Franco Quijano y Francisco Yunis, en Club Juncal.

El 2020 aplastó los planes del joven nicoleño, que tras un muy buen 2019 en lo deportivo tenía planificado dar sus primeros pasos en algún certamen profesional. Pudo jugar apenas un G2 antes de la pandemia y pasó largos meses sin poder entrenarse. Sin embargo, en su regreso encontró encontró nada menos que a Francisco Yunis, que lo está entrenando estos días en nuestra ciudad.

Ya no hay tiempo para lamentarse. La intención de buscar sus primeras experiencias profesionales en un torneo Top Serv o incluso salir del país para jugar un certamen ITF chocaron en este 2020 con la pandemia que paralizó al mundo. El deporte lo sintió fuerte y el tenis, pese a que fue de las primeras disciplinas en regresar a las prácticas, aún no tiene previsto un regreso competitivo en sus categorías menores. Este era el primer año de Franco Quijano como Sub 16, después de un 2019 muy bueno en lo deportivo en la categoría menor. Pero en este año apenas pudo jugar un G2 en febrero, y después debió guardar la raqueta por largos meses hasta que las primeras actividades comenzaron a “abrirse”. “Es un año muy difícil, hay que ir empezando de a poco otra vez y esperar que se vayan habilitando los torneos” contó el nicoleño de apenas 15 años y de 1.92 m (¡!), en el programa La Deportiva de Radio U. “Cuando se cerró todo justo había terminado de jugar el torneo y estaba acá en mi casa. Una semana antes había ido a Buenos Aires, cuando había un solo caso. Llegué a mi casa y acá me quedé. Fue mucho tiempo sin jugar, y recién estos últimos meses que se pudo volver normalmente”, agregó.
El año pasado se instaló en una pensión en Buenos Aires y comenzó a entrenar en la reconocida academia de Alejandro Cerúndulo, en la cual creció muchísimo a nivel competitivo por el solo hecho de medirse todo el tiempo con chicos de su mismo nivel. Pero este año la realidad trastocó todos sus planes.

Una buena
El 2020 puso en el camino de Franco nada menos que a Francisco Yunis. Y partiendo de esa base, en absoluto se puede hablar de un “año perdido”. Yunis es el actual entrenador del alemán Daniel Altmaier, que fue una de las revelaciones de Roland Garros. “Antes de irse de gira con el alemán, se había contactado con mi papá y un día fuimos a entrenar, le estuvimos pegando, le gustó cómo jugaba y dijo que me quería entrenar el tiempo que estuviese acá”, contó Franco. Yunis regresó de su gira con Altmaier a principios de noviembre y, pese a que se considera “de vacaciones”, no dejó ni un segundo la raqueta para ponerse a pelotear y a corregir a Quijano en las canchas de Club Juncal. “Cada vez que viene Francisco es como que mejoro todo, me corrige cosas que otra gente no las puede ni ver. Son esos pequeños detalles que me permiten mejorar”, definió el joven nicoleño, que este año comenzó a trabajar la parte física de manera más personalizada, con el ruso Germán Assef como profe.
“Mi golpe mas fuerte son el saque y el drive, como todo jugador agresivo”, definió Franco, que con su 1.92 hace diferencia a partir del saque, pero sufre en el momento de volear: “Me baja la pelota y me cuesta, teniendo en cuenta que juego con chicos que miden 15 centímetros menos, entonces muchas veces me tengo que acostumbrar al juego de ellos”, contó. Como referentes del circuito actual destaca a Medvedev y a Thiem, más allá de que siempre le gustó Del Potro. Hace un par de fines de semanas, Quijano intervino (y ganó) en un certamen nacional Sub 16 en Benavides que se desarrolló bajo la modalidad de “Encuentro”, ya que aún la competencia oficial no se ha reanudado y no hay demasiados detalles de cuándo lo haría. En ese mientras tanto, los mejores jugadores de cada categoría se miden en una especie de torneos amistosos para ir preparando la vuelta. Por el momento, solo han regresado los torneos profesionales, de Top Serv para arriba.
En las próximas semanas, Franco volverá a Capital para retomar los entrenamientos en la Academia de Cerúndulo y volver a planificar en este caso un 2021 con aroma a 2020 por los objetivos que se repiten, pero con una mejoría en muchos aspectos que hicieron que la inactividad no se sintiera tanto.