Un reclamo justo, peligroso, que abre muchísimos interrogantes 


La protesta policial tiene un origen justo, pero debe abrirnos los ojos sobre la peligrosidad de este tipo de insurrección. Y también debe servir para poner punto final a los privilegios de que sigue gozando la casta política argentina.

Luego de varios días de protesta policial, finalmente el gobierno bonaerense logró apaciguar los ánimos cuando anunció un importante incremento salarial para los efectivos de la bonaerense. Esto merced al anuncio que –un día antes- había hecho el Presidente Alberto Fernández cuando decidió quitar 1 punto de coparticipación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para dársela a la provincia de Buenos Aires.La suba llevará a 44 mil pesos el salario de bolsillo de 39.500 oficiales. También comunicaron que se aumentará el monto para la compra de uniformes, que estaba congelado en 1130 pesos y ahora pasará a ser de 5 mil pesos. Además, subirá el valor de las horas extras, que también estuvo congelado durante todo el gobierno anterior: era de 40 pesos y se triplicará para llegar a los 120 pesos. En la práctica, los policías que menos cobran llegarán a un ingreso de más de 60.000 pesos

Reclamo justo
Lo primero que debemos decir es que –sin dudas- se trata de un reclamo justo. ¿Quién podría estar de acuerdo en que un agente de seguridad gane una miseria, cuando están arriesgando sus vidas? Y aquí surge una primera conclusión: resulta alarmante la incapacidad que tiene nuestra clase dirigente para detectar cuál es la situación que atraviesan los distintos sectores sociales.Los políticos están en una burbuja. Reconocen verbalmente que los sueldos de los trabajadores son pobrísimos, pero no hacen absolutamente nada para solucionar dicha situación. Y tampoco han dado ninguna señal de austeridad propia. Mientras explotan los reclamos aquí y allá, ellos siguen con sus sueldos majestuosos y sus despilfarros en gastos. No vengan con la excusa de que ese no es el problema de fondo, porque no es así. Ese también es el problema de fondo: en un país que se cae de a pedazos, los funcionarios de alto rango y legisladores no deberían estar ganando semejantes sueldos, como si nada pasara.

Peligro institucional
Dicho esto, debemos plantear también el peligro de que surjan movilizaciones de esta naturaleza, en una fuerza que es tan esencial al Estado. En la Argentina no está permitida la sindicalización de los policías, y así lo ha ratificado la Corte Suprema de Justicia. Y en algunas naciones desarrolladas está permitida, pero sin derecho a huelga. Es que si las fuerzas de seguridad paran, todo se vuelve un caos insostenible.Lo que ha pasado es grave: la cúpula policial y política no vio venir el conflicto, y las bases sobrepasaron a la natural línea jerárquica. Con el agravante de que uno de los ruidosos reclamos se hizo incluso frente a la residencia presidencial de Olivos (todo un símbolo, a la hora de pensar en la estabilidad democrática). No se debe permitir que esto ocurra nuevamente; porque si el Estado Democrático pierde el control sobre la fuerza que maneja las armas, estamos en serio peligro.

Grieta peligrosa
La solución al reclamo llegó por donde menos se esperaba. El gobierno nacional anunció que le quita el 1% de coparticipación federal a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para financiar el incremento a la policía bonaerense.Para quienes vivimos en el interior bonaerense esto suena a justicia. Nos hemos quejado en más de una oportunidad de que “Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires”. Y sistemáticamente hemos sido discriminados por el Estado Nacional. De hecho, la provincia de Buenos Aires es inviable por naturaleza, en la medida en que no recompongan su coparticipación (aporta más del 40% de la riqueza nacional, pero sólo recibe algo más del 20% de coparticipación).Sin embargo, también es justo decir que este tipo de decisiones deben consensuarse. No corresponde que alguien anuncie de un día para otra, semejante quita de miles de millones de pesos, porque eso descalabra absolutamente cualquier presupuesto. Y al fin de cuentas, la inseguridad también existe en CABA.Más allá del inminente pleito jurídico que se avecina, se trata de un pésimo mensaje de convivencia, que puede ser el inicio de una confrontación creciente entre gobierno nacional y porteño.

Tapando agujeros
La Argentina anda a los ponchazos, tapando agujeros aquí y allá. Eso es lo que viene ocurriendo desde hace muchos años. Ahora recomponen el sueldo de la policía, luego de que estallara el reclamo. Pero también nos surge otra pregunta: ¿Qué hacemos entonces con los médicos y enfermeros que están poniendo su vida en peligro durante esta pandemia? ¿Qué pasaría si ellos deciden sublevarse? ¿Cuántas personas morirían?No podemos seguir poniendo parches todos los días. Debemos planificar y tomar decisiones antes de que los conflictos estallen. Y además, ya es hora de que la casta política entienda que no pueden seguir siendo los únicos privilegiados. Ellos no son niños, y mientras tanto los niños se siguen muriendo de hambre…