Llegó el día menos deseado 


Nos confiamos, nos relajamos, el Día del Amigo nos olvidamos completamente y la peor profecía se cumplió, el coronavirus ya está aquí. Fue largo su viaje desde China, pegó en el palo como diez veces, nos atoró de negativos y falsos positivos hasta que aprovechando nuestro cansancio se metió a hacer desastres. Fase cuatro llenó de golpes a la economía y una incertidumbre que se extenderá en el tiempo. Perdimos la batalla.


Germán Rodríguez
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Llego el día que de tanto dilatarse pensamos que nunca llegaría, del que hasta soñábamos que ya no habría retrocesos, del que esperábamos que en cualquier momento nos avisen que está todo bien, que podemos volver jugar al fútbol y salir a boliches. Pero el AMBA explotaba de casos, la pandemia nos pegaba en el palo aunque teníamos una idea de dónde podían venir. De hecho muchos de los hisopados aparecían con resultados aparentemente falsos y hasta había quien sospechaba que el virus no existía, tipo los terraplanistas y sus disparatadas ideas. Y llegó el maldito día, cuando los casos se dispararon y desde una videoconferencia el Intendente nos decía que ya está aquí, como los fantasmas de Poltergeist. Nuestra pesadilla ya es una realidad.

Perdimos
Y hay que ver la cara de nuestros conciudadanos, la decepción, la tristeza, la amargura de sentir que nunca se va a terminar este martirio. Es caminar y encontrarnos con rostros apesadumbrados como los de los brasileños cuando se comieron siete contra Alemania, “tristeza nao tem fin”.Ya no más ir a un bar con tres amigos, llenando el formulario, tomándonos la temperatura y cumpliendo los protocolos para tener esa sensación ficticia de que algo está bien. Y pensar que esa inversión que hicieron de los locales gastronómicos para abrir en esta época va todo para atrás y los mozos, cocineros, seguridad, se vuelven a quedar sin laburo en estos tiempos donde los precios siguen aumentando.Y a esto se suman los gimnasios, los profes que van a tener que rebuscárselas de nuevo sin nada, frustrados y dolidos sin fecha de regreso, viendo cómo la peste se come el futuro.
¿Era tan necesario retroceder así?Una pregunta que nadie sinceramente sabe, porque si esta pandemia algo nos demostró realmente es que somos todo de la escuela de Sócrates: “Solo sabemos que no sabemos nada”.

Nuestro Waterloo
Sentimos que es una batalla que perdimos, que nos dormimos en el momento más importante, que fue la confrontación de un conflicto que no veíamos venir. Nos creímos también que ésta la estábamos sorteando porque nos portamos bien e hicimos caso a todas las medidas que se tienen que tomar. Pero en realidad tuvimos suerte hasta ahora, porque acá y en todo el país hubo un relajamiento total. El virus entró y nos damos cuenta de que era inevitable, pero también se coló en fiestas, cumpleaños, bautismos, pero especialmente hace veinte días en el Día del Amigo, donde una gran porción de ciudadanos se juntaron para celebrar la amistad. Fue prácticamente un descontrol, que parece, dejó grandes secuelas. Esta la perdimos y mal, retrocedimos, los casos seguramente se van a multiplicar y el #quedatencasa vamos a tener que seguirlo a rajatabla.Aunque cuando te comen los piojos no hay pandemia que valga.Estamos realmente jodidos.Pero como dijo el amigo Pacheco en ‘Una buena mañana’: “No hay futuro si no nos ocupamos del hoy”, o algo así.Igual es una buena frase para levantar minas, si es que no le encontramos la vuelta al covid.