Un diputado “descerebrado”, y una reforma pendiente 


El lamentable episodio del diputado nacional Ameri pone sobre el tapete el nivel que tiene la clase política y dirigencial en la Argentina. Es tiempo de pensar en una reforma política para que nuestros representantes sean personas idóneas moral y laboralmente.

Un acto totalmente repudiable se vivió el pasado jueves, durante la sesión en la Cámara de Diputados en la que se debatía la renegociación de una deuda de las provincias con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. En determinado momento el diputado del Frente de Todos Juan Emilio Ameri apareció en la transmisión realizando un acto erótico con una mujer que estaba sentada sobre su falda.En el video se puede ver cómo el legislador kirchnerista le toca y le besa los senos a la mujer. Inmediatamente, el presidente del cuerpo, Sergio Massa, anunció que Ameri iba a ser suspendido. “Quiero pedir de manera inmediata la aplicación del artículo 188 del reglamento y disponer la suspensión inmediata del diputado Juan Ameri”, dijo Massa minutos después de enterarse de lo que había sucedido.Además, dispuso la conformación de una comisión que tenga cinco integrantes, elegidos por los diferentes bloques de la Cámara, para que “determine la sanción” que se le aplicará al legislador. Finalmente, el legislador se vio obligado a renunciar a su banca.
El diputado en cuestión intentó luego esgrimir una explicación: “Estamos muy mal con mi pareja. Estábamos convencidos de que se me había caído Internet. Estoy muy avergonzado. En todo el interior del país es muy mala la conexión. Estábamos sesionando y se me cayó Internet. Justo mi pareja salió del baño. Le pregunté cómo le habían quedado las prótesis. Se hizo hace diez días una implantación mamaria. Le pregunté si le podía dar un beso y le di un beso en las tetas. Eso es todo”.

Política devaluada
El episodio ocurrido en la Cámara Baja nacional tuvo suficiente repercusión mediática como para que evitemos entrar en otro tipo de detalles. Pero más allá de lo risueño o anecdótico, debemos aprovechar para reflexionar sobre algo más profundo. Nos referimos al nivel que tienen nuestros cuerpos deliberativos en particular, y la política en general.Personajes deleznables como este diputado Ameri existen y –lamentablemente– seguirán existiendo en numerosos puntos de la Argentina. No estamos diciendo que sean todos iguales; pero la verdad es que nuestra clase dirigente deja mucho que desear.En los cuerpos legislativos de nuestro país suelen ingresar hombres y mujeres que no están capacitados para dicha función. Y ello tiene directamente relación con las denominadas “listas sábanas”. Detrás de una cara rentable políticamente, o carismática, suelen entrar muchos personajes que lejos están de la idoneidad moral y laboral. Y lo que sucedió con Ameri así lo demuestra.
El problema no es si había o no Internet. El problema es que este diputado, en plena sesión, tenía su cabeza en algo que nada tenía que ver con el tema que se estaba discutiendo. No es la primera vez que vemos algo así: recordarán ustedes cuando algún legislador fue sorprendido “durmiendo” en plena sesión, o jugando con su computadora o teléfono celular.Es todo un símbolo de la política argentina: legisladores que ganan fortunas, y en lugar de ocuparse de los temas importantes, pierden en tiempo en boludeces u otras cuestiones.

Tomar conciencia
La clase política argentina no termina de tomar conciencia sobre lo que estamos viviendo. Hay un país que se está cayendo a pedazos, y muchos siguen de joda. En este caso, justo es decir que el presidente de la Cámara de Diputados actuó rápida y correctamente, desplazando al legislador. Pero el problema es mucho más de fondo.Debemos replantear toda una reforma política, que permita mejorar el nivel de nuestra clase dirigencial. Por estos días se habla mucho de la reforma judicial, o de la reforma económica que está pendiente. ¿Y la reforma política para cuándo? No podemos seguir de esta manera.Finalmente, queremos hacer una salvedad. Algunos han planteado –a raíz del caso Ameri– la necesidad de volver a las sesiones presenciales. No nos parece algo indispensable. El mundo entero está yendo hacia las sesiones virtuales, y hacia el teletrabajo. Si bien es cierto que todo debería volver a ser como antes cuando la pandemia pase, también es cierto que todavía no es momento de hacerlo. El hecho de que alguien haya protagonizado semejante papelón, no significa que el sistema de sesiones virtuales sea inconducente.Sin ir más lejos, en San Nicolás, el Honorable Concejo Deliberante hace meses que viene sesionando de manera virtual, por Zoom, y no ha tenido ningún tipo de inconvenientes.
El problema no es la forma, sino el fondo. Y en este caso puntual, el problema de fondo es que hubo un diputado “descerebrado” que nunca debió ser electo, y que nunca debió ocupar un cargo de semejante envergadura.