Advierten falta y poca presión de agua provocados por abastecer piletas y por cortes de energía


En virtud de la incomodidad de salir de vacaciones en medio de la situación sanitaria, muchos propietarios optaron por construir una pileta, al tiempo que aquellas familias que ya tenían una, pequeña, mediana o grande, triplicaron su uso en relación a otros años. En efecto, la poca presión y falta de agua eleva reclamos diarios al Ente de Aguas de la ciudad.


Durante la pandemia se disparó la construcción de piscinas en las casas. A eso se suman las de lona, que si bien son más pequeñas, consumen mayor cantidad de agua ya que la mayoría carecen de equipos de mantenimiento y el recambio es más frecuente. El Ente de Aguas pidió racionalizar el consumo para evitar inconvenientes en el verano, al tiempo que aseguró estar realizando trabajos para evitar desabastecimiento en distintas zonas de San Nicolás.En la jornada de hoy, más de un barrio tuvo problemas de suministro. En algunos casos como es el de zona norte, el corte era total. Esto se debió también a cortes de energía eléctrica.
Entre todas las incógnitas que generó la pandemia hay una certeza: Se multiplicó la venta y la construcción de piletas. Ante la imposibilidad de viajar, fue una opción para muchos nicoleños.

Ventas en aumento
Ante la incertidumbre de los viajes de verano, quienes ahorraron un poco durante el 2020 decidieron invertir el dinero que hubieran usado para vacacionar, en equipar su casa.El rubro de piletas, ya sea de lona, plásticas o de material, fue uno de los sectores más beneficiados, con un aumento de producción superior al 40% en comparación al 2019.Los datos surgen de estudios realizados por la Cámara de Comercio y la Cámara Argentina de la Construcción. En estos momentos están faltando insumos claves como la arena, las bombas o los filtros. La arena es necesaria tanto para la instalación de piletas de plástico como para construir las de material. Es el insumo más crítico en el momento. A su vez, esa escasez ha hecho que su valor tenga un incremento del 80% en lo que va del año, trasladando ese costo a la colocación. Por otro lado, están las bombas y los filtros. Los fabricantes nacionales ya avisaron que tienen vendida la producción de los próximos meses y desde el exterior es complejo importar estos elementos porque supone un alto coso y muy bajo rendimiento. “Deberíamos triplicar el valor del producto si lo traemos de afuera”, indicó un fabricante de piletas.Una de las causas que ocasionó esta falta de elementos fue el parate que sufrió la industria desde marzo hasta junio. La reactivación tardía impidió generar el stock suficiente para una demanda que superó ampliamente las expectativas.San Nicolás no es ajena a esta situación. Encontrar quién instale o construya una pileta en la zona se vuelve un desafío cada vez más difícil. A su vez, este boom de ventas de piletas pone en jaque el servicio de provisión de agua potable, ya que en la mayoría de los casos se instalan sin el pozo correspondiente, tomando el agua directamente de la red domiciliaria.Esta situación se ve principalmente en aquellos barrios con terrenos amplios, donde este verano no falta la pileta en el fondo y las altas temperaturas hacen que el recambio de agua se haga con mayor frecuencia, generando inconvenientes en la presión y el suministro a todo el vecindario. Una imagen que se replica en redes y que, sin el compromiso ciudadano de cuidar el recurso, no tiene solución.

Responsabilidad
La principal preocupación pasa por las piletas de lona que consumen alrededor de 4 mil litros de agua. Si no hay un correcto mantenimiento y se recambia continuamente el agua, el consumo crece exponencialmente.El agua es la fuente de la vida y en este planeta una minúscula cantidad, menos del 1% del agua, está disponible para cerca de 7 billones de persona y una multitud de ecosistemas de agua dulce. Esa minúscula cantidad es la que tenemos que utilizar para cubrir todas nuestras necesidades, riego, industria, agua potable y servicios sanitarios y las necesidades de miles, sino millones, de otras especies con las que compartimos el planeta.La responsabilidad de cerrar el agua mientras nos cepillamos los dientes, lavamos los platos; realizar duchas cortas, reparar caños rotos; lavar frutas y verduras en un bowl con agua; entre otras acciones cotidianas que ayudan a cuidar nuestros recursos. Una canilla abierta mientras cepillamos los dientes puede consumir hasta 15 litros de agua.