Guerra mundial Covid 


Los golpes resuenan como tambores en medio de la pandemia, en las calles vacías con la economía quebrada, en el miedo a que ese enemigo invisible camine por la ciudad. Uno golpeó primero y duro, pero no definió, el otro se levantó y asestó un uppercut inesperado. El poder se la mide, la exhibe y la pavonea queriendo ganar de prepo. Pero no siempre es cuestión de tamaño.



Germán Rodríguez
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Suena la campana y quedan solos en el cuadrilátero, como decía Bonavena: podrán halagarte, o criticarte, llevarás una mochila con historias, pesares y alegrías, pero cuando te sacan el banquito quedas solo con tu humanidad en el ring". No hay caballerosidad deportiva, hay bronca, mucha bronca pero también mesura de dos titanes dispuestos a destrozarse.
Los cuerpos lacerados para el combate, los pies bailando una danza de violencia y sangre. Una pelea de muchos rounds y golpes. Manuel recibió los primeros cross, lleno de moretones aguantó, resistió una tanda de piñas de las que con agilidad supo salir de pie, pero con los ojos rojos inyectados de revancha. Matías había golpeado directo y certero, con suficiencia y seguridad, casi convencido de un knock out rápido que lo llenara de gloria, en una ciudad que hacía poco había cantado loas a su rival, el cual se sentía amado por sus conciudadanos.Manuel cree que ese amor es el que genera sensaciones enfrentadas, que si no hay amor que no haya nada, piensa que Matías no acepta esa devoción y quiere confundir a sus conciudadanos, quiere decirles que las historias que nos cuentan son solo eso, cuentos para ir a dormir, que no hay finales felices y que el príncipe no es azul.
Manuel estuvo tragando bronca, orgullo, se plantó firme en medio del nuevo apocalipsis y metió un trompadón impensado, directo, durísimo que casi le voló el protector a su contrincante.

Contraataque
Hoy el mundo es coronavirus, los pensamientos son coronavirus, se va al baño hablando del coronavirus y se limpia el trasero con alcohol en gel cantando al coronavirus, entonces cualquier cosa que no tenga que ver con cuidarnos de la pandemia, que hizo un buraco en la economía y el corazón de la humanidad, es una falta grave imperdonable. Ahí fue el piñón despiadado rompehuesos, quiebra mandíbulas, con la denuncia de la intendencia a la fiscalía federal presidida por Di Lello acusándolos básicamente -palabras más palabras menos- de no importarle el ser humano y ser promotores de que la ciudad pierda la mitad de la población por su poca falta de ganas de cuidarnos del Covid 19, con funcionarios que estornudan y salivan a los inocentes habitantes de estos lares al grito de “dale maricón vamos a parrandear”.Ese golpe brutal de Passaglia venia cargado del recuerdo de los allanamientos a su casa en una investigación por malversación de fondos, donde el fiscal arremetió a trompadas que definan la pelea en cuestión de minutos.“Te ofrecí las llaves de mi hogar para que vengas y veas y moviste la fuerza para querer humillarme” dicen que fue el grito en las trompadas.

Lo que importa
En este mundo posmoderno, cargado de tradiciones y costumbrismos, fluctuamos en la incertidumbre del ser, en la pregunta primigenia y creadora, buceamos en la razón del existir, en la búsqueda de la felicidad y cuestionamos el sentido de la vida. ¿Por qué hay algo y no hay nada? ¿Qué es la nada? ¿Qué somos? ¿Importa el tamaño? Somos poder y potencial pero somos también lo que el otro ve de nosotros, somos la pregunta continua al vernos al espejo, nos identificamos por la mirada del resto y actuamos acorde a patrones culturales instalados desde la cuna y cuyo origen se pierden en el infinito. Emulando a Agamenón, quien al frente de las fuerzas griegas y cercando Troya enfrentó a Príamo rey de la perdida ciudad que evocaba Homero, Matías le habría espetado a Manuel que él tiene la chota más larga y que por más que el municipio zapatee no les llega ni a la mitad, cuestión que también hizo ventilar en su denuncia.La cuenta empezó, Matías lentamente se levanta, dicen que con más fuerza, dicen y aseguran que listo a golpear. Lo que es seguro, es que esto no termina en empate.