Y así arrancó la Semana de Mayo 


El coronavirus, la cuarentena, la barranca que se cae, los yacarés en la costa, los ovnis que sobrevuelan la bóveda celeste y casi nos olvidamos que un día como hoy de 1810, estaba a todo furor la histórica semana de mayo, donde se destituyó al virrey y se empezó a conformar esta aventura llamada Argentina que ya cuenta con dos mundiales y la creación del dulce de leche y la birome.


Áspero el año 1810. En el mes de mayo los celulares de los que todavía no sabían que eran patriotas, comenzaron a estallar con la noticia de que Francia ocupaba España. Ahí nomas aparecieron los memes, que se hacían mitad en serio mitad en joda, donde empezaban a pedir que si no hay rey para qué carajo había Virrey y Cisneros andate nomas. Y como en esa época el lugar más cojonudo era el Cabildo, arrancaron a exigir una reunión urgente en ese espacio, donde dos por tres se hacía algún recital, y así ver qué tenían para decirles.
Al principio los realistas -como así se llamaría esa formación que no aceptaba cambios y pedía hacerle el aguante al rey- no querían saber nada de ninguna reunión ni que ostias, pero después de marchas y cacerolazos que se viralizaron, debieron ceder y un día como hoy, si un 21 de mayo de 1810 arrancó el despelote final de la famosa semana de Mayo ¡Viva la patria!

Apriete real
El 21 de Mayo se reunió el Cabildo con todos los españoles de la patronal a debatir los asuntos de estado, como el paro de transporte de carruajes, las internas con la agrupación “La Liniers”, pero se encontraron que tempranito nomas y con el aguante feroz de Domingo French y Antonio Berutti, que eran como los punteros de los barrios, se había juntado una multitud enardecida al grito de “ándate gato” pidiendo la destitución del virrey y que ya se vaya convocando un cabildo abierto para decidir quién manda de ahora en más.Aterrado ante el descontrol de la gente, entre los que se podían identificar a varios barrabravas de clubes de pato, el virrey salió al balcón y anunció que se haría un cabildo abierto, que vayan a sus hogares por que se sospecha de una gripe nueva que anda dando vueltas y que la casa está en orden.

Al Cabildo
El asunto arrancó con invitaciones para debatir, más o menos unas 600, que para esa época de pocos habitantes era como llenar un boliche. El virrey pícaro y bicho hizo invitar a los más amigos para que lo banquen en ésta y seguir con los chanchullos de gobierno.De los cuatrocientos cincuenta invitados al cabildo abierto solamente participaron unos doscientos cincuenta. French y Beruti, que sabían de las artimañas del gallego, al mando de seiscientos hombres armados con cuchillos y trabucos, controlaron el acceso a la plaza, con la finalidad de asegurar que el cabildo abierto fuera copado por criollos.Los miembros abundaron en consideraciones sobre la gravedad de la situación y los males que podían sobrevenir si Cisneros era separado del mando y que no jodamos, que después todo se arregla y se viene la madre patria a restablecer el orden.Hubo dos posiciones principales enfrentadas: los que consideraban que la situación debía mantenerse sin cambios, respaldando a Cisneros en su cargo de virrey, y los que sostenían que debía formarse una junta de gobierno en su reemplazo, al igual que en España.
Básicamente esa semana nació la gran grieta de los argentinos, la cual denunció oportunamente el escriba Lanata desde su columna periodística. Empezaba la famosa rivalidad entre criollos y españoles peninsulares, el River – Boca de la época. Era tan álgida la situación entre estas facciones que hubo algunos que proponían definir la contienda en el estadio de Madrid.

Se avivaron
Luego de los discursos, se procedió a votar por la continuidad del virrey, solo o asociado, o por su destitución. La votación duró hasta la medianoche, y se decidió por amplia mayoría destituir al virrey: ciento cincuenta y cinco votos contra sesenta y nueve. El miedo a que suceda lo que había ocurrido en la asociación de pato argentino -donde apareció un voto trucho- no ocurrió y ya las cartas estaban sobre la mesa.Luego de un día de preparación, el 24 de mayo el Cabildo largó la lista de gobierno en la que “Oh sorpresa” estaba como presidente de la junta Cisneros que, haciéndose el democrático seguía al frente de la empresa.La gente no se la comió ni ahí y se pudrió todo, empezaron las reuniones en los cuarteles, donde se notó la calentura, porque el ex virrey pasaba a ser, en su condición de presidente, comandante de armas. El jefe de los Patricios, Don Saavedra que ya conocemos por ser el canoso del poster de Mayo, apercibido de la gravedad de la situación, comprendió que debía darse otra conformación al gobierno. Eran las nueve de la noche cuando se reunió la junta y redactó un oficio al Cabildo para pedirle que se reuniera y eligiera "sujetos que puedan merecer la confianza del pueblo".Por la noche, una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se presentó en la residencia de Cisneros donde el Virrey ya se estaba por acostar pensando ¡cómo los cagué!, cuando sonaron las bombas de estruendo y nuevamente cacerolazos, informando el estado de agitación popular y sublevación de las tropas, y demandando su renuncia.
Los patriotas lograron conseguir en forma verbal su dimisión, pero sí o sí se convocó para el 25 de mayo, que era feriado, un nuevo cabildo abierto. Horas más tarde el virreinato presenciaría el momento final de la agitada Semana de Mayo.Continuará.


FOTO: El pueblo ya andaba queriendo saber de que se trataba.