Rascando la olla, en búsqueda de los dólares que no aparecen


La Argentina tiene un gravísimo problema de escasez de dólares, que no es de ahora, sino que lleva varias décadas. Hay que atacar la cuestión de fondo, que es generar más divisas genuinas. De lo contrario, en poco tiempo no habrá más dólares para sacar del fondo de la olla.


Por estos días, en la Argentina se ha planteado un debate que resulta francamente absurdo. El punto en discusión es si debe continuar o no el cupo de 200 dólares que el Gobierno autoriza a cada ciudadano, ya que algunos plantean que –en tiempos de escasez– resulta inadmisible que se “despilfarren” esas reservas para que la gente pueda ahorrar en moneda extranjera, o bien para realizar alguna maniobra especulativa (comprar a valor divisa oficial más el impuesto, y venderlo en el paralelo). Hasta el propio Presidente de la Nación Alberto Fernández ha admitido que una nueva limitación se encuentra en estudio, y en la misma línea han ido otros funcionarios del área económica. Por el momento, solo desde el Ministerio de Economía parecen estar poniendo un freno a dicha iniciativa.

Luces de alarma
Las luces de alarma se encendieron porque durante el mes de agosto, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) se desprendió de unos 1150 millones de dólares de sus reservas. Ello se debió a la demanda de importadores y de ahorristas minoristas que utilizan a la moneda estadounidense como resguardo contra la constante depreciación del peso. Se trata de la mayor pérdida de reservas en un mes desde que en octubre de 2019 debió desprenderse de 4123 millones de dólares, cuando el Gobierno de entonces endureció los controles cambiarios. De manera extraoficial se estima que los compradores de julio fueron alrededor de 4,5 millones, y los de agosto unos 5 millones de ciudadanos que utilizaron su cupo de u$s 200. En nuestro país tenemos un grave problema, que se repite en distintos niveles y temáticas: solemos acostumbrarnos y tomar como normal algo que no lo es. Ningún país del mundo serio pone cupos a la compra de divisa extranjera. Lo que sí se hace es preguntar e investigar sobre el origen de los fondos con que se compran dichas divisas; pero si uno puede justificarlo, no hay objeciones.

Escasez terminal
El tema es que en la Argentina ya no hay más dólares, y ahí está el problema de fondo. Es cierto que hay un componente cultural que viene desde hace décadas, y que lleva a que la divisa norteamericana sea usada por el ciudadano común como valor de resguardo de sus ahorros. Pero la esencia del problema es la escasez de divisas. Y es ahí donde el Gobierno debería focalizar sus esfuerzos. Algo que no hizo Cristina Kirchner en su última gestión; no hizo Mauricio Macri en sus cuatro años de mandato; y al parecer, tampoco lo piensa hacer ahora el Gobierno de Alberto Fernández (aunque le damos la derecha de que recién empieza, y tiene tiempo de rectificar el rumbo). Sabemos que no es una tarea sencilla, pero debemos poner en marcha un ambicioso proyecto para generar dólares genuinos Y eso tiene una sola explicación: debemos vender más de lo que compramos (o sea: debemos exportar más de lo que importamos). No hay otra forma. Hasta ahora lo que hubo fueron medidas erróneas y parches. Hace una década se decidió saldar deudas en dólares con reservas genuinas, para supuestamente “independizarnos del FMI”. Pues bien: pagamos la deuda, y ahora estamos más endeudados que antes.Luego, solo se apuntó a contraer más deuda para suplir esa falta de generación de divisas. La consecuencia fue obvia: aumentó considerablemente la deuda externa. Y ahora hemos logrado refinanciar los pagos para más adelante, lo que nos da una nueva oportunidad y tiempo para poner en marcha la rueda productiva. Pero el reloj ya empezó a correr, y si no empiezan a ingresar más dólares de los que salen, inevitablemente estaremos siempre en el mismo punto (o peor).

Anormalidad
No es normal que alguien no pueda importar algo desde el exterior. Tampoco es normal que si una persona quiere ahorrar en dólares o en otra moneda, no pueda hacerlo siempre que justifique sus ingresos. Mucho menos normal sería aún que te investiguen como delincuente si querés irte de viaje, o necesitar comprar moneda extranjera para invertir en una propiedad. No asumamos que estas cosas son normales, porque no lo son. Ya es hora de que entendamos que lo anormal es hablar de la cotización del dólar todos los días, mucho menos si encima tenemos tantos dólares como dedos de la mano. Ataquemos de una buena vez el problema de fondo, que es la generación genuina de divisas. De lo contrario, algún día ya no habrá más dólares para sacar del fondo de la olla…