Canción de almas, mitos y muerte 


Y Diego va al Olimpo de los superhéroes, a cagarse a trompadas con Superman, afanarle el Batimóvil a Batman para salir de joda con los muchachos, a levantarse a la mujer maravilla y hacerle como 5 pibes mientras la mira de reojo a Black Widow, a hacer calentar a Hulk para juntos romper todo y cuando las papas quemen infiltrarse el tobillo y salir a bancar la parada contra el que sea.


Germán Rodríguez
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¿Por qué no paramos de llorar? ¿De recordarlo? ¿Qué nos hiciste para que estemos cautivados de tu leyenda? Parte de Argentina se murió esta semana. El alma de este país, llena de defectos y virtudes, nos mostró que somos mortales, que hay un final y que tenemos que aprender a vivir sin ella. Nacemos para morir y ahora entendemos lo absurdo que suena. ¿A qué cielo te fuiste barrilete cósmico?Es imposible escapar del magnetismo de lo que produce el diez. Sinceramente no soy de llorar, pero Maradona produjo algo que no puedo explicar y lo hice como tres veces y no me entiendo, o sí, hay algo en el fondo de todos que pensábamos sepultado y la muerte del diez escarbó en lo profundo de nuestro ser y lo volcó en sentimiento.Heidegger el filósofo alemán hablaba del ser, de eso que no podíamos describir, pero estaba ahí subyacente, dándonos forma, como si fuera el alma. Maradona hizo eso, reveló el alma de todos los argentinos, nos volvió sentimientos puros, nos quebró en el dolor.Para mí se murió una parte de Argentina por más exagerado que suene y probablemente cuando vuelva a leer esto me diga “pero qué boludo lo que puse”, pero hoy lo siento así y cuando sienta otra cosa es que ya no es mi ser, sino lo que el mundo hace conmigo (es rebuscado el asunto pero así lo decía el viejo Heidegger, que tenía sus cositas).

Vengador
Y lloré ¿saben por qué? Porque cuando tenía nueve años yo había visto a mi viejo roto por la guerra de Malvinas y entendí que el país estaba triste, saliendo de una dictadura, de rostros duros y sufridos. Entonces en el 86 entendí lo que significaba jugar contra Inglaterra y la verdad que como decía Sacheri estábamos todos cagados, porque era como el destino que nos retrocedía a nuestro lugar tercermundista para que veamos cómo nos volvían a ganar en lo que más nos gustaba, nos sentíamos frustrados y perdedores. Entonces pasó lo que todos saben, el Diego primero con la mano y después en una obra de arte que me dan ganas de llorar de nuevo, le rompió el culo a los piratas, sí señores y disculpen las damas, pero ese fue el día más feliz de la historia de este país y no hay ningún acontecimiento que lo pueda igualar. Maradona hizo feliz a un país entero, salir a la calle, amar la bandera, esa que nos obligaban a querer en desfiles militares, él hizo que la amemos porque así nos decía que hagamos.

Caer del cielo
Y después en ese mundial milagroso que llegamos a la final con un culo más grande que una casa, en Italia y sacando todos los matices de esa extraña copa, los tanos nos insultaban el himno y el Diego enojado, furioso los comenzó a putear a los ojos de todo el mundo y sin importarle que él jugaba ahí. Porque al Diego no le importaba un carajo nada, era el máximo referente argentino con nuestros defectos y virtudes, por más que algún colega se santigüe y diga que a él no los representa, nadie está tan limpio chabón.Ese tobillo hinchado como una pelota de futbol, infiltrándose sin importarle si se rompía el cuerpo, peleando contra el país en el que jugaba y que le hizo pagar cara su osadía, solo por la felicidad de sus compatriotas que querían verlo brillar.
¿Defectos? Miles, como todos, víctima del vicio en el que cae una gran cantidad de hipócritas que se cansaron de sacarle el cuero como si eso le importara. El Diego fue al Vaticano y en vez de hacer lo políticamente correcto se espantó por el oro que allí había. Se tatuó al che Guevara, se hizo amigo de Fidel, de Chávez, los enemigos del capitalismo yanqui, defendió la causa latinoamericana. También así vivió las mejores fiestas, se mareó en la lujuria de los excesos, el tipo salió de una villa no se olviden y la puso por todos lados teniendo una gran cantidad de hijos que todavía no se terminan de enumerar y que muchos ya perdieron la cuenta, por más que Dalma y Giannina zapateen.

Por lo pobres
Pero lo más importante del Diego es que fue el representante de los pobres. Aquellos golpeados por la vida, sin oportunidad, frustrados de dolor y desesperanza se abrazaban a la historia del diez, sentían como propios sus logros, sufrían sus dolores. El Diego era un Dios porque a él le rezaban, con él sufrían y festejaban. Entender la pobreza es entender los mitos y su importancia, comprender que cuando el futuro es un lugar incierto nos aferramos a los héroes para sentir que también podemos ganar.Por eso te llora un país Diego, te lloramos todos y te vamos a extrañar mucho porque la Argentina sin vos es un país más, un lugar común y corriente.