Exportar, una ventana al desarrollo


Por Susana Lázzari*


Nuevamente el gobierno vuelve a demostrar que sus acciones van a contramano de lo que dice. Los números de Agosto del INDEC confirman que, si bien hubo un superávit comercial de US$ 1436 millones, las exportaciones e importaciones continúan a la baja.
Se entiende como resultado de mayores caídas de las importaciones respecto a la caída de las exportaciones y no a un crecimiento y consolidación de una política de estado que tenga al aumento de la exportación como generación genuina de divisas.Las exportaciones alcanzaron los US$ 4.938 millones en agosto, una caída de 11,3% frente a igual mes del año pasado, mientras que las importaciones llegaron a US$ 3.502 millones, una disminución de 20,4%.
Las exportaciones de todos los rubros descendieron de manera interanual excepto los productos primarios, que evidenciaron un incremento de 10,2%. Manufacturas de origen industrial y manufacturas de origen agropecuario disminuyeron 26,0% y 12,3%, respectivamente según los datos oficiales.En lo que va del año, el superávit entre lo que se exporta e importa arrojó un saldo a favor por $ 10.984 millones.

Mirada regional
¿Es bueno tener superávit comercial? Claro que sí. ¿Es bueno que éste se genere con un escenario de caída constante de Importaciones? Depende qué se importe. ¿Es bueno que caigan las exportaciones? Definitivamente no. Y este es el dato que el Gobierno debe mirar. Los principales socios comerciales de Argentina (tomando en cuenta la suma de exportaciones e importaciones) fueron Brasil, China y Estados Unidos, en ese orden.
Estos tres países en conjunto absorbieron 32,1% de las exportaciones y abastecieron 53,3% de las importaciones. Los acuerdos comerciales firmados por Argentina con otros bloques o países representan sólo el 10% del PBI global (sin tomar en cuenta el reciente acuerdo Mercosur-UE aun en proceso de aprobación en el Congreso) mientras que Chile se asoció a economías que manejan el 90% de la producción global.
El país exporta hoy el mismo volumen de productos que hace diez años luego del pico 2010-2011. Hay varias causas de este fenómeno, pero el resultado es que tenemos mayor dificultad para contar con empresas internacionales.

Menos exportadoras
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el decenio 2008/2018 la cantidad de empresas exportadoras en Argentina cayó de 14.251 (2008) a 9529 (según informa el último registro público del gobierno, de 2018).Según un ranking elaborado a partir de cifras del Banco Mundial por la consultora DNI que dirige Marcelo Elizondo, las exportaciones de Argentina representan el 11,1% del tamaño de su economía.
Hay sólo ocho países en el mundo con una participación de sus exportaciones en el PBI más baja que Argentina: Sudan, Burundi, Afganistán, República Centroafricana, Sudan del Sur, Etiopía, Paquistán y Kiribati.En ese lapso, según los datos de Elizondo, la cantidad de empresas exportadoras en Brasil creció de 23.028 a 24.975; en Chile, subió de 6824 a 8000; en Colombia, de 11.305 a 11.454; en Perú, de 7182 a 7950, y en el total de Latinoamérica el alza de empresas exportadoras sumadas se elevó de 108.555 empresas a 115.110.Hasta ahora solo han sido enunciados de buenas intenciones pero sin medidas concretas que acompañen.
Lo de los últimos días ha sido un nuevo manotazo de ahogado para que el único sector dinámico en materia de exportaciones, el campo, malgaste sus recursos. Nada de proyección, política de estímulo duradero y mucho menos “un plan” algo que parece haberse convertido en mala palabra.
Otro ejemplo de que se pone el carro delante del caballo. Como parte de la estrategia oficial, la Cancillería puso en marcha el Gabinete de Comercio Exterior y el Consejo Público Privado para la Promoción de Exportaciones con la intención de articular una estrategia conjunta entre ambos sectores y se elaboró un mapa dinámico de oportunidades comerciales para las empresas. Cómo señala Marcelo Elizondo sobre este trabajo, esto está bien, pero que corresponde primero resolver todos los problemas existentes en la macroeconomía.
"En una segunda etapa viene todo esto. Primero la media, después el zapato.El cambio tecnológico impone actuar en consecuencia. El mundo post Covid-19 ha modificado la matriz del comercio internacional. Según el Banco Mundial, en 2019 cae el intercambio internacional de bienes 3% y sube el de servicios e intangibles 2%.Sin dudas el camino de la exportación y el relacionamiento comercial con el resto del mundo resolverá varios de los problemas que Argentina trae desde hace años.
Las inversiones extranjeras, la posibilidad de endeudarse a tasas razonables para obras públicas de calidad y palpables y solucionar la falta de dólares crónica de nuestra economía, se darán de la mano de la vinculación con el mundo.

* Susana Lázzari es diputada provincial de Juntos por el Cambio y preside la comisión de Comercio Exterior de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires