PERÚ EL PAÍS AMERICANO QUE MÁS SUFRE LA SEGUNDA OLA DE LA PANDEMIA

Las personas mantienen distancia social mientras esperan recibir un plato de comida en un comedor de beneficencia en Comas, en las afueras de Lima

“Estamos en crisis alimentaria, que el gobierno no quiere declarar”, dice Fortunata Palomino mientras cocina en un fogón pollo en salsa de maní con arroz y papas para 45 familias en una polvorienta barriada de Lima.

FUENTE: Agencia AFP

Es la segunda cuarentena que soportan los limeños. La primera, de más de 100 días (entre marzo y junio de 2020) causó hambre entre miles de familias y llevó a la quiebra a numerosos negocios y empresas.
Las familias que pueden, pagan un sol (27 centavos de dólar) por cada ración, dinero que ayuda a sostener esta iniciativa comunitaria en la Villa. Las que no pueden, retiran gratuitamente la comida.

La Municipalidad de Lima, con el colectivo de mujeres ‘Manos a la Olla’, busca también ayudar con alimentos a las ollas comunes. donde media docena de mujeres cocinan toda la mañana para los vecinos que quedaron sin ingresos por el confinamiento, en un país muy golpeado por la pandemia donde el 70% de los empleos son informales.

Mujeres voluntarias preparan la comida en un comedor de beneficencia en Comas, en las afueras de Lima
 Fuente: AFP – Crédito: Ernesto Benavides

La economía peruana está en recesión y las autoridades estiman que el PBI cayó 12,5% en 2020.
No hay cifras de cuántos peruanos están alimentándose en ollas comunes, pero el gobierno y la Iglesia Católica admiten que la situación es difícil y han prometido ayuda a las ollas comunes.

Perú arrastraba altos índices de pobreza desde hace décadas pero el problema se agudizó con la larga cuarentena del año pasado. Cinco millones pasaron a ser pobres en 2020, según estadísticas oficiales, por lo que ahora un tercio de los 33 millones de peruanos viven en la pobreza.

Perú registra 1.158.337 contagios de Covid-19 y 41.538 muertos, según balance oficial. Según datos extraoficiales, serían más de 100.000 los fallecidos desde el comienzo de la pandemia.

La falta de camas y de oxígeno

El otro gran drama de Perú es la falta de oxígeno en los hospitales. La falta de camas en los hospitales forzó a miles de infectados con necesidad de internación a sobrellevar la enfermedad en sus propios hogares. Eso dio lugar a su vez a una altísima demanda de tubos de oxígeno, hoy el bien más escaso y preciado del país.
Son pocos los sitios, como la distribuidora Criogas, donde se vende el oxígeno. Miles de peruanos aguardan hasta varios días en fila para llenar los tanques a un precio de 5,5 dólares el m3, en un país donde los revendedores sextuplican el precio y los familiares agotan todo su dinero para asistir a sus enfermos.

El oxígeno dejó endeudados a miles de peruanos. En solo una semana la familia de Santiago gastó 6800 dólares en la compra de oxígeno para su tío enfermo, en un país donde el sueldo básico es de 255.
La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, admitió que el consumo de oxígeno se convirtió en el problema más importante, debido al brusco aumento de la demanda en las últimas semanas. “Se incrementó un 200%, que es una cifra que implica un esfuerzo tremendo por parte de las empresas productoras de oxígeno e igualmente de las plantas que se instalaron”, dijo Mazzetti, y anunció un decreto de emergencia para aliviar la crisis de producción y abastecimiento. Además, advirtió que la evolución del virus “es muy rápida” y está llenando las unidades de cuidados intensivos.