Locos por los cigarrillos 


Como en una película de cárcel donde la moneda de pago son los cigarrillos, la ciudadanía encuarentenada se encontró con que la peor pesadilla del fumador se podía cumplir, y se cumplió. Un día, justo cuando más nerviosos y necesitados de ellos estaban, no hubo cigarrillos. La foto repetida en la ciudad y alrededores fue la del gaucho desesperado recorriendo kioscos y pidiendo de la marca que sea, con mala fortuna.



Germán Rodríguez
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Tirame al piso, pateame, sembrame de esta incertidumbre de un mañana que nadie sabe cómo será, acósame con el paradigma de un mundo nuevo en el que las ideologías convencionales morirán para dar lugar a un hombre nuevo que aspirará a la utopía de la unión planetaria, toseme en el rostro y déjame con el culo lleno de preguntas, pero, por favor, por amor de Dios, no me saques los cigarrillos, menos cuando más los necesito, cuando mi corazón agotado de desamores, de encierro, de pobreza, de lágrimas que nadie seca, pide un alivio, un espacio de paz en la peor guerra bacteriológica que haya tenido conocimiento el ciudadano contemporáneo. No sabés lo que es esa pitada, el placer si querés de tomar el cigarro entre los dedos y acariciarlo, llevarlo a las narices y empezar a soñar con ese gustito a tabaco que te excita como conejita de Playboy...
Sí, así nomás te lo digo. Jamás me asustaron esas fotos de tripas al aire y pibitos carcomidos por el cáncer, ni las miraba, me jugaba la vida por el pucho, vieja.El ritual de prenderlo, papá, qué lindo, entrecerrar los ojos, tapar el fuego con las manos y darle rosca al encendedor saboreando el fuego, es el mismo fuego que nos sacó de las cavernas, que espantó a las bestias salvajes cuando el mundo era territorio de monstruos y avanzó al hombre en la prehistoria, ese mismo fuego que ahora enciende el tabaco. Esas primeras aspiradas, ganándole al vacío, tirando humo para que la llama gane el cigarro y después sí, ¡ahhh... qué placer!

Placeres prohibidos
No sabés lo que es degustar el tabaco, tenerlo ahí en el buche y aspirar, todo eso que, sí, ya sé, me dirás que me revienta los pulmones, que me gasto una fortuna, que después si tengo que correr un mueble en casa me ahogo, que la última vez que fui a jugar al fútbol tuvieron que llamar una ambulancia... Pero bueno, dejame morir así, fumando. Dale, rebuscá por las cosas viejas, decime que tenés un atado de puchos de marca Tedeschi o Talacasto, no me importa, ya habrá tiempo para saborear algo más apreciable. No importa si tenés un atado de saborizados de pomelo y frutos del caribe, lo que sea, pero que tenga tabaco. Porque tabaco para armar no tenés, ¿no? Viste, ese es otro ritual fantástico. Sacar el papelillo, meter el tabaco de forma ordenada y enrollar con sabiduría, paciencia y amor, vieja, mucho amor. Algunos tienen la maquinita y no está mal, pero a mí dejame lo tradicional, que dependa de mi sapiencia lo que voy a hacer, y si está mal enrollado, me hago cargo de mi cagada y lo fumo igual.

Lo que sea
Dale, che, no seas ortiva, te pago lo que quieras, ya no me importa. Mirá, acá tenía plata para llevar un kilo de milanesas a casa, es todo tuyo por un atadito de diez de la mierda que se te ocurra, no pasa nada, pero dejame un pucho. ¿Que las tabacaleras no pueden trabajar? ¿Y qué hicieron de malo? Claro, si el cigarrillo no es un bien de primera necesidad, pero el chupi todavía está y un porrón no es un saché de leche, no me jodas. ¿Sabés todos los tipos que trabajan en las tabacaleras? ¿La plata que se pierde? ¿Los puestos de laburo? El Gobierno no la piensa. Ahora ¿quién carajo te va a pagar un impuesto si están todos fundidos? Los cigarrillos son puro impuesto, total el vicioso paga igual, así que, ¿cómo carajo van a recaudar? Son boludos, la tienen fácil y la desaprovechan. Los fumadores no andan todos abrazados fumando, ese es un vicio que se degusta solo. Es una mierda, nos revienta la salud y nos envejece más temprano. SÍ, pero dale, no seas malo, vendeme un puchito, uno solito, una media colilla, lo que sea.

P.D.: El autor de esta nota no fuma, pero ha visto a Leny y a Juampi fumar mucho.