La extraña “Sociedad Fantasma”


No amigos, no hablamos de que tengamos una sociedad fantasma, aunque algunos puedan pensar que es así. La sociedad fantasma le decían a una sociedad comercial diabólica llamada “Puerto San Nicolás” que por el 1900 se radicó en nuestra ciudad, por ese tiempo un pueblito pintoresco, y a decir de los historiadores, atrasó nuestro crecimiento. Cuando lograron sacarlos, 40 años después, se hizo una megafiesta donde pintó el descontrol y la algarabía.



Germán Rodríguez
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Como contaron Santiago Chervo y Miguel Ángel Migliarini en su “Historia de San Nicolás de los Arroyos y su Pago”, una Sociedad Comercial, llamada “Puerto San Nicolás”, conocida como la “Sociedad Fantasma”, comenzó a realizar acciones que resultaron nefastas a los intereses locales. Esta gente consiguió la concesión del puerto, y con ello ahogó el progreso de la ciudad, impidiendo su desarrollo, y haciéndole padecer un período de estancamiento durante varias décadas. Había tomado posesión de nuestras barrancas sobre el Paraná, y sus instalaciones portuarias, existentes en el hoy Parque San Martín.
En el puerto podían atracar siete grandes vapores de ultramar, en primera y segunda andana, es decir, en dos filas frente a las barrancas, y maniobrar, entre la actual calle Garibaldi y las instalaciones del ex cuartel. Se cargaba el cereal por medio de 39 canaletas para embarque en bolsa, y en 8 caños para carga a granel. Que personalmente no entiendo un pomo pero según los nicoleños de esa época era un perjuicio gravísimo de estos sátrapas (boludos seria la traducción)

Pueblo furioso
Cuando se sancionó la ley 4210, el 14 de setiembre de 1903, una editorial del Diario “La Nación”, expresaba: “El pueblo de San Nicolás entornó sus puertas como protesta, y se lanzó a la calle en manifestación pública, con estandartes negros o figuras alegóricas, casi al mismo tiempo que en el puerto se bebía champagne y se pronunciaban discursos para pocos. Como queda en evidencia estaban recalientes. La ley 4210 significó el estrangulamiento económico de nuestra ciudad, obstaculizando el desenvolvimiento de toda iniciativa que significara progreso. La “Sociedad Fantasma” no dejaba que se acercaran otras empresas, que quisieran hacer algo allí, en el mejor lugar de San Nicolás.
En 1942, se constituyó la Comisión Pro Radicación de Industrias; cuyos integrantes comenzaron a trabajar para sacar la ciudad de la postración en que estaba sumergida.Se viene SOMISAEl 19 de junio de 1944, el Presidente Edelmiro Farrell pasó frente a la ciudad, navegando por el Paraná, y desde nuestra Municipalidad le enviaron un mensaje solicitando la radicación de la que después sería la Planta Siderúrgica de SOMISA, un hecho relevante para el despegue de nuestra región.El 24 de febrero de 1946 Perón fue electo Presidente de la Nación, y durante su Gobierno dio impulso al pedido que había hecho San Nicolás referido a su puerto, declarando la caducidad de la concesión a la “Sociedad Fantasma” que había generado graves perjuicios a la economía.
La defensa del Puerto fue un triunfo, porque al ser recuperado devolvió la fe a la población. Cuando se dio a conocer el decreto de anulación de la privatización del Puerto, se echaron a vuelo las campanas del templo parroquial, como una adhesión de la Iglesia, y se organizó una manifestación que llegó a la zona portuaria, mientras se ejecutaban alegres marchas y se sucedían las exclamaciones jubilosas de la gente que confundían su alborozo en una franca hermandad espiritual. Algo así como “la Bresh”.
Un periodista, Eduardo Lázzari manifestaba: “Al tener su puerto libre, la ciudad abre la válvula madre de todas las energías contenidas y todas las fuerzas sofocadas. Es desde aquí que la civilidad comenzará a sentir una reacción maravillosa, una concentración de poderosas iniciativas. Desde ahora habrá trabajo, salud, y protección para el obrero. También desde aquí ha de partir la revolución industrial, arrolladora de San Nicolás”.

Perón lo hizo
El 2 de Marzo de 1947, como Presidente de la Nación, Juan D. Perón, el mismísimo, llegó a San Nicolás, acompañado de su esposa, María Eva Duarte, la mismísima de los billetes y la película de Madonna. Ese día San Nicolás vivió una jornada extraordinaria; se inauguraron los monumentos al Primer Combate Naval, al Gral. José de San Martín, y se efectivizó la toma de posesión de las instalaciones portuarias. En Calle España y Colón el Presidente inauguró un monolito, donde estaba grabada la leyenda: “Cuarenta años de lucha tenaz, jalonada de heroísmo civil, necesitó San Nicolás, para obtener la liberación de su puerto”.