La matriz del odio


Pobres y cobardes tipos que en una crisis de autoestima, producto de una educación de videoclips y memes que desfilan por las pantallas de sus celulares, no aceptan al diferente, compraron la etiqueta de semi dioses y en manada, como un ejército de hienas, pegan y matan sin piedad, en forma irracional y traicionera como no les enseñaron en el club pero sí aprendieron entre botellas de vodka, fasos y anabólicos.


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Gritan y se funden en un círculo de camaradas listos para la batalla, se dan fuerza, se alientan, se les dispara la adrenalina. Se creen superhombres, se entienden y asimilan superiores, aunque solos tienen miedo y no saben para dónde ir. Entre botellas vacías de champagne y vodka, fumándose un caño en la vereda y mirando con desprecio a los otros, una revolución de mierda se les atora en la cabeza y ante las minitas que los calan raros, quieren impresionar, sobresalir, destacar. No saben de chamuyo porque se las pasan rosqueados, por eso juegan al fondo blanco y dar vuelta como locos en medio de la pista. La que les gusta se va con los flaquitos verseros y eso duele, porque les falta brazo para demostrarse machos. La frustración y las pocas neuronas se van fundiendo en la noche, entonces giran como locos chocando a todos, sin dejar pasar a nadie, como reyes de una jauría de hienas salvajes que están al borde del estallido. Un roce, un mal empujón, la bebida que se derrama, los insultos, la primera piña y todos en equipo, como un scrum, atacan.

Acá también
La ira de las hienas no solo pasa en Gesell, también se vive en San Nicolás, en Ramallo recientemente con Javier Ferreira que se encuentra grave por la atroz golpiza que le dio un grupo de tarados que de a ocho, por las dudas de que la víctima sea un campeón de las artes marciales, le dieron hasta casi matarlo. Los pibes están locos dicen los mayores que hablan de códigos perdidos, viniendo ellos de épocas de dictadura, guerras mundiales, discriminación, maltrato a las mujeres y otras cositas que mejor no recordar. Pero el hoy que nos importa y que forja este país maltrecho nos habla de pibes de distintas cepas sociales que están sumergidos en una escalada de violencia irracional y difícil de explicar.
La gran mayoría de los numerosos robos violentos que vienen asolando a la ciudad están protagonizados por menores, quienes entran por una puerta y salen por la otra sin haber recibido ayuda de nadie en el medio, sin que en ese proceso alguno se pregunte qué le pasó a ese pibito para que robe, pegue y mate. Pero claro, lo dejamos en libertad de nuevo como si le hiciéramos un bien y después nos agarramos la cabeza cuando muere alguno y no entendemos nada.

Intoxicados
Repetir lo que significa el flagelo de las drogas entre los chicos es volverse ciclotímico pero no deja de ser una realidad. Los pendejos fuman fasos como si fueran chocolates. Lo ven copado, da onda darse un viaje y después salir relajados a la vida. A algunos les pega la paz, a otros la guerra y en el medio la ligan los sanos que salen a divertirse como debería ser. El fasito famoso es una salida laboral de barrios marginados que cuidan las plantitas en los fondos y después salen a matarse por las esquinas como si fueran pichones de Escobar. Mientras tanto los nenes bien caen a comprarles en una cadena sin fin. La violencia no tiene clase social, no tiene edad, es una plaga inherente al ser humano que se indigna y no para de indignarse mientras la noticia se repite por todos lados, pero que al otro día se olvida cuando los medios encuentran nueva carne fresca que debe ser viralizada. La educación empieza por casa, sí, es verdad, pero ¿alguien sabe claramente cómo se educa a los pibes en estos tiempos? Increíblemente hay que decirle al chico que está mal pegar hasta matar. Porque inconscientemente eso se le dice cuando se inculca que debe ser un macho, que los mariquitas son enfermos y que las minitas son para usarlas. Porque esa matriz se sigue instalando en las mentes de miles de jovencitos en miles de hogares que después lloran cuando el nene está preso porque mató a alguien.
Desde esta humilde visión no veo cambios favorables al respecto, ergo no hay futuro en este país cascoteado, mis queridos conciudadanos.


FOTO: ¿De qué futuro me hablan?