Un sistema al borde del colapso, y la necesidad de cuidarnos


Tanto en el Hospital San Felipe como en el Sanatorio de la UOM la situación es complicada. Hay pocas camas disponibles, y no existen recursos humanos suficientes para atender la explosión de casos de COVID-19. Es tiempo de que todos colaboremos para darle un respiro al sistema sanitario local.

El coronavirus sigue avanzando de forma inexorable en nuestra ciudad, algo que inquieta no solo a la comunidad en general sino al sistema sanitario local, que afronta desde hace varias semanas elevados números de ocupación de camas y escasez de recursos humanos.La situación es similar tanto en el Hospital San Felipe como en el Sanatorio de la UOM. En el primero, el nivel de ocupación de camas es cercano al 100%; mientras que en el segundo la cifra llega al 85% pese a que en los últimos días se han incorporado dos nuevos sectores a pacientes con COVID-19.

Explicación
En realidad no es un problema de espacio físico, y tampoco de camas o materiales. De una u otra manera las distintas salas se pueden ir acondicionando para destinarlas a pacientes con coronavirus. Pero hay un límite que está dado por el personal médico y sanitario disponible para atender esta explosión de casos. Así, al día de hoy se hace cada vez más difícil mantener el nivel de atención sin complicaciones para los pacientes. El panorama es incluso más crítico en el sector de terapia intensiva, dado que allí se necesita de personal más especializado, que no puede ser capacitado de un momento a otro.¿Por qué sucede esto? Es una conjunción de factores. Por un lado, ningún sistena sanitario en el mundo estaba preparado para una pandemia de esta magnitud. Pero además la particularidad de este virus ha hecho que su alto nivel de contagiosidad también afecte a aproximadamente un tercio del personal de salud que habitualmente se dedica a esta tarea. Así, la explosion de casos coincide con la baja de personal, y esto lleva a que falten recursos humanos.Al mismo tiempo, el personal que queda en pie está agotado y al límite de su fuerza física y mental, por lo que el panorama también se complica aun en los casos en que haya recurso humano suficiente.
Posible colapso
El director asociado del Hospital San Felipe, Mauricio Campanella, fue harto elocuente al describir la situación: “Siempre vamos a priorizar al ciudadano nicoleño. El hospital San Felipe debe dar soporte a todo el norte de la provincia de Buenos Aires, y esa es nuestra misión. También sabemos que si hay una necesidad de atención de pacientes de otras provincias vamos a ser solidarios, pero la prioridad va a ser siempre el ciudadano nicoleño”.Lo cierto es que el sistema sanitario de San Nicolás se encuentra hoy al borde de la saturación; con posibilidad de expandir su disponibilidad de camas, pero sin mucho margen para incorporar más recursos humanos. Y esto –admitió Campanella– puede llevar a que el sistema colapse en los próximos días.

Compromiso de todos
Así las cosas, finalmente San Nicolás podría padecer lo que tanto temíamos: un desborde de la situación. No es que lo estamos augurando, sino que representa la realidad. ¿Qué es entonces lo que deberíamos hacer?Pues bien: ha llegado la hora de apelar al compromiso de toda la ciudadanía. Sabemos que estos seis meses de cuarentena y anormalidad han dañado seriamente nuestras vidas, y nuestra economía. No se le puede pedir al ciudadano común que deje de salir a trabajar para llevar el pan a su casa. Tampoco se puede poner en pausa indefinida al ritmo de la ciudad.De lo que estamos hablando es de asumir un compromiso ciudadano, entre todos, para no agravar innecesariamente la situación. Lamentablemnte, desde que se inició la pandemia mucha gente no ha tomado conciencia de lo que estamos viviendo, e innecesariamente ha participado u organizado –por ejemplo– fiestas o reuniones sociales. Se creen que son vivos, y que se la saben todas. Pero no se dan cuenta de que podrían estar enfermando a un padre, a un abuelo o ellos mismos.¿Cuál es la necesidad o la gracia de organizar una reunión familiar multitudinaria, una peña de amigos o un cumpleaños para más de 50 personas? Si no se cuidan por ellos, al menos deberían tener respeto por el resto, y sobre todo por el personal de salud que no da abasto para atender los requerimientos del sistema sanitario.

Momento de cuidarse
Cuando en marzo del corriente año comenzó esta pandemia en el mundo, fuimos muy claros en nuestra postura: en la Argentina se tomaron medidas extremas muy tempranamente, algo que era absolutamente insostenible en el tiempo. Seis meses después el tiempo nos dio la razón, y ahora que necesitamos poner la pelota contra el piso, se hace muy difícil detener el movimiento.Pero así como sostenemos esto, también pedimos que por favor no se hagan cosas innecesarias que en nada ayudan para detener la pandemia. Remitámonos a lo que inexorablemente se necesita hacer, antes de que la situación siga agravándose.Como quedó dicho anteriormente, el sistema sanitario está a punto de colapsar en San Nicolás. Hay pocas camas disponibles, pero sobre todo falta recurso humano para una adecuada atención sanitaria. No echemos entonces más leña al fuego; porque si lo hacemos, vamos a terminar quemándonos…