De San Nicolás a Tokio: La historia del japonés que cultivó aquí el arte del buen asador 


Kazuyoshi Matsui pasó cinco años en nuestra ciudad, donde saboreó las parrilladas de su abuelo argentino, y de regreso a Japón quiso llevar la carne nacional para que los nipones la prueben con nuestros cortes tradicionales: “Me dicen que les encanta. Queremos llegar a vender una tonelada al mes”. ¿El precio del kilo allá? Prohibido para nuestros bolsillos.


En homenaje a Don Rossi -nada menos que su abuelo-, Kazuyoshi Matsui inauguró hace dos meses en Tokio, una carnicería virtual con carne argentina que lleva su nombre. “Amaba los asados que hacía todos los domingos, nunca volví a comer algo tan rico”, cuenta Matsui (40). A pesar de que hace años que no pone los pies en nuestro país, aún conserva su español con jerga local.Kazuyoshi tiene una mezcla de nacionalidades un tanto peculiar. Él nació en Tokio, su padre Kiyoto Matsui es japonés de Fukuoka, su madre Susana Rossi de Matsui, es de Tartagal, Salta y la ascendencia de ella es española e italiana. Por esas cosas del destino, sus padres se conocieron en Santiago de Chile, se casaron y optaron por armar la familia en la isla nipona.Más de 15 mil kilómetros separan ambos lugares, que poco tienen en común. Sin embargo Kazuyoshi supo encontrar el hilo conductor. Lo poco que sabía de esa ciudad fue a partir de unas semanas de vacaciones allá por 1994.
“Viajamos en familia, y me gustó mucho la calidez de la gente, el estilo de vida rural, la comida y el fútbol, claro”. Tal es así que decidió mudarse a San Nicolás. “En mayo de 1996 le conté la idea a mis padres, ellos estaban sorprendidos pero no se opusieron, hice las valijas y me fui solo, sin hablar el idioma, con pocos conocidos”.Al pisar Argentina, estuvo viviendo en la casa de campo de su abuelo, César Alberto Rossi, “bien italiano con sus costumbres y rituales. La casa siempre estaba llena, y los asados del domingo eran sagrados”, recuerda. “La vida era tranquila”. Hizo la secundaria en la escuela Comercial de SOMISA, donde de a poco fue aprendiendo el idioma, algo que no fue para nada fácil... pero lo logró.“Una vez que me gradué busqué posibilidades de seguir viviendo en Argentina, pero lamentablemente la crisis económica no me ayudó. Entonces mis padres me dijeron que volviera a Japón y regresé en diciembre de 2001”.

De vuelta a casa
Hasta que en 2019 sintió la necesidad de reconectarse con la Argentina y a la vez, emprender un negocio. Para eso, se unió a la Asociación Nippon Argentina. “En un evento organizado por la Embajada Argentina en Japón me enteré de que Japón había empezado a importar la carne de vaca argentina y pensé que podría ayudar como puente entre ambas naciones”, relata.Se lo propuso, y lo consiguió a través de un emprendimiento gastronómico innovador. Hace apenas dos meses que lanzó la carnicería virtual que lleva el nombre Don Rossi. Por el momento sólo vende ojo de bife que tiene muy buena recepción entre los clientes. El kilo cuesta unos 6.200 pesos argentinos.
-Por qué una carnicería argentina en Japón?
-Nadie importaba carne argentina y vi la posibilidad del negocio. Por mi origen sentí la responsabilidad como empresario. Quiero que conozcan la maravillosa calidad de nuestra carne.

-¿Qué opinan los japoneses que ya la comieron?
-Les encantó. Me confesaron que jamás probaron algo igual, eso me motiva a traer nuevos cortes para que conozcan más de la carne argentina.

-¿Cuánto venden en un mes?
-Aproximadamente 120 kilos. El objetivo inmediato es llegar a la tonelada por mes .

Conexión Argentina
No solo el producto es importado de nuestro país, sino también su logo. “El diseño lo hizo el mejor artista del fileteado, Alfredo Genovese. Tenía que ser de esta manera para que cobre sentido”, señala Matsui. El trabajo lo dirigió Jeremías Fernández. “A la gente le gustó mucho, y es una manera de seguir difundiendo nuestra cultura”, explica.Eso no es todo, también tiene un contrato con un equipo de fútbol japonés en Argentina “Musou Argentina”, porque si hay carne también tiene que haber fútbol.
Una vez que el contexto de la pandemia le permita viajar, Kazuyoshi Matsui, tiene ganas de visitar Buenos Aires y especialmente San Nicolás. Don Rossi ya no vive, pero el fuego no se apaga, porque la carne ya está lista en Argentina y en Japón.