Vacunados del mundo sean unidos 


En un fin de año acelerado por las circunstancias llegaron las vacunas rusas a San Nicolás y los primeros conejillos de indias fueron los doctores Primucci y Campanella, que sin andar lloriqueando se vacunaron a la vista de todos y sin ningún temor al gen comunista. La verdad, si con esta inyección no te agarrás Covid y se termina la cuarentena, te recito el libro rojo de Mao Tse-tung de corrido.


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

La Sputnik V llegó a San Nicolás, la gran vacuna rusa empezó a aplicarse en el personal de salud y le empieza a sacar ventaja a la Pfizer norteamericana que se espera recién para marzo (Ya estoy dudando si llegaron a la luna estos tipos). Con mil preguntas sobre si es o no efectiva, la gente se la quiere aplicar ya mismo porque, a decir de una ciudadanía responsable y concienzuda, tienen las pelotas al plato con la cuarentena y así sea hecha a base de cascarudos se ponen lo que sea. Obviamente siempre hay una porción que mira de reojo todo porque nacieron con el chip de conspiraciones al por mayor y empiezan a detectar conductas extrañas. Dale man relájate.El martes y antes de que termine el año, porque el ministro Ginés (nuestro gran valor nicoleño jugando en la primera) dijo que se empezaba a aplicar en diciembre y no importa si la primera se puso el 31 a las 23.30, es diciembre y cuenta para la estadística y para “los bocones gatos salchicheros que dudaban del trabajo de este loable equipo que mandó un avión a los pedos y que fue y vino más rápido que la esperanza de los comerciantes con las fases de la cuarentena” (a Fase uno no volvemos ni atados, expresan ante la mínima idea de retroceder y cerrar)

Vacunaos
San Nicolás no fue la excepción a esta fiesta de vacunas y cantando el himno se empezaron a aplicar especialmente en el personal de salud, que con sueldos bajos, discriminados por vecinos y ya sin los aplausos a la noche, están en la primera línea de combate.El primero que se aplicó la vacuna fue el propio gobernador bonaerense Axel Kicillof, pero a él no se le nota ningún gen comunista porque le recabe la onda esa al chabón.Ahora, los primeros nicoleños a quienes se administró las dosis generaron todo un mensaje: se trataba de los doctores Pablo Primucci y Mauricio Campanella, ambos ligados profesionalmente a los dos efectores sanitarios que vienen absorbiendo la demanda producida por la pandemia. Les guste o no por su cargo, se ponían la vacuna o se ponían la vacuna, nada de peros.Primucci es director médico del Sanatorio de UOM y se desempaña además como jefe de Obstetricia y Ginecología en el San Felipe. Campanella, en tanto, es director asociado del San Felipe y se desempaña en el área de Obstetricia y Ginecología del Sanatorio de UOM.El Dr. Primucci pasado el pinchazo, que se viralizó en las redes sociales nicoleñas donde todo es materia de critica despiadada, habría dado un emotivo mensaje: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”, con la mano al pecho y observando hacia una bandera imaginaria a lo lejos.A su lado el Dr. Campanella aplaudió efusivamente esas palabras y ante la pregunta de cuáles serán los siguientes pasos y cómo pensaba actuar de ahora en más, habría agregado: “Cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según sus necesidades!“, confundiendo a propios y extraños pero recibiendo un efusivo abrazo de Primucci para juntos marchar hacia el horizonte con el sueño de un sociedad libre, justa y equilibrada.
Mirá... si con esa vacuna no te agarrás covid y se termina la cuarentena, te recito las máximas de Lenin de corrido.