Esperando el milagro 


Donde miles de fieles rendían su tributo cargado de fe a la Madre de San Nicolás, hoy el vacío y el miedo al covid golpean contra las paredes del Santuario. Ese motor de San Nicolás que atraía a miles de turistas que le daban un respiro a la economía, debe ceder ante la pandemia que cambió el mundo de una manera que nadie esperaba. El día Mariano es una oración cargada de temores ante la pantalla del celular.


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Como un flashback podemos ver las multitudes con los brazos en alto hacia un cielo azul, ofreciéndose a la divinidad, sublimados en un acto de amor infinito como el universo, recorriendo las calles en peregrinaciones, ensimismados en la espiritualidad, los deseos y la fe, la inquebrantable fe que es una luz en el vacío existencial, un grito de esperanza ante lo desconocido. Y la figura de María se alza entre los miles de rezos, de las flores, de tanto e increíble amor.Y es vida para San Nicolás. El barrio que se transforma, las vecinas que ven una oportunidad de hacer una diferencia entre tanta inflación, de poder vender ya sea un sándwich o un bordado, de asistir también a los peregrinos para que se lleven lo mejor de esta ciudad del norte bonaerense. Y en los sueños vemos la costanera repleta de visitantes, la capacidad hotelera colmada, los bares y restaurantes llenos, las calles repletas de turistas que compran un recuerdo, una satisfacción, un pedacito de nuestro terruño.Y cada 25 de septiembre San Nicolás es una fiesta, donde el trabajo y las ventas florecen, donde nos sentimos orgullosamente parte del mundo. Es un sueño que de un año hasta ahora se volvió pesadilla.

Soledad
Hoy despertamos con el santuario solo y triste, la fe es por Zoom y no hay donaciones que ayuden a mantener y hacer crecer el templo. Nunca como ahora se necesitó tanto de la ayuda divina ante el miedo a esta pandemia desconocida. El mundo se hizo chiquito, las redes sociales son una telaraña gigante que envuelve al planeta, todo está conectado, las distancias se acortan y en cuestión de meses una plaga nacida de una ciudad perdida de China recorrió el mundo y puso a todos en estado de alerta. Caras tristes detrás de los barbijos, miedo, mucho miedo por nuestros seres queridos, por los abuelos, los enfermos, ahí donde la enfermedad traidora ataca más fuerte e inevitablemente se cuela en todos lados.El número de muertos crece en San Nicolás y septiembre, el mes de María, de la Virgen, de las peregrinaciones, cuando nuestra ciudad se transforma por completa, fue el mes del pico de la pandemia, de los miles de infectados, de las muertes, de la sobreocupación sanitaria.
Hoy después de siete meses la temida plaga llegó y en la ciudad de la fe eligió esta fecha para mostrarse en todo su horror.Hoy además del miedo, muchos perdieron esta oportunidad única de llevar un mango más al hogar, de poder trabajar, hacer la diferencia. Hoy los hoteles están cerrados, no hay turismo en un rubro que muere indefectiblemente, los puesteros no saben qué hacer, la costanera esta amargada de caminantes solitarios que miran al río pidiendo una explicación.Lo peor de todo es que nadie sabe cuándo esto finaliza, no hay fechas para el final. En Europa hay rebrotes con la llegada del invierno y en el sur recibimos a la primavera con una fuerte custodia policial.PerdidosHoy no hay misa en el campito, hoy la música no sonará por la explanada lindante al santuario, no habrá un recuerdo sentido a ese 1983 milagroso, cuando la historia de esta ciudad cambió para siempre. Nadie acompañará la imagen de la Virgen por el verde parque, ni posará su mano sobre el vidrio de ella en el atrio del templo, no se sentirá en la piel esa energía única e irremplazable que se siente en ese lugar donde se junta el amor más profundo, donde los hombres huérfanos de espíritu se alimentan de un todo.
Solo en el Santuario todos son uno y uno son todos. Hoy no habrá nada de eso, hoy la muerte invisible ganó la batalla y la fe deberá ser más fuerte.Hoy los fieles, los comerciantes, los buscavidas perdieron. Hoy San Nicolás quedó golpeada en su corazón.