Debemos respetar la ley, a pesar de las injusticias 


Finalmente, logró imponerse el respeto de la ley ante las ocupaciones ilegales de los predios en Guernica, y el campo de los Etchevehere. Ambas causas tienen diferencias, pero también similitudes. Más allá de la situaciones puntuales, como sociedad debemos seguir respetando la ley, porque esa es la base de cualquier país serio.


Finalmente el pasado jueves la policía desalojó, en cumplimiento de una orden judicial, el predio en la localidad bonaerense de Guernica que permanecía ocupado por una parte de las familias que se habían instalado en julio pasado, en el marco de un operativo en el que fueron aprehendidas unas 35 personas. El procedimiento, que comenzó cerca de las 6 de la mañana, fue encabezado por el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, se trasladó luego a los alrededores del lugar, donde se produjeron algunos enfrentamientos entre la policía y manifestantes.
El objetivo primordial del Gobierno bonaerense fue encontrar una salida pacífica, siempre sobre la base de que se trataba de una ocupación ilegal y quienes permanecían en el lugar estaban violando la ley. De hecho, el operativo se concretó luego de varias semanas en las que entabló negociaciones con los ocupantes, realizó un censo y pudo avanzar con la desocupación pacífica por parte de la mayoría de las familias. Pero la actitud intransigente de un sector de los usurpadores motivó que finalmente tuvieran que utilizar la fuerza pública.
Casi en simultáneo, la jueza María Carolina Castagno ordenó desalojar de la estancia Casa Nueva a Dolores Etchevehere y a los integrantes del denominado “Proyecto Artigas”. La magistrada hizo lugar así al pedido de Luis Miguel Etchevehere y sus hermanos, dejando sin efecto la resolución dictada por el juez Raúl Flores. La jueza anunció su decisión favorable al exministro de Agricultura de Mauricio Macri al término de la audiencia a la cual había convocado a las partes a exponer sus posiciones para luego resolver la cuestión.

Similitudes y diferencias
Las dos causas enumeradas tienen similitudes y diferencias. El caso de Guernica es similar al que ya hemos vivido en varias oportunidades, donde sectores bien organizados irrumpen en determinados terrenos desocupados buscando quedarse con la propiedad de los mismos. Mientras tanto, el del campo de Etchevehere se origina en una disputa familiar de vieja data, y la figura del exministro de Agricultura le da un alto voltaje político.Sin embargo, ambas ocupaciones tienen puntos en común. Por un lado, la violación de la propiedad privada. Y por el otro, en ambos casos no se trataron de hechos espontáneos o aislados, ejecutados por los sectores más necesitados.Las ocupaciones ilegales de tierras, en la mayoría de los casos no son hechos planificados y llevados a cabo por los sectores más desposeídos. Detrás de “los ocupas” suele haber organizaciones mafiosas que usan a personas marginales con fines “non santos”.
Eso ocurre no solamente en el conurbano bonaerense, sino en muchos puntos del país. Y también en San Nicolás. De hecho, en nuestra ciudad tenemos varios casos de ocupaciones ilegales de terrenos, algunos de ellos todavía sin resolver.El punto es que, más allá de los móviles que hay detrás de cada caso, el eje central es que no está bien y es illegal tomar tierras que no nos pertenecen. El respeto a la propiedad privada constituye la base de cualquier sociedad seria, que pretenda el desarrollo sustentable para sus habitantes. En consecuencia, si buscamos justificar estas tomas con argumentos “sociales”, nos estaremos condenando como sociedad.No se puede entrar a la fuerza en una propiedad, simplemente porque consideramos que “nos corresponde”. Sea Etchevehere o un sector marginal, está mal infringir la ley y desobedecer a la Justicia.

Otra discusión
Es cierto que la Argentina es un país injusto. Y que unos pocos poseen infinidad de tierras y propiedades, mientras la mayoría no tienen dónde vivir ni pueden llegar a fin de mes. Pero lo que hay que hacer es discutir y resolver medidas para modificar esta situación. Muchas veces se habló en la Argentina de “reforma agraria”, y nunca se hizo nada. Muchas veces se habló en nuestro país de “reforma tributaria” para que paguen más quienes más tienen, y tampoco hubo medidas concretas al respecto. Ya es hora de que se empiecen a solucionar estas viejas injusticias sociales. Sin violencia, pero con medidas concretas.Pero con decisiones políticas o sin ellas en tal sentido, lo único que no podemos hacer es justificar la violación de la ley. Avalar las ocupaciones ilegales o desoir los fallos judiciales no constituyen la salida. Aunque muchas veces no se haga justicia, nos la tenemos que bancar…