San Nicolás y la batalla de Cepeda 


En el libro “Historia de San Nicolás de los Arroyos y su Pago”, escrito por Santiago Chervo (h) y Miguel Angel Migliarini y publicado por diario EL NORTE, nos relatan cómo se desencadenó y que participación tuvo San Nicolás en la batalla de Cepeda que enfrento a la rebelde Buenos Aires con el resto de la confederación liderada por Urquiza.


Después del Acuerdo de San Nicolás no todo fueron buenas noticias en la región. En 1852, los unitarios de Buenos Aires se negaban a apoyar la política de las demás provincias, tendientes a organizar el país a través de una Constitución federal, y por ello no participaron en la sanción de la Constitución de la Nación Argentina en 1853.La Confederación tenía serios problemas ya que el comercio exterior seguía pasando casi exclusivamente por la aduana de Buenos Aires, que era la mayor fuente de ingresos fiscales del país.
El enfrentamiento entre Buenos Aires y el resto del país era, sobre todo, por el predominio político y económico de nuestro territorio.El asesinato del ex gobernador de San Juan, Nazario Benavídez, el 23 de octubre de 1858, por gente de Buenos Aires, inauguró la escalada hacia un enfrentamiento armado. La provincia de San Juan fue intervenida por el gobierno nacional, y Buenos Aires lo tomó como una ofensa.Ante ello el Congreso de la Confederación dictó, el 1 de abril de 1859, una ley por la cual Urquiza debía reincorporar, en forma pacífica, la provincia disidente a la Nación, pero si esto no era posible, ordenaba emplear las armas a la brevedad.

Se armó el lío
A mediados de octubre de 1859, el general Tomás Guido, comandante de la escuadra nacional, ordenó a la misma forzar el paso de la isla Martín García. Tras un breve combate naval, la escuadra federal apareció frente a Buenos Aires; la guerra había comenzado; el ejército del Estado de Buenos Aires, estaba al mando del general Bartolomé Mitre, y el de la Confederación, bajo las órdenes de Justo J. de Urquiza.Mitre, que contaba con 9000 soldados instaló su base en San Nicolás, cerca del Arroyo del Medio, mientras que el ejército de Urquiza disponía de 14.000 hombres.En el mismo lugar en el que, en 1820 se habían encontrado los federales Ramírez y López con las fuerzas del Director Supremo Rondeaux en la Cañada de Cepeda, se entabló la lucha.El combate duró varias horas, y al caer la noche, el ejército porteño se retiró a San Nicolás, donde sus hombres fueron embarcados con rumbo a Buenos Aires. Urquiza, como vencedor, desde el campo de batalla, lanzó una proclama a los porteños por la cual ratificaba sus deseos de paz e integración.
El triunfo de Cepeda fue un influyente factor para las posteriores negociaciones entre Buenos Aires y la Confederación, que concluyeron con el Pacto de San José de Flores, por medio del cual se acordó la integración de nuestra provincia a la Confederación.Vencedores vencidosCon posterioridad Urquiza llegó a Buenos Aires, hubiera podido entrar por la fuerza, pero acampó en las afueras, en San José de Flores y desde allí presionó al gobernador Alsina que debió renunciar y finalmente se firmó el Pacto de San José de Flores, o de Unión Nacional, que significó la reincorporación de Buenos Aires a la República Argentina.Se negoció la revisión de la Constitución por una convención porteña. La reforma garantizaba a Buenos Aires la continuidad de las rentas de su aduana por seis años, y cierto control económico sobre el resto del país. Además, algunas de sus instituciones, como el Banco de la Provincia de Buenos Aires, quedaban perpetuamente libres de impuestos nacionales.Muchos observadores notaron que los porteños no cedieron mucho, y pensaron que iban a buscar cualquier excusa para no reincorporarse a la República, a menos que se pudieran asegurar el control real sobre todo el país.No faltaban quienes estaban indignados con Urquiza, que, según Ricardo López Jordán, "había llegado a Buenos Aires como vencedor, y negociado como derrotado".
Eso fue lo que ocurrió: los porteños se aseguraron una serie de alianzas con algunos gobernadores del interior, intrigaron entre Urquiza y su sucesor Santiago Derqui, se fortalecieron económica y militarmente, y finalmente rechazaron su incorporación al resto del país con excusas. Eso llevaría a la batalla de Pavón.