Dame paz y dame guerra 


El sanguinario coronavirus toma las calles porteñas, se apodera de las vidas de millones de ciudadanos inocentes que pierden la esperanza, los empleos y las ganas de mirar series porque ya se les antojan repetitivas. Pero hay un héroe, un paladín de la justicia, un guerrero asgardiano que calzado de su ametralladora cargada de balas con alcohol en gel, no permitirá que la pandemia se propague. El Covid 19 es la enfermedad, Berni es la cura.


Germán Rodríguez
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El Covid 19 ya es amo y señor de las vidas de todos los habitantes de este planeta. Los científicos con sus mega laboratorios fueron derrotados por este injerto bacteriológico de murciélago (y pensar que a Batman nunca lo vimos ni siquiera estornudar) y no hay antigripal que se les resista. Ni yanquis ni chinos encuentran la cura y caen rendidos ante el coronavirus, que se apodera de ciudadanos acobardados que deben refugiarse en sus hogares aterrados a la espera de un héroe, un John Wayne, un Rambo que le haga frente a este descarado, regordete y verde malandrín.Mientras en este país extraño, que cuando no había casos se refugiaba como si estuvieran tirando bombas atómicas desde norcorea, y ahora que se va expandiendo la pandemia salen todos amontonados a correr como si fuera una procesión a Luján o la Creamfield, Berni, un verdadero argentino de cepa, con raíces cristianas gauchescas empapadas de tradición, hombre de mate en una mano y ametralladora en la otra, no va dejar que el Covid-19 haga lo que quiera en su turno.

Historia de un guapo
Desde que Axel lo nombró responsable de la cartera de Seguridad de la Provincia, Sergio marcó diferencia. Dicen que su sueño es ser presidente de la nación y agarrarse a trompadas con Bolsonaro y Trump, como se dirimían las cuestiones en la antigüedad, según le decía a sus allegados que desconocen esa técnica y deberían remontarse a la antigua Sumeria para hallar algo parecido, y que en secreto desea un mano a mano con el duro del ruso Putin y ver quién es el más guapo.Con lenguaje militar y paso firme, Berni la rompió toda con su spot de campaña del 2017, donde se lo veía montando lancha y helicóptero con heavy metal de fondo, a modo de superhéroe de acción. Algunos dicen que eso fue piantavotos y otros aseguran que le quedaba chica la cancha.Berni, así como lo ven es médico cirujano y luego se metió de lleno en la carrera militar con un historial político profundo. Sus habilidades en la medicina lo llevaría a cargar sus balas con alcohol en gel y de esa manera darle al maldito Covid lo que se merece. Catapultado desde los tiempos del kirchnerismo, fue su etapa como secretario de Seguridad de la Nación, a partir de 2012, lo que terminó de instalarlo en el centro de todas las miradas. En ese momento, ingresó en esa área en remplazo de Cristina Caamaño, actual titular de la AFI.
Al retirarse el kirchnerismo del Gobierno, Berni se mantuvo en la periferia del poder pero con firmes muestras de disputar el escenario, ya desde la oposición. En 2018, se candidateó para integrar el Consejo de la Magistratura, pero un acuerdo entre el PJ bonaerense y la entonces gobernadora María Eugenia Vidal lo dejaron fuera de juego y más caliente que pava de lata, sintiendo que lo volvieron a cagar.Cada vez más marginado del núcleo duro K, condensado en el frente Unidad Ciudadana, Berni pasó los años del macrismo atrincherado en su propia figura. A comienzos de 2019 voló por los aires su escritorio y dijo que él seria el gobernador, pero tras varios acuerdos, en los que no es ducho este hombre de súper acción, el candidato fue Axel Kicillof, un muchachito débil al lado del Leónidas contemporáneo, pero se la bancó y esperó su momento limpiando una Colt 45.
Ahora sí, ya Ministro, con la mira puesta en el Covid, Berni tomó su moto tipo terminator y se le plantó a los piqueteros amigos del coronavirus en el puente Riccheri, esta vez sin la ametralladora, pero con sus gafas oscuras y su campera de cuero recordándoles que volverá. Obvio que los muchachos despejaron la carretera.