Balas que pican cerca... 


Villa Constitución retrocede de fase, nuevos casos asustan en Ramallo, Olavarría perdió el control, Empalme presenta afectados y hasta Pavón está en la mira. Mientras tanto acá ya aparecen tres covidianos nuevos y falta saber si son verdaderos porque los hisopados demostraron ser poco confiables. El Covid nos acecha, nos asusta desde lo sanitario y lo económico. Agarrados de la fase cinco jugamos todas las fichas a este azar pandémico.


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Mientras el Concejo Deliberante se chicanea para no perder esa bella costumbre de la rosca política y recordarle a la oposición que son la contra y que de vez en cuando está bueno pegarles un palo, ya sea con fake news o ahí nomás en la sesión por un te dije, me dijiste, lo dijeron, de que acá habría gente con intenciones de traer pacientes con covid al hospital San Felipe, cuestión que no existió y ni siquiera se planteó de provincia (lo que a quien escribe no le parecería mal, ya que se denota un tanto poco ético y moral dejar a un argentino que necesite una cama muriéndose, pero bueno, es entendible el miedo de la gente y como algunos manipuladores gustan divertirse con esas sensaciones), es que el covid nos acecha salvajemente y la región se va poniendo con puntitos rojos.

Noticias de ayer
Ya desde la noche del miércoles, porque con esas noticias las redes sociales estallan a modo de crónica tv, anunciaron que tres nicoleños habían dado positivo de coronavirus. Aparentemente los afectados son trabajadores penitenciarios que llegaron de Campana, si es que están realmente afectados puesto que se ha vuelto común en la región pifiarla al respecto dando lugar a esa corriente crítica de pensamiento a la que el covid los tiene recontra podridos. Pareciera que estos dos hombres y una mujer están controlados, que no habrían contagiado a su entorno, lo que epidemiológicamente es el gran cagazo como gustan decir de la OMS, y se esperará la evolución del virus. Ahora, que el bicho nos ronda, nos ronda, porque nuestros vecinos de Villa Constitución, que a mi entender se tomaron a la ligera este virus en un principio (tampoco como Brasil, donde el impresentable de Bolsonaro se contagió y para colmo se hace el gracioso el salamiño), ahora debieron retroceder de fase por un serie de casos que tiene a la ciudad vecina asustados ya que podría haber mucha más gente contagiada.Retroceder de fase es que todos esos locales gastronómicos y de otra clase que abrieron sus puertas, que retomaron a una nueva normalidad dentro de este apocalipsis económico, deben volver a cerrar perdiendo mucha plata y fuentes laborales. Este regreso drástico ordenado por la provincia de Santa Fe indica que la situación en la ciudad no está controlada y que no se puede boludear más. La bifurcación de senderos entre economía y salud gana la apuesta por el lado sanitario y el pesar en la ciudadanía.Pucha, Villa está cerquita, muchos nicoleños tienen familia y viajan por trabajo para allá.

¿Cómo sigue la cosa?
También hay casos en Empalme y Pavón que está conectada por la ruta vieja y afecta a un montón de pueblos aledaños que a su vez tiene muchas salidas para la autopista. No es fácil frenar el virus.Está ahíOlavarría es una muestra, la misma ciudad que hizo un papelón con cinco nicoleños a los que acusaron de tener covid y que al final no tenían nada, se relajó en demasía y ahora empezaron a lloverle los casos. Aunque por experiencia deberían pedirle la opinión a otros laboratorios.El virus está ahí, es una sombra de angustia e incertidumbre que acecha San Nicolás, una ciudad grande que pende de un hilo como todo el país en lo económico. En San Nicolás nos vanagloriamos de hacer la cosas bien y muchos ven con malos ojos traer pacientes de otros lados con la máxima de “si yo hago los deberes como corresponde ¿por qué me tengo que fumar los que hicieron la cosas mal?” pasa que tampoco es así, antes de escupir al cielo debemos entender que dependemos muchísimo del azar. No olvidemos que en esta ciudad tan puntillosa se labran un promedio de 40 actas por día por violar la cuarentena, que muchos siguen con las juntadas clandestinas, así que el covid tiene sus lugares para esparcirse si es mala onda.Nuestro incierto destino en esta época tan extraña del mundo depende de cómo nos portemos, del azar y de ser solidarios y buena leche.