Por qué marchan los que marchan 


Marchan porque marchan y sienten que esa marcha cambiará el mundo en una revolución de bocinazos, banderas y gritos de patria, libertad y viva Perón carajo. Marchan al pedo, porque nada cambia, el dólar no presta atención si se llena la plaza y el bolsillo de ese que tiene que contar monedas para ir al almacén cada vez junta más pelusa.


Germán Rodríguez
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Los números se disparan en la pandemia, tanto de contagios como del dólar, y los vemos como un mal sueño, donde la cuarentena es un nombre que le ponen a una cosa que muy bien no se tiene identificada. La fase 3 en algún momento sonó amenazante, hoy ya no le vemos diferencia y tanto nos cansamos de todo que seguimos adelante tratando de vivir como sea, extrañamente en el peor momento del coronavirus y con soldados caídos todos los días.
Ahora, cuando te lo agarrás al COVID es un patadón al pecho que te estampa contra la pared. El olfato se pierde y eso no es nada, lo malo es el cansancio, el desánimo, el dolor del cuerpo, las dificultades para respirar, donde las debilidades se pagan con la muerte. No es una gripe más, ni se parece, pero es tan distinta en todos los que lo sufren, que ahí se entiende por qué la medicina del siglo XXI no da pie con bola.

¿Sirve la cuarentena?
Ya ni la Organización Mundial de la Salud lo sabe. Por ahí, si no hacíamos nada, el sistema sanitario hubiera colapsado, pero también la economía no se habría derrumbado tanto. ¿O sí? Quién sabe. La única certeza es que nadie sabe nada, después de tantos años de civilización al divino botón.Entonces te tirás a la cama con fiebre pensando cómo me agarré esta mierda y en la tele foros de panelistas jetonean, debaten una y otra vez la misma idea, se vuelven redundantes día tras día, se acusan de lo mismo todo el tiempo y la gente cansada de pensar por cuenta propia repite conceptos que se antojan un poco absurdos, pero sólo por no detenerse a estudiarlos (¿quién tiene tiempo en pensar?... Que lo haga otro...).
Entonces, con covid o sin covid, con un amigo enfermo, otro sufriendo y algunos en una nebulosa de pedos, saltan las palabras mágicas de república, libertad, democracia y si querés, ideología y doctrina, y hay como una necesidad imperiosa de tomar esa banderita que solo se destina a los Mundiales de fútbol y salir a marchar a la nada, a gritar y expresar nada, que nadie oye y a nadie le cambia un ápice de su pensamiento. Es la fórmula perfecta para seguir engrandeciendo debates innecesarios y vacíos, que llenan justamente ese espacio hueco del alma que sigue sin entender en el fondo qué hacemos acá, adónde vamos y cuál sería ese concepto abstracto de felicidad que nunca alcanzamos a llenar porque nos atiborramos de ideas en las que la materia hace al ser, o algo parecido, a que si no tenés guita sos un boludo, el que no llora no mama y el que no afana es un gil.

Bocineame ésta
Meta tocar bocina, meta cantar la marcha al amigo gorila, refregarle la bandera y los gritos de libertad al peroncho, como una victoria abstracta de ganar la calle, como si eso significara algo, como si llenar una plaza fuera a virar en algo los designios de la nación que tiene más que ver con políticas económicas y decisiones forzadas, llenas de compromisos, que los gritos histéricos de quienes solo escuchan lo que quieren escuchar.El que marcha, ojo, no se equivoquen ahí, lo hace completamente convencido, sublimando de la maravillosa y mágica idea de que está haciendo un cambio, de que el movimiento es transformador y de que entre todos podemos poner en marcha grandes proyectos, de que juntos podemos, o algo así que está muy bien para un eslogan, pero que nada tiene que ver con la realidad.Los destinos los manejan los que manejan el capital, que lo ponen y sacan de donde quieren y que solo los asustan que los números no den. Después si es un gobierno comunista o una feroz dictadura, es algo que el dinero no está estudiando.El que marchó por la memoria de Perón o el que lo hizo por la república marchó siguiendo supuestamente los dictámenes de su corazón (algún día hablaremos de eso), lo que es lindo en el papel pero abstracto en los papeles, y en el fondo todos sabemos que se marchó para provocar al otro.
Tanto gobierna la chicana que la última sesión del Concejo Deliberante fue una larga diatriba moral e ideológica de la situación de Venezuela. Algo así como que el oficialismo local le cruzó tres dedos ahí donde el sol no pega a la oposición, con respecto a la decisión de Alberto de condenar los que sea que hagan en el país caribeño. Arrancaron después con los pases de factura, que a este pueblo que tiene problemas muchos más tangibles le importa poco y nada.Entre los síntomas del covid deberían advertir que volverse escéptico es también una característica de esta enfermedad que contaminó al mundo.