Un acuerdo imprescindible, que nos da otra gran oportunidad 


En un comunicado emitido ayer, el Gobierno argentino anunció que llegó a un entendimiento con los principales acreedores de la deuda externa. Se trata de un acuerdo imprescindible para el país, que representa una nueva gran oportunidad. Veremos si la sabemos aprovechar.

El Gobierno argentino confirmó ayer el acuerdo con los principales grupos de bonistas de Wall Street que se resistían a aceptar las distintas ofertas lanzadas en reiteradas oportunidades. A través de un comunicado de prensa, el Ministerio de Economía detalló algunas de las modificaciones a la oferta official, que fueron necesarias para sellar dicho acuerdo. “La República Argentina y los representantes del Grupo Ad Hoc de Bonistas Argentinos, el Comité de Acreedores de Argentina y el Grupo de Bonistas del Canje y otros tenedores (en conjunto, los ‘Acreedores que brindan Respaldo') llegaron a un acuerdo que les permitirá a los miembros de los tres grupos de acreedores apoyar la propuesta de reestructuración de deuda de Argentina y otorgarle a la República un alivio de deuda significativo”, destacó el Ministerio de Hacienda en un comunicado difundido durante la madrugada.Según el detalle que publicó el Ministerio de Economía, los fondos y el Gobierno acercaron posiciones con modificaciones en los plazos de pago de la oferta que ya había presentado el país. El adelanto de pagos ya incluidos en esa propuesta hizo elevar el valor presente de los bonos que surgirán del canje, y destrabó las negociaciones.Si bien el comunicado no lo detalla, fuentes oficiales dejaron trascender que el nuevo “valor presente neto” –el valor actual de los pagos futuros– promedia USD 54,80 por cada USD 100 de deuda que entra en el canje, una mejora de más de un dólar respecto de la última oferta argentina. La propuesta oficial estaba en los USD 53,50, mientras que una contraoferta de los principales bonistas pedía USD 56,50 por cada USD 100.

Plazos de pago
Los fondos y el Gobierno acercaron posiciones con modificaciones en los plazos de pago de la oferta que ya había presentado el país. El adelanto de pagos ya incluidos en esa propuesta hizo elevar el valor presente de los bonos que surgirán del canje y destrabó las negociaciones. Además, los bonos que serán emitidos como compensación por los intereses devengados durante el período de impago comenzarán a amortizar antes, entre otras concesiones, que si bien no aumentan los montos a pagar, adelantan los plazos.En tanto, los nuevos bonos 2030 en dólares y euros comenzarán a amortizar en julio de 2024 y vencerán en julio de 2030; y la primera cuota tendrá un monto equivalente a la mitad de cada cuota restante. Por último, los nuevos bonos 2038 en dólares y euros de contraprestación por los bonos de descuento existentes empezarán a amortizar en julio de 2027 y vencerán en enero de 2038.

Una gran oportunidad
El acuerdo alcanzado con los acreedores no es –por sí solo– la solución al problema argentino. Pero representa –sin duda– una gran oportunidad. Y al mismo tiempo implica una enorme responsabilidad, no solamente del actual Gobierno sino de los que vengan de aquí en adelante.Se trata de una reestructuración voluminosa de la deuda contraída durante los últimos años, Los logros del actual Gobierno pasan por dos ejes: se consiguió por un lado una significativa reducción del monto total a pagar (algo más de 30.000 millones de dólares); y se consiguieron diferir los primeros vencimientos importantes recién para dentro de tres o cuatro años.Esto permitirá al Gobierno encarar esta nueva etapa sin tener que afrontar desembolsos inmediatos, e intentar poner en marcha el aparato productivo que ha quedado paralizado por los últimos años de recesión, más el golpe final que ha representado la pandemia del coronavirus.La Argentina tendrá entonces una nueva oportunidad de salir a flote. Una más, en la larga seguidilla de crisis que se han ido sucedidendo a lo largo de las últimas décadas. El desafío está por delante, y el Gobierno debe aprovecharlo. Dicen que ya están preparadas una serie de medidas económicas que serán anunciadas en los próximos días; pero al mismo tiempo el propio Presidente de ha encargado de afirmar que no cree en los programas económicos.
Veremos cuál es la realidad: ¿están escondiendo algo, o verdaderamente no hay un plan? El tiempo dirá. La oportunidad está por delante. Y también por delante está la responsabilidad de hacer las cosas como corresponde, sin incurrir en los mismos errores que nos llevaron a esta situación.Alberto Fernández ha conseguido el oxígeno que necesitaba para intentarlo. Tiene su bala de plata… Veremos si la sabe aprovechar.