Un aumento tributario peligroso, en medio del tenso clima social 


El Gobierno nacional está planteando por estos días una reforma tributaria que apunta a gravar con mayores impuestos a quienes tienen más capacidad contributiva. Se trata de una medida conceptualmente correcta, pero peligrosa en tiempos de crisis.

Según los primeros detalles que han trascendido, el Gobierno nacional trabaja en el armado de una nueva reforma tributaria que buscan enviarla al Congreso antes del 15 de septiembre, fecha en la que ingresaría también el proyecto de Presupuesto 2021.La reforma pasa por gravar más a aquellos sectores de mayor capacidad contributiva y ampliar la base de los impuestos progresivos en la Argentina. A fin de hacer más progresivo el esquema tributario, se estudian dos alternativas relacionadas con el Impuesto a las Ganancias: aumentar la alícuota que pagan las personas físicas en la escala más alta, y llevarla del 35% al 41%, y eliminar algunos incentivos que poseen las empresas que reinvierten utilidades.

Otras medidas
Asimismo, otro de los ejes consiste en diseñar un sistema impositivo que privilegie la producción. La intención oficial es reconfigurar el esquema implementado por el gobierno anterior corrigiendo su carácter "muy regresivo", porque castigó a las pymes y bajó impuestos progresivos -a los Bienes Personales-.En la iniciativa también se apuntará a fortalecer el ahorro. Particularmente, está en estudio la posibilidad de reducir, al menos una parte, del impuesto PAIS para aquellos ahorristas que compren dólares pero los mantengan depositados en el sistema bancario.Complementariamente, el presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, Carlos Heller, aseguró que es "inminente" la presentación del proyecto para gravar las grandes fortunas y sostuvo que la iniciativa "nunca dejó de estar arriba de la mesa". "El impuesto a las grandes fortunas será por única vez, es a las personas y no a las empresas y sobre la base de sus Declaraciones Juradas, por única vez", agregó. Heller puntualizó, además, que el proyecto se denominará "Aporte Solidario Extraordinario para las personas que tienen fortuna declarada de más de 200 millones de pesos". En ese marco, afirmó que "el impuesto es progresivo y llega al 3,5% para los que tienen más de 3000 millones de pesos" y precisó que "el universo de personas que pagarían el impuesto son 12.000 personas físicas".

Dicotomía
Planteado en estos términos, la reforma tributaria suena “maravillosa”. ¿Quién puede estar en contra de que paguen más impuestos los que más tienen? Es obvio que “el pato de esta boda” deberían pagarlo principalmente quienes se han visto beneficiados por la fiesta, y quienes tienen mayor capacidad contributiva.Sin embargo, surge una pregunta: ¿es realmente viable una reforma de esta naturaleza en una economía que se cae de a pedazos y necesita una urgente reactivación? Al planear la reforma, el Gobierno descuenta que todos los ricos y clase media adinerada saldrán gozosos a pagar estos aumentos impositivos. Pero eso no es lo que luego ocurre en los hechos fácticos.Por estos días, hemos visto varias notas en las que se informa sobre inversiones de argentinos en otros países, algunos cercanos y otros no tanto. El caso de Uruguay es el más emblemático, ya que nos queda cerca y no son pocos los que están cruzando el charco para invertir allí. Pero hay varios ejemplos más. Si uno habla con algún empresario argentino por estos días, y le pregunta sobre realizar inversiones en nuestro país, se nos ríen en la cara. La Argentina no está hoy en el radar de ninguna inversión productiva seria.No es culpa del actual Gobierno. Ni de la pandemia. Es culpa de varias décadas de desaguisados económicos, en los que se ha privilegiado la especulación en lugar de la producción. Lo hizo el gobierno de Mauricio Macri en los últimos cuatro años, pero también lo había hecho antes el kirchnerismo. No hubo una verdadera política productiva a mediano y largo plazo, sino solo planes aislados, en medio de la tormenta. Y así terminamos.

¿Salvavidas?
Se equivoca el Gobierno si cree que aumentar los impuestos a los ricos y clase media es el único salvavidas a mano para evitar el naufragio. Los que más tienen y los que más ganan, efectivamente deben pagar más impuestos. Pero esos tributos no deben ser abusivos, porque ese sector es precisamente el único que está en condiciones de invertir un peso en el país. ¿A quién le vamos a pedir que invierta? ¿Al que ni siquiera tiene para comer y sostener a su familia?Este país se saca adelante entre todos. Hay que dejar de lado esa absurda disputa entre clases sociales, que tanto daño nos ha hecho. En todo caso, si van a aumentar los impuestos, primero deberían poner la rueda de la economía en marcha, porque si lo hacen con un país paralizado, solo estarán echando más leña al fuego.Está claro que la situación económica y social no está nada sencilla. Y el humor de la gente tampoco ayuda. En este contexto, el Gobierno de Alberto Fernández debería medir muy bien el impacto de sus iniciativas, para evitar que los ánimos estén cada vez más caldeados.