La pandemia económica, después del coronavirus


El Gobierno nacional parece haberse enamorado de su cuarentena sanitaria. Nos obliga a quedarnos en casa, pero no da respuestas a los millones de argentinos que ya empiezan a tener dificultades a raíz de la pandemia socioeconómica.


Por Pablo Gonz√°lez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar


Una nueva palabra nos atormenta desde fines del a√Īo pasado: coronavirus. Al principio, parec√≠a que era una gripe m√°s. Pero luego se fue convirtiendo en una pesadilla para toda la humanidad, y tambi√©n para la Argentina. Sin embargo, hay otra pandemia por ahora oculta, pero que a no muy largo plazo emerger√° en la Argentina. Me refiero a la pandemia de la desocupaci√≥n, la pobreza, y la infinidad de conflictos sociales que se multiplicar√°n en las pr√≥ximas semanas. El Gobierno nacional parece estar embelesado con su pol√≠tica de aislamiento social obligatorio. La cuarentena que en principio iba hasta el 31 de marzo, se ha extendido hasta el 12 de abril inclusive. Y ya se ha anunciado que la salida de estas medidas ser√° gradual. En consecuencia, debemos concluir que la actividad no volver√° a ser normal durante meses.
Por estos días escuchamos a nuestros funcionarios repetir una y otra vez que en la Argentina se han tomado las medidas sanitarias a tiempo, y que por eso no hay tantos contagiados ni muertos por el coronavirus. Es probable que sea cierto, aunque en realidad la cifra de contagiados depende en buena medida de la cantidad de test que se hacen. Pero es hora de que también empecemos a hablar de los enormes costos económicos y sociales que esto trae aparejado.
En nuestro pa√≠s se ha parado la rueda de la actividad econ√≥mica s√ļbitamente. Ya ven√≠amos muy golpeados, despu√©s de dos a√Īos de recesi√≥n. Y la decisi√≥n del Gobierno fue apostar todas las fichas a las medidas sanitarias, sin importar el da√Īo que se ocasionaba a la econom√≠a. Una decisi√≥n cuanto menos discutible, aunque en la Argentina no se est√° discutiendo. La poblaci√≥n, en su inmensa mayor√≠a, ha tomado con benepl√°cito el accionar del Gobierno. Pero habr√° que ver si opina lo mismo en un par de semanas, cuando los est√≥magos empiecen a crujir de hambre, y la desocupaci√≥n asole a√ļn m√°s.

Falsa opción
Algunos medios period√≠sticos y pol√≠ticos han planteado una falsa opci√≥n o disyuntiva: ¬Ņse debe privilegiar la salud o la econom√≠a? El Presidente de la Naci√≥n, en su discurso, afirm√≥ que √©l hab√≠a decidido privilegiar la salud de todos los argentinos, porque ‚Äúde la econom√≠a se vuelve, pero no se vuelve de la muerte‚ÄĚ. Demagogia pura. De la econom√≠a no siempre se vuelve. En cada crisis econ√≥mica que tuvo la Argentina en las √ļltimas d√©cadas, quedaron miles o millones de argentinos que pasaron a ser pobres, y que jam√°s pudieron volver a tener una vida digna. Ocurri√≥ en la hiperinflaci√≥n de Alfons√≠n, sucedi√≥ luego en el 2001, y lamentablemente va a ocurrir ahora. Lo que nadie dice por estos d√≠as es que a ra√≠z de este fenomenal parate econ√≥mico cerrar√°n muchas empresas y comercios, generando una enorme desocupaci√≥n y pobreza. Y tampoco nadie dice que esa pobreza luego se transforma en problemas de salud, que tambi√©n cuestan vidas de los argentinos. La disyuntiva es falsa y demag√≥gica. El coronavirus provoca muertes, es cierto. Pero tambi√©n provocar√° muertes la crisis socioecon√≥mica que trae aparejado el parate por el coronavirus.

Con la dosis justa
Lo que planteo puede resultar antip√°tico, pero cr√©anme que es as√≠. El Gobierno se ha enamorado de su cuarentena, porque cree tener controlado al coronavirus y esto le ha permitido gozar, adem√°s, de una enorme aceptaci√≥n ciudadana. Pero prolongar la cuarentena m√°s de la cuenta, es pan para hoy y hambre para ma√Īana. Por otra parte, nadie tiene la verdad revelada en este tema. La verdad es que hay experiencias de distinta √≠ndole en los otros pa√≠ses. China combati√≥ exitosamente su flagelo con un sistema f√©rreo, al estilo argentino, y le dio resultados. Pero otras naciones como Suecia, Jap√≥n y Corea del Sur tambi√©n lograron resultados exitosos sin paralizar la actividad econ√≥mica y social de sus pueblos. En consecuencia, dejar a todo el mundo en sus casas no es la √ļnica salida posible.

A la buena de Dios…
El Gobierno ha obligado a su poblaci√≥n a quedarse en sus casas. Con el garrote en la mano, pap√° Alberto nos trata como a ni√Īos y nos manda a la cucha bajo amenaza de sanciones de toda √≠ndole. Pero no pone la misma energ√≠a ni eficacia en dar soluciones a los millones de argentinos que est√°n siendo perjudicados econ√≥micamente por esta decisi√≥n. A las empresas paralizadas apenas si les ha prometido cr√©ditos a tasa ‚Äúpreferencial‚ÄĚ, que luego tendr√°n que pagar como puedan. Absolutamente insuficiente: si te impiden trabajar, deber√≠an dar aportes no reintegrables. Tambi√©n deber√≠a haber condonaci√≥n de impuestos y otros beneficios. Ni siquiera han sido capaces de instrumentar un sistema bancario que provea de billetes a la gente, y as√≠ vemos c√≥mo millones de argentinos se agolpan frente a los cajeros autom√°ticos. No se puede establecer una cuarentena y un parate tan prolongados, sin que al mismo tiempo se instrumenten los mecanismos para que puedan seguir funcionando aquellos damnificados por la medida.
En la Argentina, como siempre ocurre, nuestros gobernantes improvisan sobre la marcha, y ahora empezamos a pagar las consecuencias. Cr√©anme que esta historia, amigos lectores, reci√©n est√° empezando. Las consecuencias de esta pandemia sanitaria comenzar√°n a sentirse con fuerza reci√©n en los pr√≥ximos d√≠as, semanas o meses. Hoy el Gobierno ‚Äúgoza de buena salud‚ÄĚ, y el 90 por ciento de la poblaci√≥n apoya sus medidas. Habr√° que ver si esa aceptaci√≥n se mantiene cuando la pandemia sanitaria d√© paso a la pandemia socioecon√≥mica que inexorablemente vivir√° nuestro pa√≠s.