanas de siempre, con concejales que indignados levantaron el puño y repitieron lo mismo de todos los años como para justificar el puesto, otros que se retiraron simbolizando no sé qué, algunos que directamente ni se presentaron enojados por la tibieza de sus compañeros, alguna mención a lo del Parque Aguiar (¿se acuerdan ese lio?) y nada más. Faltaba que arranquen un debate encarnizado por el tema de los mosquitos y de quien es la culpa de que existan esos insectos cuya utilidad todavía la naturaleza no descubrió. Pero ni siquiera eso, nada. La tibieza en tiempos de volcanes. Un anticipo del olvido.
El vacunagate se empieza a desvanecer en el éter, secundado por el tiempo que ayuda a dilatar la pobre atención ciudadana, y la lista que pasa a manos federales, donde todavía hay paro y pareciera que nunca se develará. Los nombres manchados quedaran así y los pecadores seguirán impunes riendo por la vida.

Todo pasa

Dicen que el famoso abogado, entre amigos, contaba como se había vacunado él, la mujer, los chicos y hasta la mucama como para enrostrarles que el poder tiene ventajas y es para unos pocos. Tiene razón el pelado Foucault, todas las cosas son relaciones de poder. Probablemente sin necesidad, solo por ostentación, atado a la necesidad de trascender en esta efímera existencia, dejando una pequeña huella y engrandeciendo el pobre ego.
Y cuando muchos lo esperaban ver caer, su nombre quedara oculto y sin siquiera será mencionado en los archivos de la vergüenza.
Argentina, un lugar donde nada pasa, al igual que los destinos de esa gran deuda con el FMI que pagaremos por siempre, donde desde sus orígenes tenemos claro quién es quién y quién decide. Sea el gobierno que sea, a la larga son todos los mismos. Somos pocos y nos conocemos mucho.
San Nicolás saldrá impune de esta tormenta que tendrá algunas consecuencias políticas evidentemente, o no porque vieron como somos, pero que como en Macondo el olvido se encargará de borrar.

Feliz aniversario

Un años ya pasó de la llegada del Covid a estas tierras, de encierro, frustraciones, desempleo, miedo, nuevas pautas de salud que serán prontamente tergiversadas y con la pregunta absurda y ridícula de que si el mundo saldría mejor de todo esto.
Un año de gimnasia dentro del hogar, con los consecuentes gimnasios y profesores quebrados, donde todos aprendimos a cocinar viendo como los restaurantes y bares cerraban sus puertas, en el que bailábamos por streaming al mismo tiempo en el que los boliches desaparecían, para todavía no volver a abrir y todo esto incluyendo a numerosos trabajadores que cobraron un par de IFEs, a las que la inflación se encargó de hacer mierda.

¿Salimos mejores entonces?

La respuestas son las listas que nadie sabrá, es el ventajismo, el abuso del poder, cuya víctima es el pueblo que también es responsable cuando sigue comprando lo que le venden sin siquiera replantárselo. Una semana marchan contra la vacuna china, la otra marchan porque la vacunación es para unos pocos elegidos, la otra por lo de Maradona y la que viene probablemente porque los mosquitos no se van, la cuestión es tomar antorchas, horquillas y gritar consignas armadas al estilo Springfield.
Estamos hechos de una materia muy manipulable.