“La obesidad es otra pandemia”


La Presidenta del Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires, Paula Das Neves, identificó dos momentos diferentes en cuanto a la manera en cómo nos alimentamos los argentinos durante el largo confinamiento por coronavirus. “Lo que reveló el Covid es cómo un virus puede afectar más severamente a aquellos que padecen enfermedades crónicas. En Argentina más del 60 por ciento de la población adulta tiene obesidad o sobrepeso. Esa prevalencia es impresionante, pero no ocurre únicamente en nuestro país sino que podemos decir que se trata de otra pandemia”, explica.


La Lic. En Nutrición Paula Das Neves dialogó con periodistas del programa «Pila y Media» (Radio U) acerca del impacto que tuvo el confinamiento por coronavirus en los hábitos alimenticios de los argentinos. Das Neves es Presidenta del Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires, y cuenta con una formación muy amplia en virtud de haber realizado un Posgrado en «Nutrición en Pediatría y Adolescencia» (Universidad Nacional de Quilmes) y una «Maestría en Salud Pública» (Universidad de Buenos Aires). De ahí que su palabra es tomada como referencia al momento de abordar la evolución de los hábitos alimenticios de los argentinos, en tiempos de coronavirus.
“La pandemia nos ha puesto a prueba en varios aspectos. Ha cambiado nuestras costumbres de vida, y en ese escenario también se incluye los hábitos alimentarios”, asegura Paula.
En diálogo con periodistas del programa «Pila y Media» (Radio U), Das Neves explicó que “durante el período más cerrado del confinamiento la disponibilidad de los alimentos impactó de manera muy directa en aquello que consumimos. El simple acto de acercarme a un comercio para comprar el alimento que estoy acostumbrada a consumir se vio fuertemente restringido. Por la imposibilidad de circular, dejamos de adquirir alimentos en las grandes cadenas de supermercados para volcarnos a los comercios de cercanía, lo cual modificó la disponibilidad de productos que podíamos tener a nuestro alcance, básicamente porque no se consigue en un almacén los mismos productos que en grandes supermercados”, cuenta.
Ese podría considerarse un aspecto negativo en cuanto a la modificación de los hábitos alimenticios en pandemia. Pero Das Neves también reconoce cuestiones positivas que se presentaron en este mismo contexto.
“El hecho de tener más tiempo para cocinar permitió incursionar en nuevas formas y preparaciones, lo cual destaco como algo positivo porque se ganó tiempo para dedicarle al momento de la comida en un mundo que normalmente transcurre a una velocidad vertiginosa. Y que no deja demasiado espacio para cocinar. Ello lleva a que mucha gente opte por comprar alimentos listos para consumir, ya preparados, y que normalmente tienen una alta carga de aditivos, de conservantes, como también alta densidad de grasas y azúcares”, afirmó antes de agregar: “Disponer de más tiempo para dedicar a la cocina llevó a una búsqueda de alimentos más frescos, y con ello se volvieron a preparar aquellas recetas tradicionales que antes parecía un imposible, precisamente, por falta de tiempo”.
La Lic. Das Neves también destacó como «ganancia» de estos tiempos pandémicos un hecho que se produjo a nivel intrafamiliar. “En muchos casos hemos visto que el confinamiento favoreció el regreso de la mesa familiar diaria, ese momento en el que nos sentábamos a comer con toda la familia y le damos un tiempo más al acto de alimentarnos”, dijo.

De mucho, a saludable
La Presidenta del Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires identificó dos momentos diferentes en cuanto a la manera en cómo nos alimentamos los argentinos durante el largo confinamiento por coronavirus.
“Al principio se produjo un consumo de alimentos un tanto excesivo porque el confinamiento provocó que, indefectiblemente, nos moviéramos menos. Ese mayor sedentarismo y menor gasto energético lo vimos muy claramente durante la primera etapa de la cuarentena. Pero el correr de los meses generó en las personas una concientización acerca de la importancia de tener un peso saludable, básicamente por la relación que existe entre un peso saludable y la posibilidad de enfermarse más gravemente es muy directa. El Covid, ahora se sabe, puede presentarse mucho más crítico en aquellas personas con enfermedades crónicas, y en ese campo la obesidad y el sobrepeso juegan un papel muy importante. En Argentina más del 60 por ciento de la población adulta tiene obesidad o sobrepeso. Esa prevalencia es impresionante, y no ocurre únicamente en nuestro país sino que podemos decir que se trata de otra pandemia. Lo que reveló el Covid es cómo un virus puede afectar más severamente a aquellos que padecen enfermedades crónicas como obesidad o sobrepeso. Entendemos que eso llevó a que mucha gente tomara conciencia de lo importante que es alimentarse saludablemente”.