Las cinco armas letales con las que los narcos han logrado imponerse al gobierno mexicano


Fusiles y ametralladoras de alto poder, que atravesaron la frontera de forma clandestina, conforman el arsenal del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Lo sucedido el pasado jueves 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa tras la captura y liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, puso en evidencia una vez más, que los delincuentes están mejor armados que las fuerzas federales. De acuerdo con el gobierno mexicano, 7 de cada 10 armas decomisadas a los criminales son de manufactura estadounidense, una nación en donde el derecho a poseer un arma de fuego está garantizado por su Constitución.
De 2013 a 2018 le fueron decomisados a la delincuencia mexicana al menos 28 mil 602 fusiles de alto poder, como los AK-47, conocidos como cuernos de chivo; los AR-15 y su variación M16 o los Barret calibre .50. El gran número de armas que circula en México ha dejado graves consecuencias: el 2018 fue el año más violento al registrarse 34 mil 202 homicidios. Pero el 2019 podría romper el récord, toda vez que hasta el pasado mes de septiembre, se han registrado 25 mil 890 asesinatos.
Algunos expertos estiman que anualmente se introducen ilegalmente más de 210.000 armas por la frontera mexicano-estadounidense. Ante el gran problema que representa el tráfico de armas desde Estados Unidos y tras la llamada telefónica que sostuvo el presidente de México Andrés Manuel López Obrador con su homólogo estadounidense Donald Trump el viernes pasado por los hechos ocurridos en Culiacán; integrantes del gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador se reunieron este lunes con el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau.
En la reunión estuvieron presentes el canciller mexicano Marcelo Ebrard, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Alfonso Durazo, así como los titulares de las Fuerzas Armadas. “Habrá un antes y un después” en la lucha contra el tráfico de armas, prometió el canciller mexicano. Además del cruce ilegal de armamento, también ha habido operativos avalados por el gobierno estadounidense para introducir armas a México, sin que las autoridades mexicanas fueran informadas. Es el caso de las estrategias “Receptor abierto” y “Rápido y Furioso”. “Receptor abierto” se llevó a cabo entre 2006 y 2008, mientras que “Rápido y Furioso” se realizó entre el otoño de 2009 y el año 2011. Ambos operativos fueron creados por la ATF, en sus oficinas en Phoenix, Arizona, con la intención de “vigilar la ruta de trasiego de armas” y dejar cruzar con libertad a los traficantes, para localizar a grandes capos de la droga en México. Hay evidencia de que las armas introducidas en “Rápido y Furioso” fueron usadas por el crimen organizado en México incluso contra civiles, como en el caso de la masacre de Villas de Salvárcar, Chihuahua, en enero de 2010, cuando sicarios irrumpieron en una fiesta de estudiantes y asesinaron a 16 personas e hirieron a otras 12.
Las armas de alto poder, principalmente los llamados rifles de asalto, son las preferidas por los delincuentes, en especial por el crimen organizado: son baratas en comparación con otro tipo de armamento, se pueden modificar y son muy fáciles de conseguir. Los cambios son tan sencillos que incluso los mismos proveedores de armas en Estados Unidos cuentan con tutoriales impresos y en video para detallar la conversión de los fusiles. El arma más sofisticada y letal de todas es la ametralladora Browning: es conocida como “la madre de todas las ametralladoras” por su efectividad y poder de fuego. Mide casi dos metros y pesa cerca de 40 kilos que pueden llegar a 60, si se incluye el trípode. Es capaz de disparar hasta 550 proyectiles por minuto y su alcance efectivo es de 1.800 metros.


FOTO: La ametralladora Browning dispara 550 balas por minuto desde 1800 metros de distancia. WEB