El 2021 nos encontrará más bobos y desinformados 


Suenan los gritos de desinformación que convierten a cualquier navegador advenedizo en un supuesto señor informado y posmoderno, que no advierte nada raro en que justo ahora en diciembre, el mes más caliente en estallidos sociales (y ni hablar en medio de una crisis), se debata la ley de interrupción ilegal del embarazo, distrayendo al país entre verdes o celestes, mientras que la compras navideñas cotizan en bolsa.


Germán Rodríguez
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Y llegamos a diciembre, el mes más largo o más corto de la historia, como queramos interpretar esa entelequia humana llamada tiempo del que somos esclavos y creadores. En fin, fue en medio de un año de mierda, una cagada por donde lo veamos y en el que lo único que crecieron fueron los precios, haciéndonos entrar en una paranoia de la que no teníamos idea de que podíamos meternos. Para colmo, como si nos faltaran motivos para dividirnos y debatir y, astutamente, en el momento más crítico de los estallidos sociales, que es cuando hay que armar el arbolito, que estalló el debate por la interrupción ilegal del embarazo, el cual dividió al país entre pañuelos verdes y celestes, con un nivel de agresiones e intolerancia como solo puede obsequiarnos el 2020 para despedirse.

Catastrofalario
Es verdad que nuestros abuelos vivieron una guerra mundial, lo que sí debe ser un acontecimiento catastrófico único y ni hablar cuando volaron las bombas atómicas y la gente percibió la idea de que “boludo, podemos desaparecer, uau” y todo eso que le dio forma a varias generaciones. Nosotros, más posmodernos, más suavecitos si se quiere, vivimos un mundo de derecho, de comunicación, de globalización y de completa expresión, así que esta pandemia única en todos sus aspectos nos hizo preguntarnos miles de cosas, pero ni por ningún motivo sacarnos mejores.Argentina en estas cosas no se calma y en pleno auge de la plaga, y probablemente porque a la cuestión económica no le encuentran la vuelta, le sumaron el debate del siglo XXI, aborto sí, aborto no, que ha movilizado muchísima gente tanto a favor como en contra, lo que sumó a otras manifestaciones multitudinarias como los anticuarentena, el funeral de Maradona, el aniversario del superclásico en Madrid y ya cualquier fiesta clandestina border del tipo “no me hinchen más las pelotas con la cuarentena y el coronavirus que ya pasó de moda”.
Al pedo le dijeron a la gente que ya está la vacuna si no saben cómo se ponen, son re impacientes los guachos.

Todo pa´ peor
Todo aumenta menos los sueldos, menos las fuentes laborales, y crece el hartazgo de la ciudadanía que busca inexorablemente dónde explotar, en qué causa, cuál bandera tomar para volcar la bronca que en ciertos sectores se manifiesta con actitudes violentas dentro del seno familiar.Tengamos claro algo, ese hermoso eslogan de que ‘de esta salimos entre todos’ o que ‘la pandemia es un tiempo de reflexión para salir mejores’, es un bolazo tremendo. Ni salimos entre todos ni nos mejoró para nada. Esta mierda que no se termina muestra inexorablemente lo peor de las personas, en el egoísmo, en el sálvese quien pueda. Sí, es cierto que hubo gestos de solidaridad hermosos, pero poquitos y contados, porque la general mostró a los dueños de grandes fortunas enloquecidos con eso de que les toquen un peso mientras que la mayoría de los argentinos tuvieron que resignar sus fuentes de sustento en esta situación. ¿O se creen que cerrar los negocios, no trabajar, no es un gran aporte para combatir el virus? ¿Nadie se acuerda la que pusieron ellos, que en cuestión de porcentaje supera ampliamente el cincuenta por ciento? Pero bueno, poco más hay marchas defendiendo a los millonarios, porque si algo tiene una gran porción de la argentinidad es esa alma de esclavo mental que no puede despegarse de la educación militar que decía patria y obediencia o alguna boludez de esas que servían para tenerlo domesticado.
El ‘algo habrán hecho’ es muy repetido en ciertos círculos pseudo intelectuales.Y también aclaremos algo, este concepto que acabo de verter está cargado de mi subjetividad que me conduce a ciertos patrones sociales, así que no es ninguna verdad revelada ni mucho menos.¿Qué pasa con las subjetividades de esta época histórica que nos llevan a verter conceptos absolutos como el que escribí unos párrafos adelante, como si por leer ciertos autores ya tuviera el secreto de la humanidad?: básicamente el abuso de la información que nos lleva a creer que esos fragmentos de la realidad que nos venden compactados y fáciles de interpretar nos hacen más sabios. Todos somos manipulables. Feliz domingo.