“Me siento como Cristóbal Colón, esperando tocar tierra firme”


Los tres nicoleños que estamos en el Crucero Norwegian Jewel, seguimos a la deriva. Los que se autodenominan países del primer mundo, en realidad son de cuarta.


Por Pablo González
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Ahora lo entiendo a Cristóbal Colón. Y también a Rodrigo de Triana, aquel marinero que subía al mástil para ver si divisaba tierra. Yo estoy exactamente igual, esperando que en algún puerto nos permitan amarrar y descender para intentar regresar a casa. Pero la cosa viene difícil. Muy difícil. No pienso mentirles. El último rumor es que tampoco podremos descender en Honolulu (Hawaii), y que allí solo podremos cargar combustible y provisiones. Los nativos hasta hicieron protestas callejeras para rechazar al Crucero Norwegian Jewel. A Colón al menos lo dejaron pisar tierra. Pero a nosotros, nada... Parece que en 500 años la humanidad no aprendió nada. Por el contrario, ha retrocedido. Eran más civilizados los aborígenes de 1492 que los seres humanos de hoy.
Aún no está definido, pero si no podemos bajar en Honolulu quizás nos lleven a la costa oeste de los Estados Unidos. Vaya a saber uno a qué ciudad, y vaya a saber uno si nos reciben... A esta altura del viaje no descarto nada. Absolutamente nada. Incluso es posible que hasta nos dejen muchas semanas flotando, lejos de la tierra. Todo es posible...

Queremos volver
Es difícil explicarles lo que siento. Algunos me dicen que igual no podríamos hacer nada en nuestra querida San Nicolás, porque todo está paralizado. Pero eso no es consuelo. Acá todos queremos volver a casa. Máxime en un momento como este... El crucero de lujo ha pasado a ser una cárcel de lujo. Hace diez días que solo vemos el mar, y no porque hayamos elegido esa opción. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que no visualizamos la forma de volver a la Argentina. Si algún día podemos bajar a tierra firme, ahí empieza otro calvario. ¿Cómo haremos para volver al país si no pueden llegar vuelos? Solo tenemos la opción de que nos rescate el Gobierno a través de Aerolíneas Argentinas. Y eso estamos intentando. Pero no tenemos la menor idea de cómo y cuándo podríamos concretarlo. El mundo está inmerso en una película de ciencia ficción. Y nosotros, los protagonistas, quedamos perdidos a 15.000 kilómetros de distancia. Ni Steven Spielberg hubiese escrito un guión tan alocado. Pero claro: este guión lo están escribiendo los Gobiernos, y los seres humanos...

¿Primer mundo?
Pensé que el primer mundo era primer mundo en todos los sentidos. Pero me equivoqué. Países que se dicen serios son absolutamente desalmados. La Argentina jamás hubiera permitido que un barco con 4000 personas quedara a la deriva. Ni el actual Gobierno ni el anterior lo hubiesen permitido. En este sentido nosotros somos del primer mundo, y ellos son de cuarta... Gracias por hacerme el aguante. Escribir es mi único desahogo ante tanta impotencia. Igual no bajaremos los brazos. Mientras más obstáculos aparezcan, más redoblaremos nuestro espíritu de lucha. Al fin de cuentas mi vida ha estado siempre llena de contratiempos, y he logrado salir adelante. Igual que la Argentina, que siempre sale a flote a pesar de todo...