Historias de cuarentena: los primeros dragados del Paraná 


San Nicolás, ciudad del río, de sus leyendas y su energía. Ese río, al que hace poco se le efectuaron tareas de dragado por una histórica bajada, ya en el pasado los nicoleños pidieron por los mismos trabajos que permitieran operar a los barcos, fuente de ingresos de una ciudad pujante. Santiago Chervo y Miguel Angel Migliarini en su “Historia de San Nicolás de los Arroyos y su Pago” nos cuentan ese momento.


El Río Paraná hasta el primer cuarto del siglo XIX tenía, frente a la ciudad, su cauce dividido en dos canales por la isla de La Esperanza, hoy Ballestero. El que corría adosado a la barranca de fractura cenozoica, que era el brazo occidental, también denominado Riacho, de unos 700 metros de solera, y el brazo oriental más ancho y caudaloso, pero poco conocido, hoy Gran Saco; ambos se unían en el lugar que hogaño conocemos como fondo de la Quebrada Yaguareté.Los buques que operaban en el puerto, ubicado en la desembocadura del Riachuelo, en nuestros días Zanja de Doña Melchora, arribaban o partían por ese rumbo hasta que se produjo su obstrucción por una extraordinaria creciente de los años 1824-25, causa por la que se comenzó a utilizar un canal de 25 varas de solera y de 4 a 5 varas de profundidad, con desembocadura frente al Alto Verde. Son relictos de este cauce, el Yaguareté y la Laguna del Ahogado.

Dragado
Cuando la navegación comenzó a experimentar contratiempos por este acceso, con perjuicios para el comercio y los pasajeros, los vecinos caracterizados, don Francisco Llobet, desde el diario “La Tribuna” de Buenos Aires del 28 de mayo de 1853 y don José Luis Bustamante, desde las mismas columnas, en las ediciones de los días del 30 de septiembre de 1853 y del 19 de octubre de 1853, reclamaban la perentoria necesidad del dragado del canal y paulatinamente se pasó a solicitar el dragado de la parte Norte del Riacho, con el Yaguarón.Varios actos de gobierno, en la pasada centuria, estuvieron encaminados a la solución del problema derivado de la sedimentación y embancamiento del Riacho.Los Intentos de canalización se reiteran, más todavía, luego del rechazo, por parte de Buenos Aires, del Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, la proclamación como Estado separado y su rechazo de la Constitución sancionada por el Congreso Nacional, reunido en Santa Fe, el 1° de mayo de 1853.Guerra aduaneraEsta situación conduce a la denominada “guerra aduanera”, con la sanción de los Derechos Diferenciales, el 19 de julio de 1856, por lo que San Nicolás de los Arroyos, fue centro de una creciente actividad portuaria. En el acaecer, aquel objetivo de canalización y reapertura del río hasta el “meandro” (curva) del Yaguarón, que abruptamente cambia el rumbo Sudeste que trae para derivarlo, unos 300 metros al Nor-deste y encontrar el “lecho” que lo proyecte y una al Riacho.
Este fenómeno de la hidrografía acontece a la altura del Tiro Federal y la Punta de barranca de la quinta de la familia Chapuis. El relicto de su continuidad natural, era fácilmente visible hasta el emplazamiento del nuevo balneario municipal. Somos de opinión que el mencionado “meandro”, fue provocado, para perjudicar al puerto de San Nicolás de los Arroyos, durante la vigencia de los Derechos Diferenciales y en defensa del puerto de Rosario y de las Piedras, después Villa Constitución.En nuestra niñez, hemos escuchado, de viejos y antiguos isleños y pobladores, hacer referencias de la acción bélica que habría causado el meandro del Yaguarón.

Autores: Santiago Chervo (h) - Miguel Angel Migliarini
Fuente: Historia de San Nicolás de los Arroyos y su Pago

Foto Colección Bustos. “San Nicolás en imágenes”. Veleros en la desembocadura del Riachuelo