Seguimos como seguimos, estamos como estamos 


Calles llenas, con barbijos pero llenas, gente enojada de la cuarentena que sale a andar en bicicleta, más gente enojada con la gente enojada con la cuarentena que les recriminan su accionar y les recuerdan que todos estamos en la misma. Pasamos a la fase 4 y no se notó mucha algarabía. Mientras tanto no hay colectivos y los ánimos de los nicoleños se caldean cada día un poco más.



Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Cómo se complica la cuarentena, este encierro eterno que tiene los ánimos alterados y donde nadie termina de entender las reglas. Este lunes EL NORTE publicó fotos de gente que aprovechó los días lindos para salir a andar en bicicleta, a hacer deportes (ponele), pasear con la familia y se destapó una esperada ola de críticas y peleas en las redes sociales, que la verdad que no sorprenden porque el humano ha demostrado que desde el anonimato de un nick puede hacer estallar una revolución o emitir las denuncias más atroces, ni hablar de los insultadores destiladores de odio seriales, que en sus vidas diarias siguen siendo unos “Godínez” a los que sus jefes maltratan y la mujer los tiene lavando los platos (qué comentario sexista, misógino y fuera de lugar en la posmodernidad del ‘todes’, pero bueno, algo de eso hay con los Godínez).
En fin, ¿está bien que esa chica salga a andar en bicicleta, sola, por el parque sin tener roce con nadie? Está mal, pero no tanto. Está mal porque no se puede, porque si lo hacés vos, lo hago yo, lo hacemos todos y la cuarentena se va al carajo y terminamos como Brasil, que el boludiño del presidente, que vive en una nube de pedos y arrancó diciendo que el coronavirus era un resfriadiño nomás, y ahora está lleno de muertos y con la economía en receso como nosotros, que estamos fundidos pero con buenos números en salud.¿Está mal salir a pasear con los chicos que, pobres, ya no aguantan más el encierro y yo vivo frente a un campo hermoso y no hay nadie a cien metros a la redonda? Seguro que salen a caminar y no contagian ni se contagian, pero volvemos al ítem anterior, si lo hacés vos, lo hacemos todos, es la ley democrática que reina el universo. Perdón, que debería reinar en el universo, porque la igualdad es un sueño de la Revolución francesa que quedó ahí nomas, con la toma de la Bastilla y las posteriores aventuras de Napoleón (más tarde conocido como Gallardo), que sirve para mentirnos que somos libres y así justificar la desigualdad social.

En las villas también puede haber contagios
Ahora, no solo es paseo y correr en la costanera como se infringe la cuarentena, porque te invito a recorrer los Provincianos o Villa Piolín, donde muy, pero muy pocos usan barbijos y casi todos están en la calle. Si alguien entrara con covid-19 haría un desastre como está sucediendo en las grandes villas miseria de Capital Federal, que por cosas como esas se quedaron en la fase 3 y nosotros con el resto del país pasamos a la fase 4, que mucho no entendemos qué es, pero como suena tan bien da placer repetirlo. Tragate esa fase 3. En fin, podemos entender, volviendo a la pobreza autóctona, que tantos años de abandono, de mirarlos de costado, hacen que les importe poco y nada lo que les demande el sistema. ¿Qué les interesa lo que piense o dictamine quien siempre los dejó afuera?Pero ahora parece que del sistema nos caemos todos. Desde los profes de gimnasia que están sin trabajo y ni siquiera los dejan dar clases de personal training y se las rebuscan con instructivos por Zoom que funcionan, pero están lejísimos de ser lo mismo. Ni hablar de los gimnasios que tienen las máquinas oxidándose sin respuestas a la vista.O los que necesitan ir al centro a cobrar algún subsidio y de golpe se encuentran con un paro de transporte de 48 horas, porque los choferes también están dentro de esta volteada mundial y parece que no les pagan, y si no hay plata, no te arranco el colectivo, y como siempre la ligan los más pobres, o todos en este caso, desde ese conductor hasta el paisano a pata.Hoy el centro era un caos de gente, todos con barbijos, sí, pero casi un hormiguero donde de nuevo no había lugar para estacionar.
Es difícil esta cuarentena, son difíciles sus reglas, sus permisos, y no se sabe qué está bien o qué está mal. El Presidente habla en cadena, le tira dardos a la oposición, a los que convocan marchas contra el comunismo y hasta Suecia la ligó de rebote por ser tan perfectirijillos ellos. Nos felicitamos continuamente por lo bien que vamos mientras nos seguimos fundiendo irremediablemente y el sueño de la anarquía va tomando color. O el del Estado total, que guarda, que casi parece lo mismo.