Estudiantes, estudiantes a estudiar 


Clases sí, clases no, como si fuera algo de lo que se pudo prescindir. Entonces cuando las pide Mauricio desde su reposera se vuelve una afrenta política que divide aguas y arranca los caprichos de un lado y del otro. Tiran que con covid los docentes no pueden trabajar, pero en realidad no podrían trabajar ni con los sueldos bajos ni con los edificios que se caen ni con los escapes de gas. Pero bueno, covid es más marketinero.


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Quiera el pueblo estudiar, pero si lo dejan. Podemos dar pie a un largo debate sobre la educación en la Argentina, que va desde un ‘alpargatas sí, libros no’ a un ‘del virus nos cuidamos entre todos’, y que ‘este no nos busca, sino que lo buscamos’ y ‘qué gusto tiene la sal’ (el tema es no perder olfato y gusto), pero no cuidamos el conocimiento. Todo bien con los Zoom y las clases virtuales, pero la realidad es que sirven solo para un pequeño sector y no queda ninguna duda de que este año retrocedimos, especialmente en las clases sociales más necesitadas y con menos recursos que no tienen Internet ni robando el wifi.
Tampoco es que se esforzaron mucho para darle la vuelta, porque bares restaurantes, gimnasios, entre los rubros más afectados, presentaron protocolos para trabajar y los aceptaron. ¿Tan difícil era armar protocolos para dar clases? Aunque si nos remitimos a todas las necesidades que tienen las escuelas, arrancando desde lo pobres sueldos, pasando por los servicios básicos insuficientes y que en muchos casos funcionan únicamente como comedores, podríamos decir que no deberíamos tener clases desde 1900, pero que ganas durante el pasado año para abrir no le pusieron, no le pusieron.
Entonces ¿Cómo es la guerra de sindicatos y Gobierno? Te amo, te odio, me convenís, el otro me caía peor, vos sos divino, pero dejame así virtual, porque ni un contagiado más o ni uno menos o ya me olvidé cómo era el eslogan.Por ahí el gobernador sienta que es hora de lenguaje inclusivo y la pifie al intentarlo (jóvenes es una palabra inclusiva ya de raíz, de ultima se aplicaría “les”), pero bueno, con una nueva educación inclusiva eso se solucionaría (ponele). O por lo menos con alguna educación de algún tipo, con maestra alumnos, pizarra, estudiar y todo ese combo que funciona tan bien desde Sarmiento (esperemos que no tengamos que volver a traer maestras de Inglaterra ni gorriones de Chile).

Para qué estudiar
En fin, un pueblo culto es un pueblo soberano, un pueblo educado es un pueblo que decide, educación es libertad, es forjar el destino por cuenta propia y no esclavizado por los que dirigen. Un hombre que sabe es uno que se liberó de las sombras de la ignorancia, como en el relato de la caverna de Platón, que es muy parecido a lo que después hizo Matrix por si quieren ver una historia más copada, con acción y minas lindas. Básicamente la alegoría de la caverna, escrita por el griego miles de años atrás, hablaba de que el hombre se liberaba de las cadenas con el conocimiento y que con la ignorancia solo vemos reflejos de la realidad, la verdad disfrazada y cargada de mentiras de las que nos hacemos dependientes. Con todo esto dirán entonces que a los gobernantes no les interesa que el pueblo sea libre y culto, porque si no, no lo pueden manejar. Y, a algún gobernante hijo de puta seguro que no le conviene, algo que se ve mucho en provincias con grupos familiares perpetuados en el poder. Pero a lo que aspiramos como habitantes de este absurdo mundo es que quien nos gobierne lo haga siendo el mejor de una sociedad de mejores y que las decisiones sean consensuadas por argentinos conocedores y con la potestad de poder decidir y conocer. Bien, me dirán que si hay un habitante del mundo que habla de cualquier tema con un conocimiento y una suficiencia sorprendente y que no hay nada que no se anime a decir que no sabe es el argentino, pero bueno, el chamuyo no es conocimiento, no nos confundamos porque así nos va como nos va.
Queridos docentes, políticos y sindicalistas, dejen de joder, no mezclen a la política, quiera el pueblo educarse y vuelvan las aulas con los protocolos que sean. Playas reventadas de gente y aulas vacías es como que algo se está haciendo mal, ¿no?