POSITIVO BALANCE DE LA TEMPORADA DE VERANO EN LOS CLUBES, A PESAR DE LA PANDEMIA

La llegada del COVID-19 sembró incertidumbre en todas las aristas de la sociedad. El posible cierre de clubes o lugares veraniegos parecía inevitable a principios del 2020. Finalmente, se logró concretar, a través de protocolos estrictos, una posibilidad de vivir la típica temporada de verano. Cerrando esta etapa, los clubes han realizado un balance positivo de la misma, teniendo en cuenta las circunstancias.

Luego de la aparición de la pandemia, los clubes ya se habían hecho la idea de que no iban a poder volver a funcionar por un largo tiempo. Afortunadamente, de a poco se fueron abriendo puertas que lograron cumplir con las expectativas de socios y dirigentes tras tener la posibilidad de disfrutar de una temporada de verano. Para poder realizar la temporada en óptimas condiciones, poniendo como principal eje la seguridad y la salud de los socios y trabajadores de los clubes, se implementaron distintos protocolos que ayudaron a llevar adelante la misma.

Balance
EL NORTE tomó contacto con algunos presidentes de los distintos clubes de la ciudad. Luego de plantearse, en retrospectiva, todo lo vivido durante los tres meses que pudieron ofrecer una temporada de verano, aunque algo distinta a lo que estaban acostumbrados. “La realidad es que para nosotros la incertidumbre fue muy grande, allá por octubre, al no saber si íbamos a poder estar los tres meses de verano abiertos teniendo en cuenta la situación epidemiológica del país”, manifestó el presidente del Club Belgrano, Ezequiel Parodi. De inmediato, agregó: “Más allá de todo, el esfuerzo y el trabajo de comisión directiva y trabajadores del club, agradecezco principalmente a las familias y al comportamiento de todos los socios en el predio del camping. La verdad que ha sido ejemplar y han sabido estar a la altura de las circunstancias”. Prosiguió, afirmando que “en el número estábamos condicionados, así que esperamos que el próximo verano podamos tener una mejor temporada, pero quedamos muy conformes con esta. Hicimos una puesta económica y dentro de todo el balance es positivo, eso nos deja tranquilo y nos permite ya prepararnos con obras para la temporada que viene”. Recordemos que en sus protocolos, Belgrano había hecho hincapié en el eslogan “Somos familia y nos cuidamos como tal”, al margen de haber establecido distintas medidas que, a las claras, funcionaron bien.
Por su parte, el presidente del Club Regatas, Pablo Capriotti, confío a este medio que “en el aspecto económico no nos fue como otros años. Debimos tomar la determinación de no elevar los costos de la pileta para que el socio pueda pagarlo sin problemas”. Técnicamente, una temporada de pileta hubiese costado $ 20.000 y mantuvieron un precio de $ 10.000 para únicamente cubrir los costos de mantenimiento de la pileta. “La determinación fue porque en nuestros protocolos el socio no podía entrar cuando quería, sino que dependía su color y la pileta tenía un límite de 300 personas máximo”, agregó Capriotti. “El balance que hacemos es muy positivo. Vimos que el socio pudo disfrutar cada día de su club, luego de que pudiéramos sacar el tema de los colores y dejarlo solamente viernes y sábado para controlar el caudal de gente. Las personas entendieron que había que cuidarse y lo hicieron de una excelente manera”, afirmó Capriotti. 

Los protocolos
Si no hubiese sido por los protocolos planteados, ninguno de los clubes o campings de San Nicolás podrían haber tenido temporadas exitosas, entiéndase dentro del marco de la pandemia. Algunos de esos protocolos fueron: por el lado de Regatas, decidieron dividir a los socios en dos colores, azul y naranja, que son los que los representan en su escudo. Fue una de las decisiones más acertadas que tomaron desde Regatas, donde la cantidad de ingreso de los socios se reducía al 50% tras solo poder asistir el día asignado. Dicho accionar fue aplicado tanto para el club como para el camping que tiene en el barrio Prado Español. El presidente del club, Pablo Capriotti, afirmó a EL NORTE que si no fuera por los colores, no hubiese sido posible controlar a los socios. Y destacó la buena predisposición por los “regatenses” de cumplir y ser responsables. Además, pusieron un máximo de 300 personas en la pileta, siendo controlados constantemente con un contador. Recalca, también, la incorporación de seguridad privada para controlar que todos los socios cumplan con el distanciamiento y el uso del tapaboca; y agrega que se tomó la temperatura antes de ingresar y se les proporcionó alcohol en gel.
En lo que respecta a Belgrano, se subraya: la disminución de capacidad de personas en los distintos sectores del club, la constante limpieza de los baños, circulación con tapabocas excepto en la zona “segura” de un máximo de seis personas, se pide la app “Cuidar” o una Declaración Jurada que el club solicitó cada vez que fue necesario. Por el lado de algunos campings, Asimra, por ejemplo, tomó determinaciones tales como las unidades familiares, utilización del barbijo en todo momento, respetar el distanciamiento, vestuarios cerrados, limpieza de baños cada dos horas, entre otras cuestiones importantes para evitar la propagación del virus. También, manifestaron a este medio que iban a “excluir del establecimiento toda persona que no cumpliese con las normas propuestas por el camping”.