Los chicos y la cuarentena 


El confinamiento derivado de la pandemia del coronavirus se alarga y con ello la tensa espera para salir a la calle, un anhelo que se convierte en una necesidad física y emocional, y más aun en los chicos.


Un buen punto para sobrellevar mejor psicológicamente esta cuarentena es no llenarnos de noticias todo el tiempo, ni poner muchas esperanzas en la finalización pronta de la misma porque como se está viendo ya se especula con extenderla hasta el 10 de mayo. El confinamiento derivado de la pandemia del coronavirus se alarga y con ello la tensa espera para salir a la calle, un anhelo que se convierte en una necesidad física y emocional y más aun en los chicos.
“Podemos anticipar que el confinamiento y el aislamiento social prolongado seguramente tendrán consecuencias psicológicas en los niños y adolescentes”, advierte Marta Calderero, doctora en Psicología Clínica y de la Salud y profesora de la Universidad Abierta de Cataluña, desde la página oficial. En este sentido, Paula Gutiérrez, psicóloga de Psycast, avisa de que “No podemos subestimar el impacto que tendrá este encierro, pues teniendo en cuenta datos que sí tenemos, como las consecuencias del estrés durante los primeros años de vida en el funcionamiento psicológico posterior. Se ha revelado como antecedente de trastornos de ansiedad y del estado de ánimo”.Estados alteradosInterpretando las palabras de la profesional española podemos deducir que los niños están más alterados, ya que ha habido un cambio muy importante en su vida diaria. Van a tener picos de ansiedad y otros más tranquilos como debemos estar viendo en los hogares nicoleños con los más pequeños que no pueden superarlo.
En España, donde la pandemia pegó más fuerte y llevan más tiempo de confinamiento, se han visto diversas conductas en los niños, como para que nos vayamos preparando. Las secuelas psicológicas, que podrían llegar a convertirse en un trauma en los niños más inestables emocionalmente, llegarán en forma de alteraciones muy diversas. Así lo considera Azucena Díez, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de ese país, quien explica que según la edad, pueden mostrar diferentes reacciones de ansiedad, como comportamientos regresivos (lloriquear, estar más apegado, hablar como si fueran más pequeños, orinarse en la cama) o somatizaciones (dolores de cabeza o síntomas relacionados con la ansiedad u otras emociones negativas). Además, resulta habitual que aparezca una mayor desobediencia o rebeldía ante las normas. Al encontrarse los padres también más ansiosos, el ambiente en muchas ocasiones en casa será más tenso.

Padres atentos
De hecho, el contagio emocional de los padres a los hijos es un hecho que no hay que pasar por alto, algo que se agudiza aún más en espacios pequeños o con pocos recursos. Los niños regulan sus emociones a través de la relación con sus figuras de apego, a través del juego, la creatividad, el contacto con sus iguales, el aprendizaje y la actividad física, principalmente al aire libre. Por eso desde esa entidad recomiendan fomentar modos de regulación emocional en los niños que no sólo dependan del manejo de los padres y madres que se están viendo desbordados por la situación, sobre todo aquellos con hijos de corta edad.

Aumento de obesidad
A los efectos en el comportamiento y en la salud emocional de los menores, se añade que los niños y los jóvenes tienen un riesgo especialmente elevado de modificar negativamente su alimentación durante el confinamiento. Se estima que puede producirse un incremento medio cercano al 5% en el peso de los niños y adolescentes, lo que equivale al aumento de al menos un kilo de grasa en el último mes.