Humo, mucho humo, tanto humo... 


Y la noche se llenó de rojo en el firmamento mientras los nicoleños, que ya fastidiados de las cuarentenas, el covid y la notable sapiencia de opinólogos caretas que en shows televisivos explican todo menos cómo sobrevivir con sueldos de mierda, IFES ridículas o impuestos quiebra emprendimientos, se encuentran que ese fuego traerá humo y que el viento, que parece aliado de los entrerrianos, nos los va a tirar para acá una vez más, llenándonos de olor a quemado y furia.


Germán Rodríguez
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Arde el fuego en las islas y el maldito humo, como si se cagara de risa de nuestras caras de “no te puedo creer ¿Cuándo se apaga eso?”, viene derechito hacia los nicoleños que ya no confían en nada ni nadie, mientras inescrupulosos lacayos de algún terrateniente podrido en guita, siguen arrasando la flora y fauna dejando el terreno listo para vaya a saber qué negocio, mientras los boludos nos llenamos de humo e ira. Parece mentira pero el desastre ecológico de las islas no se termina nunca y siguen sin aparecer los culpables, por más que salgan con leyes de que está prohibido innovar y no sé qué, les chupa un blíster de huevos y dale que va. Loco, en serio ¿nunca agarraron aunque sea a uno? No te digo un equipo comando de pirómanos, unito nomás, con un fosforito haciendo lo que no debe.
Por ahí los entendidos dicen que los incendios son para preparar el terreno y traer los chanchitos chinos que están todos contaminados ¿Qué mejor que llevarlos al inodoro del mundo deben pensar? Entonces ves que el humo está en todos lados, que hay humo en todo lo que nos dicen, desde la izquierda que no quiere votar el impuesto a las grandes fortunas en la decisión más pelotuda que tomaron desde que Del Caño se tomó un minuto de silencio en el debate presidencial. Pero bueno, finalmente salió como en casi todo el mundo civilizado y capitalista que entendió eso de emergencia y que los pobres son pobres.

Todes somos Pobres
Humo como el de que “de esta salimos entre todos”, cuando te anuncian muy sueltos de cuerpo de que una persona debe ganar más de $50.000 para no estar bajo la línea de la pobreza y los invito a recorrer la ciudad y hacer una encuesta de cuántas personas conocen que ganen más de esa guita y ahí nos cae la ficha de, sí boludo, es cierto, somos pobres, me parecía. Humo de las fases de la cuarentena, que hace rato que acá la manejamos a gusto y piacere. Básicamente careteamos la cuarentena y ahora nos dicen que pasamos a fase cuatro. Qué bueno man, hagamos una fiesta, si acá a la fase tres no bajamos nunca, por varias razones entre las que están el hecho de que después de tanto guardarnos y fundirnos económicamente nos terminamos contagiando a niveles top mundiales, que sin laburar no se puede vivir y que no se banca mas todo esto de manejes de provincia, municipio y nación para ver quién la tiene más larga. Vayan a un psicólogo y no jodan. Dale, date una vuelta por el centro y fíjate la cantidad de comercios cerrados que hay, que no pudieron bancarse la de “un esfuerzo entre todos” porque los que les alquilan no tenían ganas de sacrificarse y “págame el alquiler, abras o no abras”. Igual, párrafo aparte para todos aquellos locadores que sí se pusieron la camiseta de la empatía y les hicieron el aguante a aquellos comerciantes que no podían trabajar. Pocos pero buenos y hay que reconocerlo.

Reflexiones innecesarias
Fase tres, fase cuatro, faso libre pero medicinal, el fulbito y los deportes volvieron, los barbijos me lo pongo si me acuerdo, las plazas son de los pibes y la gente, el covid, pedazo de bicho hijo de puta hizo daño llevándose a muchos seres queridos, pero el sistema de salud se la bancó bastante. ¿Si hubiéramos arrancado más tarde la cuarentena no habría resistido? Y eso nunca lo sabremos. Hoy hay que apuntar a la vacua y la recuperación económica, porque como ya lo dijo Clinton antes de que Lewinsky le bajara la cremallera: “Es la economía estúpido”.

PD: Ese Biden tiene bastante cara de degeneradito también (qué mundo por Dios).

FOTO: Ni ese seductor trasero detiene las llamas.