Llora, corazón, se prohíben terminantemente las reuniones sociales 


El asado chillando en las brasas deberá esperar, el abrazo a los viejos tendrá que seguir posponiéndose, las risas entre copas y cartas tramposas volverán al reino de la utopía de un mundo sin pandemias, porque ayer tempranito y por redes sociales el intendente anunció que por más que les duela en el alma, quedan prohibidas las reuniones sociales. ¡Maldito covid castrador!


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

En el día que nos despertamos cantando “Mi Buenos Aires querido”, en memoria de Carlitos Gardel, donde tarareábamos que “fue lo mejor del amor”, homenajeando al finadito Rodrigo, donde nos emocionábamos recordando ese memorable gol del pájaro Caniggia con pase del Diego en el Mundial 90 cuando eliminamos a Brasil después de comernos un baile memorable y –por qué no– con un dejo de nostalgia rememorábamos las hazañas del eterno Fangio, del que también se cumple el aniversario de su nacimiento, es que aparece el video del intendente en todas las redes sociales bajándonos la energía, las ganas, la alegría y todo lo que se pueda bajar advirtiéndonos que se suspenden todas las reuniones sociales debido a que el maldito covid anda rondando y tiene ganas de hacer daño.¿Que ya habías encargado el asado? ¿Que tenías preparada la fiestita de cumpleaños de León? ¿Que se te cayó el torneo de Play con los amigos? ¿Que otra vez vas a tener que pasar un largo tiempo hasta poder volver a visitar a los viejos que de tanto encierro ya te desconocen?... Sí, a todo eso hay que bajarle el pulgar. ¿Por qué, mundo cruel! ¿Qué te he hecho? ¿Qué quieres de mí? Aghhh...

Sensaciones
Ahora a debatir, porque esto da para pelearse a muerte en la enmarañada web y ponerse bien “haters”. La pregunta que todos se hacen: ¿cómo carajo es que se prohíben las reuniones de amigos y familiares, si están abiertos los bares y restaurantes? Buena pregunta, Watson, seguí cortando la cebolla, que ya compre la salsa. Básicamente porque se entiende que todos los locales gastronómicos que lograron abrir sus puertas al público, luego de pucherearla con los deliverys, cumplen estrictos protocolos de salubridad, es decir, no más de cuatro personas, con barbijos, alcohol en gel, cierta cantidad de comensales en el local, etcétera, lo que es controlado por el Municipio. Ahora, en una casa puede pasar cualquier cosa y se genera un movimiento imposible de regular con personas de fiesta en todos lados hasta la medianoche. A ver, que no debería tener nada de malo, no debería, y ya sabemos bien que en varios lugares se la estaban poniendo hasta la pera, pero es de público conocimiento que la pandemia se está desatando fuertemente en Capital y el Gran Buenos Aires, y que nosotros no vivimos en Ushuaia, la tenemos acá al lado, pegadita, y algo había que hacer, porque el peligro es real y el gobernador ya nos estaba mirando de reojo.

Retroceder nunca
Retroceder más fases es imposible económicamente, totalmente inviable si prestamos atención a que EL NORTE días pasados publicó las cifras que desnudan un incremento triste del desempleo en la región, que afecta en su mayoría a los más jóvenes. Por eso debemos usar todas las herramientas que tengamos a mano para preservar las pocas fuentes laborales que nos quedan. ¿Les parece volver a ponérsela a los gastronómicos? ¿Se imaginan el gasto que tuvieron que llevar adelante para volver a abrir una semana? Es complicado. ¿Que vuelvan a cerrar los comercios, los bancos, las fábricas? Insostenible en este contexto. Lamentablemente debemos cuidarnos en extremo, pero también preservar la economía. Sí, es verdad, el anuncio del intendente fue como un patadón de puntín en el culo, pero bueno, peor hubiera sido retroceder en el ámbito comercial. Duele, pero estamos muy complicados, y si el coronavirus entra en la ciudad, básicamente estamos al horno.