Oíd mortales el canto de las sirenas 


La realidad es que ayer los Wallabies tuvieron un gran hinchada argentina que festejaba cuando los australianos tacleaban a Los Pumas, los cuales pasaron de ser orgullo del país cantando el himno, a los enemigos de la patria, en una sociedad que de hipócrita ya no le importa un carajo, como si fuéramos los habitantes de Springfield que van de un lado al otro.


Germán Rodríguez
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Nada pasará desapercibido al gran ojo, al gran hermano de los inquisidores de las redes sociales que cuando ponen la mira en alguien buscando justicia son tan duros como no aceptarían jamás que sean con ellos. Pecados de juventud que se pagan con creces y la gran incógnita existencial de si una persona puede cambiar, o por lo menos ser más astuta en lo negro que hay en sus pensamientos. Argentina, donde vivimos tropezando, pero para observar la cagada ajena somos grandes lores.Que Los Pumas fueron unos recontraboludos es indiscutible. Por ahí no sabríamos si caerle a los jugadores, pero sin lugar a duda hay que hablar de la organización o quienes los manejan, que no tuvieron ni siquiera el tino de decirles “che, el país llora a Maradona, el mundo se está matando en homenajes, hagamos algo copado, no sé, pongámonos pelucas del Pelusa, salgamos de adentro de un inflable del Diego”, y sin embargo, vaya a saber por qué (tengamos en cuenta que inútiles hay en todos lados) se durmieron la siesta, se les escapó la tortuga y, para colmo, los All Blacks, que son los reyes del deporte, pelaron camiseta negra de Maradona y se la entregaron a nuestros jugadores que no atinaron a nada, ni en ese momento ni en el partido.
Ahora, la disculpa colectiva realizada al otro día, en la que el equipo entero reconoció la cagada, está bien. El moco se lo mandaron, es cierto, pero ¿Quién no se equivoca en esta vida? No seamos tan hipócritas. ¿Qué quieren?, ¿Que se flagelen?, ¿Que se corten un dedo y lo depositen en la tumba de Maradona? Y lo más importante cuando se comete un error es justamente eso, reconocerlo y pedir disculpas. Punto. Después bueno, si la gente ya no va a alentar a Los Pumas como antes, es algo que está en cada uno. Que de seguro les va a costar recuperar el amor de los hinchas es un hecho que hasta les puede repercutir en la ida de ‘sponsors’ y vaya a saber en cuántas cosas más.

Pecado de todos
Después se vino lo de la estigmatización. Recordemos que no bien arrancó el año, un grupo de rugbiers le dieron una paliza mortal a un chico y ahí ese mundo quedó en la mira de una sociedad que empezó a señalaros como violentos clasistas y discriminadores. Que hay características de este tipo en muchos de ellos es una realidad, como hay las mismas clases de personas en miles de otros sectores, pero eso sería muy complejo de analizar, entonces siempre es preferible englobar el pecado de un hombre a todos los hombres, como diría Borges.Luego, si los agarraron a tres jugadores con tuits viejos muy discriminatorios, a los que alegaron que eran jóvenes cuando los hicieron (como si hoy fueran veteranos), ahí sí, la responsabilidad cabe con todas las de la ley y lo que se hace público es de todos, hasta inclusive en la ofensa y la victimización. Estamos en la web y podemos sentirnos justamente ofendidos y discriminados.No es gracioso golpear a los empleados, mozos y servicios domésticos, porque una gran parte de esta Argentina vive de servicios, como empleados, y no sos más que nadie, pendejo forro. Pero tampoco nos las agarremos con los rugbiers, porque para ser boquiflojas pecamos igual.

¿De qué reír?
Entonces, en esta época de miras afiladas, la gran pregunta es: ¿para dónde va el humor?, entendiendo las susceptibilidades que se pueden generar. Hoy un “Hiperhumor”, “Las gatitas y ratones de Porcel” o “No toca botón” tendrían marchas en la puerta de los estudios, pero cálmense, comprendamos épocas y contextos, recordando que no todo tiempo pasado fue mejor ni mucho menos, y si me aprietan, un poco diría que todo lo contrario, que antes eran un desastre con sus discriminaciones, gorilaje y cultura militarizada. Pero bueno, saludos a los queridos abuelos.
Hoy las risas van por los ‘stand up’ donde hay que reírse de uno mismo, apelando a que uno no se haría un juicio, los chistes de judíos solo los puede hacer un judío, como los de gordos o pelados y así sucesivamente hasta monopolizar las temáticas de un nuevo humor poco gracioso pero inclusivo y políticamente correcto. Generalmente todas estas cosas terminan mal, y como dijo el gran Maradona (que en estos momentos está organizando un picado en el cielo) “habría que agarrar a trompadas al chino que le puso cámaras a los celulares y volvió a la ciudadanía en grandes botones”.Seguramente está mal lo que digo, pero en esta sociedad vigilante de un lado o del otro todo lo que digamos será plausible de estar mal.