De Rusia con amor 


Que la vacuna rusa te hace comunista y kirchnerista, que la británica gorila y macrista, que el boleto estaría bien a 108 pesos, que el dólar sube y baja como los estados de ánimo de Alberto que envejeció diez años, que al Parque Aguiar le quedaría bien una pista de rally, que mostrarse bailando es un pecado y sumando que las elecciones de los Estados Unidos nos distraen de que no llegamos a fin de mes... queda claro lo pedazo de boludo que somos.


Germán Rodríguez
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Cómo nos gusta pelear, loco, qué gente estos argentinos, marchar con la consigna de que la vacuna rusa no me la van a obligar a colocarme es como protestar por no querer tomar la sopa, cuasi ridículo, pero estos tiempos han hecho del absurdo una forma de comunicación cotidiana. Somos tan básicos que pensamos que si viene de Rusia, es malo por cuestiones ideológicas. Chicos, el muro de Berlín cayó en los ochenta, ya no está más la Unión Soviética, no hacen cosas truchas, de hecho son los que más vacunas han desarrollado y más Premios Nobel tienen. No es la vacuna de Cristina, como así tampoco la vacuna de Inglaterra no es la vacuna de Macri, cabezas de tacho. Porque convengamos que para decir bestialidades no hay ideologías, ahí lo tenés a Moreno esgrimiendo que la vacuna de Oxford no se la colocaría hasta que nos devuelvan las Malvinas, cuestión que no creo que les quite el sueño a los británicos.
Todo nos enoja, nos pone críticos, asesinos seriales de las redes sociales donde retrocedemos en las relaciones humanas y hacemos centro de burla a cualquier persona. Y eso vuelve irritables a todos, nos pone paranoicos, inestables, osados y tremendamente hipócritas. Casi piden la destitución del intendente por bailar TikTok con unas chicas mientras se olvidaban lo que pasaba en el Parque Aguiar con la protesta ambientalista, (que dirimirá la Justicia porque no voy a ser tan atrevido de decir si está bien o mal lo que quieren hacer ahí, porque no lo sé), pero que con buen tino los que protestan no dejaron que les politicen el reclamo, echando literalmente a toda agrupación que quiso copar la acampada.
De ahí saltamos a las elecciones de Estados Unidos y nos las venden como si fuera algo de vital importancia para la región, cuando en realidad les chupa un huevo lo que pasa en este país que se hunde solo y a cada rato pide plata prestada para bicicletearla.Y vamos con tanto vértigo que un día el dólar es la madre de la economía y cuando baja no les damos pelota, mostrando ese morbo obsceno a las malas noticias y a ponernos en una postura de preocupación continua por cosas que no entendemos. Hay gente que se angustiaba porque subía el dólar blue. Dale, loco, si vos lo más parecido a un dólar que viste en tu vida son los billetes del estanciero y hasta jugando a eso sos malísimo.

Que sea lo que sea
Pero dale vértigo y más vértigo, que nos pone en estado de rebeldía. Resulta que acá en San Nicolás seguimos en fase tres y somos de los poquitos que no pasamos al Dispo y seguimos en el ASPO y no les importa un carajo a nadie. Se juega al fútbol, se hacen fiestas privadas, las plazas revientan de gente, los negocios no cierran por la simple lógica de que hay que vivir, llegar a fin de mes y pagar impuestos más aun teniendo en cuenta que los IFE tienden a desparecer y la asistencia a las empresas también. ¿Ustedes se pensaban que estas corridas bancarias para bajar el dólar son baratas? Esta la pagamos nosotros.Y llega un momento en que no sabemos qué ver, dónde se va a destilar el odio de una sociedad que se vio atrapada de sus prejuicios, sus incompetencias y el individualismo propio de la argentinidad que la caretea con el Día de la Tradición y si se puede ir a la mierda, lo hace sin dudarlo.Es todo angustia de este año insufrible, de no llegar a fin de mes, de no saber para dónde vamos, de no proyectar porque parece que nada persiste, que los castillos caen y que lo único seguro que tenemos es la muerte.Entonces te dicen que quieren llevar el boleto a 108 y antes te inmolabas en el centro, pero ahora, después de una covid que te dejó temblando el upite, te dan ganas de decirles “pero sí, llevalo a 200 pesos, me voy en bicicleta, hagan lo que quieran, si igual no me va alcanzar” y no llorás porque el 2020 te secó el alma.