Los mundos secretos del "hater"


El “hater” ama, lo hace en demasía, lo hace con pasión extrema, tanta que llega a un límite casi de la paranoia, de explotar. Pero como el hater es de mundos enmarañados y su nombre es un número de usuario que le garantiza el anonimato, estalla por las redes donde juega el juego perverso del gato y el ratón.


Germán Rodríguez
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La amó desde el primer día que la cruzó en la calle. Coincidieron en un boliche, cuando salir a bailar no estaba penado por la Justicia, y en la época en que un beso furtivo en los rincones de Blues (te extrañamos y te esperamos) era una noche completa. Él fue a buscar un trago y ella ya no estaba, sabían que habían tomado de más, ella seguramente no recordaría su nombre, pero él sí el suyo.La buscó por las redes sociales, una pequeña foto de lejos en Instagram no le dio certezas, pero igual le solicitó seguirla; nada de ella en Twitter, pero sí su historia en Facebook. Recorrió mes a mes, año a año, buscando amigos, amigas, relaciones, familia, en un viaje a la historia de las fotos y los posteos donde ya creía conocerla.
Esa misma tarde del día después de los besos mentirosos le escribió:
–Hola
–Hola, ¿cómo estás?
–Hola, qué linda noche
–Te busqué, pero no te vi más, nos hemos perdido sin querer, mucho alcohol... jajaja
La bombardeó de mensajes sin respuestas. Esperó que los vea, pero nada. Al otro día, después de entrar como mil veces al chat, vio que ella los vio y le clavó el visto. Nada de nada. Ni siquiera lo recordaría.

A su mundo
Rencoroso se sumergió en la web, en ese mundo donde dominaba, donde destilaba su odio y tras opinar en varias páginas periodísticas defenestrando a los políticos que no responden a lo que el votó y pedir que ajusticien a los delincuentes, de ser posible al mejor estilo de los talibanes (pensó en mujeres sumisas y con velo que nunca jamás ignorarían a un hombre o jugarían con él, que serían apedreadas si se comportaran como rameras –rameras como en la Biblia, qué loco–).Utilizando uno de sus numerosos perfiles comenzó a hurgar en ese mundo tan vasto, y si se quiere, destructivo.Buscando por Facebook se enteró de que ella había tenido un enamorado, un joven que practicaba política y era asiduo participante de foros y debates.Pobre incauto, fue su primera víctima.Lo llenó de insultos, críticas y acusaciones, lo sospechó de corrupto, montó una farsa de muchos ángulos destrozando su credibilidad, casi no lo dejó defenderse, mintió tanto y tan bien que otros usuarios que cayeron en el método contagio también empezaron a denunciarlo de corrupción, cuando el chico tan solo participaba en una agrupación pintando escuelas y trabajaba en una zapatería.El hater sabe muy bien que si algo se repite mucho y asiduamente, crea una verdad alternativa en el resto de los usuarios que, de tanto leer una consigna, la toman como real. Así que de un día al otro el chico era un corrupto que debió borrarse de la web y casi pierde su trabajo.

Ella
Ella, ¿qué había en ella para destruirla, para que entienda que ese mundo de mujeres lindas que hacen lo que quieren ya no va más y que la era de la información es el nuevo vengador de los últimos hombres en pie? Obvio, buscó una mentira, una humillación, la acusó de haber andado con muchos (lo que en este mundo machista es un pecado mortal), de haber engañado novios, de haber traicionado mujeres, de haber tenido sexo por dinero, de haber robado a las amigas, de pecados que escandalizaron a propios y extraños, que le crearon un mote, que la etiquetaron en la hipocresía de todos los partícipes. El hater castigaba como un dios malvado y vengativo. A mí no, se dijo.Desde sus innumerables personalidades había desintegrado el mundo de esa joven que se borró de donde pudo, pero la web es tan inmensa que es imposible desaparecer y el anonimato es un lujo.Hubo un video que se viralizó de ella llorando, diciendo que eran todas mentiras, el cual fue objeto de memes y risas despiadadas en un mundo artificial donde todos se creen perfectos gracias a las aplicaciones de belleza estereotipada.Trabajo realizado, venganza concretada.
Al otro día recibió un mensaje de Facebook, era ella que se disculpaba por no haberle contestado antes, que esa noche se fue porque su padre estaba mal, pero que por suerte ya había mejorado, que sí recordaba ese momento, que la había pasado bien. También le dijo que le agradecía el mensaje, pero por un tiempo no quería saber nada con nadie porque había tenido problemas personales y que se quería aislar, que la habían destruido y que ya no quería saber nada con nadie y que era una lástima todo. Si no hubiera pasado lo que pasó, tal vez le hubiera gustado verlo.Fuck!