Los argentinos debemos asumir que “somos un país pobre”


Los últimos datos del Indec reflejan un nuevo incremento en la desocupación. Y este problema afecta principalmente a los jóvenes de nuestro país, que encuentran serias dificultades para insertarse en el mercado laboral. Es hora de que asumamos la pobreza y actuemos en consecuencia.

En la edición del pasado día domingo, EL NORTE publicó un excelente informe en el que se remarca el grave flagelo de desocupación que afecta a los jóvenes en nuestra región. El análisis surge a partir de los datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec), que dio a conocer la semana pasada los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para el segmento Mercado de Trabajo correspondiente al primer trimestre de 2020.En lo que refiere al conglomerado San Nicolás-Villa Constitución, la desocupación global alcanza al 11,5% de la población económicamente activa, registrando un salto de 1.6 puntos porcentuales en relación con la medición anterior y 0.8 puntos porcentuales en la comparativa interanual. Esa tasa de desocupación en nuestra zona supera holgadamente al registro nacional (10,4%).Pero lo más llamativo es el desagregado etario y por género. Así, en los primeros tres meses del año el desempleo afectó al 30,2% de las mujeres de hasta 29 años y al 24,2% de los varones de hasta 29 años, categorizados como «población joven». Esto representa, en términos redondos, que una de cada tres mujeres jóvenes y uno de cada cuatro varones jóvenes se encuentran en la búsqueda de trabajo, sin poder conseguirlo.
El empeoramiento es incluso más notorio si hacemos la comparación interanual. En el primer trimestre de 2019 en San Nicolás la desocupación en mujeres de hasta 29 años alcanzaba el 26,6%, y en varones el 13,9%.De esta manera, sumando el total de 31 aglomerados, la desocupación en mujeres de hasta 29 años es de 23,9% mientras que en varones es de 18,5%. Es decir que el aglomerado San Nicolás-Villa Constitución refleja una situación preocupante si la comparamos con la media nacional. Y como si esto fuera poco, existe además un dato aún más preocupante: la medición del Indec se realizó sobre meses prepandémicos, con lo cual los registros para el segundo trimestre de 2020 serán todavía más preocupantes.

Futuro complicado
En tanto, las expectativas de empleo se hundieron a su mínimo histórico y son las peores en al menos 13 años. Así lo refleja la tradicional encuesta que realiza la consultora ManpowerGroup, cuyo resultado fue el peor desde 2007, cuando comenzó las mediciones. El relevamiento marca que para el próximo trimestre solo un 4% de los empleadores prevé aumentar su dotación, un 13% anticipa una merma y un 72% no anticipa cambios en su plantilla. El resultado es una Expectativa Neta de Empleo (ENE) de -9%, que ajustada por estacionalidad es de -8%.

¿Un país rico?
Desde chicos los argentinos solemos escuchar en nuestras casas, y también en la escuela, que “somos un país rico en recursos naturales”, y que en consecuencia siempre vamos a terminar saliendo de las sucesivas crisis en las que caemos. “Estamos condenados al éxito”, afirmó alguna vez el expresidente Eduardo Duhalde. Pues bien: este quizás haya sido uno de nuestros principales errores. No asumimos la pobreza. Y como no asumimos la pobreza, seguimos gastando más de la cuenta y seguimos sin tomar el rumbo correcto.La realidad es –sin embargo– muy distinta. La Argentina no es hoy un país rico, sino todo lo contrario. Tenemos casi el 50% de pobreza, y todas las mediciones vaticinan una caída vertiginosa de la actividad económica, con todo lo que ello trae aparejado.Por otra parte, la pobreza o la riqueza de las naciones ya no se mide por sus recursos naturales, sino por otros parámetros. Los avances científicos y tecnológicos, sustentados sobre todo en el desarrollo de mano de obra capacitada, constituyen una herramienta fundamental para visualizar un mejor futuro. Y nuestro país no se ha caracterizado precisamente por potenciar esos rubros en las últimas décadas.

Hora de reflexionar
Los datos sobre el desempleo joven deberían hacernos reflexionar sobre qué es lo que estamos haciendo en materia económica. No puede ser que cada vez más chicos y chicas que se inician en la aventura de la vida, encuentren dificultades insalvables para insertarse en el mercado laboral. Es hora de que asumamos que somos un país pobre, y debemos comportarnos de manera consecuente con esa realidad. Debemos ser humildes, y saber que de esto no se sale mágicamente de un día para otro, sino con capacidad y esfuerzo.Lo que estamos viendo por estos días no es bueno ni alentador. Los datos antes mencionados ni siquiera refieren a los efectos de la pandemia del COVID-19, sino que vienen de antes. Así que no hay excusas. Tenemos una larga seguidilla de años de caída libre, y la cuarentena apenas ha sido “el golpe de gracia”. A lo mejor, si recuperamos la humildad y tomamos las decisiones correctas, podamos empezar a ver la luz en el final del túnel.