¿Qué hacemos con los cuatro de Olavarría? 


Patrulleros, luces psicodélicas, efectivos impidiendo el paso, una muchedumbre gritando, y ahí, en el colectivo llega la delegación con los cuatro de Olavarría, los rock star pandémicos que hoy todos señalan y que se comieron el garrón de sus vidas. No solo se quedaron sin el trabajo, sino que se contagiaron, estuvieron en cuarentena lejos de los suyos, sin un mango, cansados y viendo que acá también los espera el aislamiento. Una trifulca en la que todos tienen razón.


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Y si, no querían saber nada, ni los cuatro que se contagiaron pero ya están recuperados, ni los otros 34 nicoleños que se fumaron el aislamiento en Olavarría, una ciudad desconocida, hostil, sin cobrar un mango, incómodos, lejos de su familia y que lo único que querían era dormir en sus camas. Pero el colectivo, custodiado mejor que el que llevó a los jugadores de Boca al Monumental el día que se comieron los cascotazos en la final de la Libertadores, no fue a trasladar a cada uno a sus hogares, no señor. El colectivo paró derechito en el hotel Yaguarón, con el gerente mirándolos a todos y preguntándose quién le va a pagar todo esto porque desde que se desató el Apocalipsis se lo comen los piojos. Y ahí se pudrió todo, ya que los 38 de Olavarría (suenan como los chilenos que se quedaron atrapados en la mina y tampoco podían ver a sus familias y pensaban que iban a morir. Pucha es casi el mismo caso) se recontra calentaron y dijeron que basta de aislamiento, ni cuarentena y no me jodan, yo me voy a mi casa, a prender mi tele, dormir en mi cama que ya le conozco la posición y hacer caca en mi inodoro que es mi altar en este mundo, pero ni un hotel más.
Ya de por si la ciudadanía nicoleña se preguntaba qué iba pasar cuando volviera esta gente y ante la rebeldía se produjo un linchamiento masivo virtual por las redes sociales que no solo pedían que no los dejen salir, sino que proponían que los metan a todos en una celda hasta que salga la vacuna del coronavirus.
¿Y saben qué? Todo es entendible y en parte todos tienen razón. Salvo en eso de meterlos presos, pobres.

Retroceder nunca
¿Que por qué la ciudadanía salió con antorchas y garrotes a recibir a los veteranos de Olavarría? Básicamente porque tenemos miedo de retroceder de fases, porque estamos en Argentina y nos cuesta creer que los hisopados que les hicieron están bien, y eso que los tipos presentaron certificados de dos análisis. Nadie en esta ciudad aceptaría dar marcha atrás en lo que estamos logrando, de hecho abrieron los bares y restaurantes con protocolos y ya se pueden hacer algunos deportes. Después discutiremos si las medidas para abrir los gimnasios son o no ridículas. Dale, en serio. ¿Una persona por turno? No se entiende, ¿todo un gimnasio van a habilitar para que este un solo chango haciendo fuerza, fuera de estado y en 45 minutos lo tienen que sacar corriendo y entre otro? Hay que hacer una logística de coordinación de turnos tan perfecta que es más fácil mandar un cohete a la luna que programarte un día de entrenamiento.En fin, pero el punto es que esto se va logrando porque seguimos sin el virus recorriendo la ciudad y portándonos medianamente bien con el gobernador, que tiene una lupa enorme sobre nosotros.Es así, básicamente tenemos un cagazo bárbaro. Y justo el día que avanzamos llegan los chicos de Olavarría, que repito, están sin trabajo, sin plata, y hartos.Todos tienen razón.

¿Y ahora?
Entonces... ¿Qué hacemos con los nicoleños que llegaron de Olavarría? Primero tengamos empatía, pensemos que esto que les pasó a ellos le puede pasar a cualquiera. Que nada nos asegura que el coronavirus entre igual por cualquier lado. Sin ir más lejos ya tuvieron que cerrar una empresa en el puerto porque el bichito anduvo paseando con un rosarino que nos dejó tecleando y como diría riverito a cruzar los dedos. Que hagan la cuarentena, que hagan todo lo que tengan que hacer y que después tengan todos los cuidados porque la realidad es que por más bien que estén, por más doble certificado que presenten, esta mierda no la entiende nadie y en el barrio cuando vuelvan, apenas se asomen a la puerta, con el nivel de paranoia que estamos viviendo, les van a mandar a la policía cada media hora en medio de una repudio generalizado.Estamos en fase cinco y colgados del gancho.

FOTO: Ellos, los cuatro, los únicos.