A 44 años del peor terremoto del siglo XX 


El 28 de julio de 1976 un fortísimo terremoto asoló la ciudad china de Tangshan. El sismo, que superó los 7 grados en la escala Richter, causó miles de muertos. De los 352 edificios de ladrillo de la ciudad, 117 se desplomaron y más de 80 se vinieron parcialmente abajo. El terremoto, comparable por su capacidad destructiva con el sufrido en San Francisco en 1906, inspiró en 2010 la película Aftershock del director chino Feng Xiaogang.


El 28 de julio de 1976 la Tierra tembló en la ciudad de Tangshan, en el noreste de China, dejando un saldo de 242.000 muertos, más que en ningún otro terremoto del siglo XX.El sismo, de 8,2 grados en la escala de Richter –aunque el Gobierno chino asegura que fue de 7,8 grados–, se produjo a las 3.42 hora local, cuando la mayor parte de la población dormía y no pudo reaccionar.Murieron unas 242.000 personas, aproximadamente una cuarta parte de la población de Tangshan de entonces, y más del doble resultaron heridas, cifras que lo convierten en el terremoto más letal del siglo pasado.
Se han hecho muchos estudios para analizar la elevada cifra de víctimas y la mayoría apuntan a una combinación de factores: un terremoto virulento en una zona muy poblada y con construcciones de mala calidad."Un desastre sísmico requiere un gran terremoto cerca de una gran ciudad para producir un temblor del suelo destructivo y que esta tenga edificios no diseñados para resistir los sismos. El de Tangshan reunió todos esos requisitos", concluyó un estudio del Instituto Tecnológico de California.La ciudad tal y como había existido hasta entonces desapareció. Más del 90% de los viviendas y casi el 80% de las fábricas no lo soportaron y acabaron en escombros. La localidad quedó aislada, con los suministros eléctrico y de agua potable cortados, las comunicaciones por teléfono, telégrafo y radio interrumpidas y carreteras y vías férreas destruidas.Aunque el temblor se sintió también en grandes ciudades cercanas como Pekín y Tianjin (a 180 y 130 kilómetros, respectivamente), un minero, Li Yulin, tuvo que ir hasta la capital para informar al Gobierno chino de la magnitud de la catástrofe y pedir ayuda.El museo de Tangshan sobre el terremoto, con más de 400 fotografías y 600 objetos –incluido el dibujo del sismógrafo que midió el temblor de la tierra– consagra a este minero como héroe en medio de la tragedia y también destaca la labor del Ejército chino en el rescate y la reconstrucción de la ciudad.Allí no hay, sin embargo, ninguna referencia a la participación extranjera en esas tareas, porque el régimen chino, con los últimos coletazos de la Revolución Cultural y dividido por disputas internas por la debilidad de un Mao Zedong que moriría seis semanas después, rechazó toda ayuda foránea.
Un paseo por la Tangshan de hoy da pocas pistas del caos en el que se encontraba sumida hace cuatro décadas. Apenas quedan vestigios de esos días. Algunos muros medio derruidos o un antiguo depósito de agua son las únicas cicatrices visibles en una fisiología urbana completamente remozada que le valió el sobrenombre de "ciudad fénix".La nueva Tangshan es más grande de lo que fue. Supera los siete millones de habitantes frente al millón que tenía en 1976, y ha reservado espacios para preservar la memoria de aquella tragedia, como monumentos y un muro de 300 metros con los nombres de las víctimas grabados.

Recuerdos
"La experiencia del terremoto se puede resumir en una palabra: miserable", rememoró en declaraciones a EFE una mujer apellidada Liu, que sobrevivió al sismo, cuando tenía 29 años.Han pasado cuatro décadas de aquella fatídica madrugada y Liu, a sus 69 años, habla con voz decidida de su vivencia, de cómo la despertaron las sacudidas del suelo mientras dormía y de que se salvó gracias a una caja que tenía junto a su cama.Con esa misma resolución dice que prefiere no contar qué pasó con el bebé que esperaba aquel julio de 1976, pues a Liu el terremoto la sorprendió embarazada."Cuando ocurrió el terremoto, la gente estaba durmiendo. Los que conseguimos sobrevivir tratamos de escarbar (entre los escombros), pero los cuerpos salieron ya fríos", explicó la anciana."Un desastre sísmico requiere un gran terremoto cerca de una gran ciudad para producir un temblor del suelo destructivo y que esta tenga edificios no diseñados para resistir los sismos. El de Tangshan reunió todos esos requisitos", concluyó un estudio del Instituto Tecnológico de California (EE. UU.)."Tardamos un año o dos en limpiar los desechos del terremoto", afirma la superviviente Liu, quien añade que "la recuperación ha sido muy buena". Ver menos