Debemos asumir la pandemia, y minimizar sus consecuencias


El COVID-19 llegó para quedarse en San Nicolás, en la Argentina y en el mundo. Debemos asumir la realidad y minimizar las consecuencias de esta pandemia que ha trastocado nuestras vidas.

¿Por qué en 140 días de cuarentena obligatoria no bajó nunca la curva de casos y muertos por coronavirus en Argentina? Esa es la pregunta que por estos días muchos se están haciendo en nuestro país. Y la verdad es que no hay una respuesta certera que explique dicho fenómeno.La curva de contagios ha ido siempre en ascenso, y eso tiene dos lecturas. La positiva es que ha sido gradual, por lo que dio tiempo para ir preparando el sistema sanitario y evitar que colapsaran los distintos centros hospitalarios. Lo negativo es que ya llevamos casi cinco meses de cuarentena, con distintos grados de restricciones, y aún no hemos llegado al pico de la pandemia.Somos el único país en el mundo donde esto ha ocurrido. En general, el COVID-19 irrumpió fuertemente en los distintos puntos del planeta, y luego del pico empezó a descender la curva. Con rebrotes, es cierto, pero sin alcanzar el mismo nivel de gravedad que en la primera oleada.En la Argentina, en cambio, siempre hemos ido hacia arriba tanto en contagios como en fallecimientos. Y es así que al día de hoy estamos exhaustos, agotados por los trastornos que genera la pandemia y la cuarentena, pero sin margen para relajarnos porque el virus está al acecho.

Vida cotidiana
Hace aproximadamente un mes planteábamos, desde este mismo espacio editorial, la necesidad de que nos acostumbremos a “convivir con el virus”. Se armó un gran revuelo cuando publicamos esta nota en las redes sociales de EL NORTE, y muchos nos criticaron. Pero el tiempo nos dio la razón.No hay una solución a los problemas que genera el COVID-19. Al menos no la hay hasta que se encuentra la vacuna, o un tratamiento 100% eficaz. Pero tampoco podemos seguir planteando como solución la “anormalidad permanente”. La humanidad ya ha pasado por otras pandemias anteriormente, y luego de un tiempo la vida empezó a transcurrir por los caminos “seminormales”.De eso se trata, amigos lectores: debemos seguir con nuestras vidas. Tomando recaudos y adoptando todas las medidas de prevención que correspondan, pero asumiendo que el virus ya está entre nosotros y que debemos convivir con él.

¿Importa la fase?
Por estos días San Nicolás está inmersa en una gran polémica respecto a la cantidad de casos que realmente tenemos, y a la fase de cuarentena en que deberíamos estar. Sin embargo, creemos que no debería haber polémica.¿Cambiaría algo sustancial si en lugar de veinte casos por semana tenemos treinta, o cuarenta? Algunos me dirán que sí, porque nos pasarían a fase 4, o 3, y eso implicaría la restricción de actividades para determinados sectores. Pero en el fondo, en realidad, no cambia nada.Con o sin actividades deportivas, con o sin bares y restaurantes abiertos, la realidad es que el virus ya está entre nosotros. Por lo tanto, debemos asumirlo y cuidarnos en cualquier ámbito al que acudamos.Tampoco cambia nada si permiten o no formalmente las reunions sociales y familiares. Con o sin permiso, se hacen igual y resulta imposible que el gobierno de turno fiscalice cada domicilio. Prueba de ello es que muchos de los contagios que por estos días se han dado en San Nicolás, obedecen a la participación en eventos grupales. Acá lo importante es que todos tomemos conciencia sobre la necesidad de evitar las reuniones y las actividades que son evitables.

Minimizar los daños
Otra polémica absurda que hemos tenido por estos días está relacionada con la famosa “circulación comunitaria del virus”. ¿Importa a esta altura saber si el virus está “circulando”, o si simplemente vino alguien de otra ciudad y nos contagió? Una vez que el contagio se produjo, automáticamente el virus empieza a circular. ¿O acaso alguien nos puede asegurar que esa persona contagiada al rato no contagió a uno de sus convivientes? Es inevitable, amigos lectores: el virus llegó para quedarse durante un buen tiempo en el mundo, en la Argentina y en San Nicolás. Hagamos las cosas como corresponde, y minimicemos las consecuencias. Pero asumamos que el COVID-19 ya está entre nosotros.Algunos piden retroceder de fases, y volver a encerrarnos. No creemos que sea la solución. Ya llevamos casi cinco meses de cuarentena en distintas fases, y los resultados están a la vista: la curva sigue ascendiendo. No podemos seguir con una economía paralizada, y con nuestras vidas paralizadas. Si el problema no tiene solución, pues entonces acostumbrémonos a convivir con el problema y minimizar sus daños.