Un momento bisagra, que puede marcar nuestro destino 


El Presidente de la Nación acaba de destacar la importancia del sector privado en la generación de riqueza. Pero ha llegado el momento de llevar este discurso a la práctica. La Argentina se encuentra en un momento “bisagra”, donde debe decidir entre dos caminos.

El presidente Alberto Fernández celebró el pasado jueves el hecho de que se sumaron “todos los argentinos” en la misión de “reconstruir un entramado social que estaba absolutamente lastimado” por la pandemia y remarcó: “De la pobreza no se sale con el auxilio de Estado a través de planes, se sale con empresarios que inviertan y den trabajo”. El jefe de Estado aseguró que en los últimos tres meses “la industria toda se está moviendo” y convocó a que el actual sea “un momento fundacional para hacer otro país”, que deje atrás el debate si Argentina es un país agropecuario o industrial porque “Argentina es un país agropecuario e industrial”.
Fernández hizo estas declaraciones en Quilmes, durante el cierre de la 26° Conferencia Industrial, organizada por la Unión Industrial Argentina (UIA), para debatir los ejes de una agenda federal para la recuperación y el crecimiento. El Presidente indicó además que ante la irrupción de la pandemia el país estaba “sin hospitales ni camas de terapia intensiva, y el virus nos corría”, pero resaltó que “en medio de semejante crisis logramos dos cosas: que no haya argentinos con hambre y que no haya habido un argentino que no recibiera la atención sanitaria que requirió”. "En este tiempo donde la curva de contagios empieza a a bajar y la vacuna está cercana, quiero que todos estemos orgullosos de lo que fuimos capaces de hacer”, convocó.
Tras destacar la colaboración conjunta entre “trabajadores, empresarios y el Estado”, el jefe de Estado dijo que “por primera vez en muchos años, la recaudación está por encima de la inflación, la construcción empieza a movilizarse y la industria toda se está moviendo”.

Generar riqueza
El Presidente de la Nación ha dicho una verdad: “De la pobreza no se sale con el auxilio de Estado a través de planes, sino con empresarios que inviertan y den trabajo”. El problema es que eso –por el momento- no se está ejecutando.Vivimos en un país donde el Estado es cada vez más abarcativo, y perdemos de vista que el Estado no es, en esencia, generador de riqueza. Es cierto que cumple un rol fundamental para cualquier sociedad organizada. Imagínense ustedes lo que hubiera pasado si la pandemia por el Coronavirus no es afrontada por un Estado. Inclusive, ha sido fundamental el rol que jugó para subsidiar al sector privado durante esta crisis que nos llevó casi todo el año.Nadie va a discutir ese rol del Estado en materia de Salud Pública. Como tampoco lo hacemos en cuanto a la importancia que tiene para la Educación, o la Seguridad. Pero cubiertas estas necesidades básicas, se debe dar lugar y fomentar la inversión privada, porque es allí donde se genera la riqueza genuine.
Parece una obviedad, pero no todos piensan de esa manera. Sin ir más lejos, la ex Presidenta del Banco Central durante el gobierno de Cristina Kirchner, Mercedes Marcó del Pont, manifestó hace un par de semanas: "La riqueza no nace de un repollo: nace de las y los trabajadores, nace del Estado que genera las condiciones de mercado, garantiza el mercado interno, la sostenibilidad y la rentabilidad para alentar la inversión”. Se trata, cuanto menos, de una vision algo sesgada: los trabajadores son indispensables, y el Estado también. Pero la riqueza en sí mismo nace de las inversiones y de los emprendimientos empresariales. Así funciona, en su esencia, el sistema capitalista al cual pertenecemos, ya que individualmente los trabajadores –en su inmensa mayoría- no tienen el capital suficiente como para poner en marcha un proyecto productivo.

Verdad a cumplir
Dicho ésto, falta lo más importante: cumplir lo que se declama. El Presidente de la Nación afirmó que son los privados quienes generan riqueza. ¿Pero qué es lo que hace el Estado, en la práctica, para fomentar dichas inversiones? Poco y nada. No es un problema solo del actual gobierno, sino que viene de larga data.Hace décadas que los emprendedores argentinos vienen soportan a un Estado que solo se dedica a poner más impuestos, en lugar de alentar los proyectos productivos. Es un problema estructural, muy arraigado en el concepto de gobierno que tienen nuestros políticos. Vamos a ser buenos, y le daremos al actual gobierno un voto de confianza, teniendo en cuenta que hace apenas un año que inició su mandato, y en el medio tuvo que enfrentar una descomunal pandemia. Y también debemos reconocer que en estos meses el Estado ayudó al sector privado para sobrellevar la crisis que produjo esta situación sanitaria.
Pero ahora llega el momento de la verdad: veremos qué es lo que hace el gobierno a partir de este momento. Tiene dos caminos:
A) El de las últimas décadas, que consistió en asfixiar al sector privado, sin siquiera brindar como corresponde los servicios esenciales que debe cumplir el Estado.
B) El que debería tomar, fijando reglas de juego claras, y ayudando a producir.Estamos en un momento bisagra.
Alberto y su gente de confianza deben decidir qué camino tomar. Desde el ala ultra-kirchnerista los “nostálgicos” estatistas reclaman mano dura contra todo lo que huela a privado y riqueza. El Presidente debe decidir si les hace caso, o si finalmente decide encarar un camino diferente, donde se apunte a crear un verdadero capitalismo.Y cuidado: no estamos hablando del pseudo-liberalismo que intentaron establecer algunos en la Argentina. Estamos hablando de un capitalismo en serio, donde los privados inviertan y el Estado redistribuya la riqueza.