No sé lo que quiero, pero lo quiero ya 


Quiero mi libertad, pero no quiero que nos contagiemos; quiero que estén todos adentro, pero también quiero los bares y restaurantes, pero no los quiero porque vamos a morir si seguimos así; quiero algo, pero no quiero nada; me dan autocine y lo quiero, pero no lo quiero; que tengamos carreras en el autódromo, pero no sé si justo ahora que estamos con el pico y ese pico que es el más largo del mundo porque no sé lo que quiero, pero lo quiero ya. Luca vive.


German Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Estamos deambulando, correteando casi al borde del abismo de ese quinto círculo del infierno en el que el astuto del diablo covídico optó por torturarnos. Lo hizo con la incertidumbre, el desconcierto y utilizando nuestras propias paranoias para echar más brasas a los recónditos subterfugios donde anida la locura. Hace un tiempo corto desde estas páginas me atreví, osé mencionar que había perdido la batalla contra la covid, teniendo en cuenta que una batalla no es la guerra y que se habían disparado los casos, cuestión que lamentablemente ya es un hecho. El virus es comunitario y era inevitable. Pero de alguna manera esto terminó por despertar todas las impurezas de las que somos capaces. Llegamos a un nivel de no querer entender razones, de no aceptarnos, casi de no aguantarnos más, queremos cosas, no queremos nada.
No aguantamos este encierro, esta crisis, esta enfermedad que nos desmembró, que nos enfrenta y nos desnuda. Algunos apostaron a creer que esta situación nos haría mejores, que la moraleja de esta larga era nos dejaría en un mundo mejor... Ni lo uno ni lo otro, somos lo que somos.

En un lugar te encontraré
Covid ya se popularizó, se hizo más del barrio, del populacho. Hoy cualquiera tiene covid. En un principio tener coronavirus era observado con espanto. Pero estaba relacionado también con una clase, un estilo de vida un tanto más top. El covid te llegaba de Europa, del primer mundo, hoy ni siquiera eso. Vas a comprar media docena de huevos, te apoyaste en un tacho de basura para atarte los cordones y chau, te agarraste covid. Pará, zarpado, calmate, dejame bajar el barbijo que ya me dejó las orejas como parabólicas, no sé, que me escupa un norteamericano, o por lo menos que me lo agarre en la cola de un banco.El coronavirus es como los cuernos, unos lo tuvieron, otros lo tendrán, y algunos ya lo tuvieron y ni se enteraron.

Relajaditos
Seamos sinceros, ya creíamos que esto había pasado, que lo de los picos y el desborde del sistema de salud era chamuyo, una exageración para hacer más populares a los virólogos, de hecho ya los terraplanistas habían salido a decir que era todo una mentira, que no había ningún virus y que todo se trataba de un excusa para justificar el derrumbe de la economía porque no se les caía una idea, que le servía también a la patronal para no aumentar sueldos y que el poder adquisitivo retroceda a la era del trueque. Pucha no es tan disparatado eso.Estábamos calculando cuándo volveríamos a jugar al fútbol, los encuentros de amigos que teníamos pendientes y hasta pensábamos que ya en septiembre podríamos empezar a festejar todos los cumpleaños que nos quedaron en el tintero.Hoy Santa Fe retrocedió abruptamente de fase y la tenemos pegadita.También nos encontramos con que las balas nos pican cerca, que ya van cayendo enfermos amigos, familiares, conocidos y empezamos a sacar cuentas... ¿cuándo estuve con ese?, ¿fuimos contacto estrecho?, ¿qué carajo es un contacto estrecho?, ¿garchar? Tan estrecho, no. ¿Y cómo se cuentan los infectados? ¿Sí o sí tienen que tener hisopado? ¿Pero los que viven en su casa también se consideran contagiados y deben cumplir cuarentena? ¿Suman para las estadísticas? ¿Cuántas camas quedan en el hospital? Y ya empezamos a ver nuestro historial médico, si somos o no somos de riesgo y qué familiares corren peligro y toda la mierda que esta pandemia nos estaba guardando, y cuando más nos relajamos nos lo echa bien en la cara. Virus zarpado y sorete.Sí, perdimos una batalla, pero porque nunca tuvimos chance. La guerra pinta para ser muy larga.